Neurociencia de la conducta. Modelo NeuroQuotient®.

La neurociencia de la conducta resulta comprensible con el modelo NeuroQuotient®. En este post explicamos por primera vez la estructura completa del modelo. Su fundamento está en cómo la Corteza Prefrontal (CPF) conecta con los sistemas cerebrales límbicos más relevantes para la conducta. Estos Sistemas son el de Recompensa y el de Amenazas. Con el modelo NeuroQuotient® vemos, además, cómo las neuro conductas, patrones cerebrales que incluyen pensamiento y emoción, influyen en la satisfacción de cada persona.

En casi todos los artículos de este blog hacemos referencia al modelo o a la herramienta NeuroQuotient®. Sin embargo, en ninguno de ellos hemos abordado la estructura del modelo de un modo completo.

En este post nos centraremos en el modelo NeuroQuotient®. El modelo NeuroQuotient® es una estructura que explica de un modo sencillo la neurociencia de la conducta.  En esta estructura se fundamenta la herramienta NeuroQuotient®.

Seguiremos el guion de los seminarios web de Introducción a NeuroQuotient®, y a la neurociencia de la conducta, que realizamos desde 2016. Empezaremos con una introducción para contextualizar y, luego, abordaremos la estructura del modelo NeuroQuotient®.

En otro post posterior explicaremos el proceso que seguimos para su desarrollo desde 2007 (y definitivamente desde 2009), hasta finales de 2011 (momento del ‘insight’ sobre el modelo) y 2014 en que lanzamos la herramienta y la primera aplicación web para gestionarla. Veremos también como se denominan las dimensiones del modelo NeuroQuotient®, cómo se relacionan entre ellas y el significado de los colores con que las representamos.

1. Introducción.
1.1. ¿Dónde están nuestros patrones de conducta?

Cada día, por ejemplo, al cepillarnos los dientes seguimos un determinado patrón. Es decir, lo hacemos, más o menos, de la misma manera. Esto es estupendo, porqué no es necesario que cada vez lo aprendamos de nuevo.

Pero no solo seguimos un patrón al realizar una actividad física. Imaginemos que estamos conduciendo y que otro conductor se nos cruza en el camino. Cuando nos sucede algo así, es posible que nos asustemos y que pensemos algo no muy edificante respecto al otro conductor. Incluso puede que nos enfademos y le gritemos. Con esto, queremos significar qué al hablar de conductas en el modelo NeuroQuotient®, no nos estamos refiriendo solo a ‘hacer’ algo, sino que incluimos también el ‘pensar’ y ‘sentir’ (emociones y sensaciones físicas).

¿Y dónde están estos patrones de conducta compleja que incluye el pensar y el sentir? La respuesta es que nuestros patrones de conducta están principalmente en el cerebro. En parte también están en el cuerpo (las sensaciones físicas, movimientos musculares, respiración, etc.), aunque guiados desde el cerebro.

1.2 ¿Cómo se generan las neuro conductas?

Si los patrones de conducta están en el cerebro, entonces deben tener un sustrato neuronal, por esto las llamamos neuro conductas.  NeuroQuotient® trata de las neuro conductas, en definitiva, de la neurociencia de la conducta.

Para ver como se generan las neuro-conductas podemos ir al post sobre el principio de Hebb. Donald Hebb nos dice que las neuronas que se disparan juntas (cuando un neurotransmisor pasa de una a otra) refuerzan su conexión. Por esto, los patrones de conducta, las neuro conductas, se hacen más fuertes cuanto más las ponemos en práctica.

Está muy bien disponer de patrones que nos faciliten nuestra conducta de modo casi automático. Sobre todo, si nos sentimos bien con ellas, si nos aportan buenos resultados emocionales. Pero si los resultados no son buenos, si no nos sentimos bien con el resultado de algunas de nuestras conductas complejas, vale la pena identificarlas y cambiarlas.

1.3 Elementos clave en el modelo NeuroQuotient®.

Por esto, en nuestro modelo sobre la neurociencia de la conducta, distinguimos entre neuro conductas que nos aportan satisfacción (o felicidad, porque no?) y otras que reducen nuestra satisfacción. A las primeras las llamamos Eficacias y a las segundas Limitaciones.

En la Figura 1, tenemos una imagen (para un caso concreto) de las dimensiones del modelo NeuroQuotient®. Cada dimensión (A1, A2, I1, I2) agrupa neuro conductas que, como veremos, tienen un propósito coincidente. A la derecha aparecen las Eficacias en color y a la izquierda las Limitaciones en gris.

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Figura 1. Gráfico ejemplo de NeuroQuotient®. Eficacias a la derecha (en color) y Limitaciones a la izquierda en gris. Las eficacias son neuro conductas que  aportan satisfacción, las limitaciones la reducen.

Estas Eficacias y Limitaciones son como las dos caras de una misma moneda. Cuando disponemos de unas potentes neuro conductas eficaces, podemos correr el riesgo de que aparezcan las limitadoras. Lo veremos más adelante.

En el caso de la Figura 1 vemos que, como a menudo sucede, inicialmente hay una cierta simetría en la intensidad de Eficacias y Limitaciones.

Otro elemento clave, es que estamos ante un modelo sobre la neurociencia de la conducta, no de la personalidad. En el modelo NeuroQuotient® nos centramos en la conducta y sus resultados emocionales. No tratamos sobre la personalidad. La personalidad, aunque puede evolucionar, es difícil de cambiar. Sin embargo, gracias a la plasticidad del cerebro, es posible ajustar la conducta para mejorar nuestra satisfacción, bienestar y felicidad. Es decir, aumentar la frecuencia de las neuro conductas eficaces y disminuir la de las limitadoras.

Finalmente, con el modelo NeuroQuotient®, simplificamos la neurociencia de la conducta identificando los subsistemas cerebrales que más influyen en las neuro conductas.

No nos resultço fácil llegar al modelo NeuroQuotient®, pero, tal como describimos a partir de ahora, la estructura no es complicada.

2. Neuro conductas en animales.
2.1 El Sistema de Recompensa.

Vamos a empezar revisando que sucede con los animales, la neurociencia de la conducta animal. Para ello nos guiaremos con la Figura 2.

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Figura 2. Conductas fundamentales de los animales. Conectando Sentidos (3) y Memoria (4) con el Sistema de Recompensa (5) y/o Amenazas (6).

Las especies animales -la humana también- persiguen la supervivencia gracias a dos estrategias básicas: conductas que son recompensadas con placer (1) y conductas que ayudan a minimizar el daño o dolor (2).

Los animales captan señales del entorno con sus sentidos (3). Estas señales son comparadas en su cerebro con su memoria de especie (4). Los animales actúan en función de lo que indique su memoria.

Supongamos que un animal percibe una señal predictora de recompensa (5).

¿Qué es una señal sensorial predictora de recompensa? Es una señal cuya acción correspondiente es recompensada con placer. Hay de dos tipos básicos, las relacionadas con la alimentación y las relacionadas con la reproducción.

Por ejemplo, un perro detecta un hueso (una señal predictora de recompensa) que, a través de su memoria, activará su sistema de recompensa (5). En consecuencia, el perro comerá el hueso, y muy probablemente sentirá una sensación de placer relacionada con haber comido.

Hagamos un inciso. Es importante distinguir entre la señal percibida por el cerebro, la motivación, la acción y el resultado. Imaginemos que el hueso está envenenado. En este caso, la señal será la misma, el Sistema de Recompensa motivará la acción, y el perro comerá el hueso. Pero el resultado no será precisamente placentero para el perro. Volveremos más adelante a este ejemplo.

2.2. El Sistema de Amenazas (o del miedo).

Continuando con la Figura 2. Los animales pueden percibir otro tipo de señales. Señales que amenazan su supervivencia. Entonces, en su cerebro, y a través de la memoria, se pone en marcha el Sistemas de Amenazas (6). En el caso de los humanos, nos referiremos a él como Sistema del Miedo.

Ante estas señales, los animales tienen varias opciones. Si su memoria ‘dice’ que puede hacer frente a la amenaza, entonces, el animal ‘lucha’ (7).

Si la memoria indica que no puede hacerle frente a la amenaza, el animal ‘huye’ (8).

Pero los animales tienen, además, una tercera opción. Imaginemos un conejo que está en el campo comiendo hierba y que percibe un halcón volando sobre él. Un halcón explorando en busca de señales de recompensa para alimentarse.

El conejo no ‘luchará’ con el halcón, obviamente. Ni ‘huirá’, porque se haría más perceptible. Entonces recurre a una tercera opción: ‘quedarse quieto, bloqueado (9)’.

Todos hemos visto a un conejo o un perro quedarse quieto ante los faros de un coche. Cuando la amenaza es muy grande el animal se ‘bloquea’.

3. ¿Qué sucede con los humanos?

Los humanos tenemos algo que nos distingue con claridad del resto de los animales. Este algo es la corteza prefrontal (CPF), el área frontal de la corteza cerebral. De la corteza prefrontal hacia atrás, y hacia abajo, el cerebro humano no es muy distinto del de, digamos, una rata.

La corteza prefrontal nos facilita, sobre todo, dos cosas. La primera es que los humanos no exploramos el territorio tan al azar como los animales. La corteza prefrontal nos ayuda a priorizar y decidir a donde queremos focalizar nuestra atención.

La segunda diferencia es que los humanos no solo exploramos hacia fuera, también lo hacemos hacia dentro. El cerebro humano no distingue entre lo que percibe del exterior, de lo que imagina o recuerda. Esto significa que podemos poner en marcha neuro conductas solo con el foco interno del pensamiento.

Estas dos características son fundamentales en el modelo NeuroQuotient® para explicar la neurociencia de la conducta.

4. El modelo NeuroQuotient®. Neuro conductas y sus resultados emocionales.

En este apartado completaremos el modelo NeuroQuotient® sobre la neurociencia de la conducta. Para ello veremos diferentes posibilidades de enfocar la atención, interna o externamente, gracias a la corteza prefrontal, y su conexión con las conductas básicas de los animales.

También entenderemos las neuro conductas de eficacia (que aportan satisfacción) y limitación (no aportan satisfacción) de las que hablábamos al principio. Lo haremos atendiendo a los resultados emocionales que se derivan de las neuro conductas.

Los humanos tenemos, por lo menos, los mismos recursos cerebrales que los animales. Nuestros sentidos y memoria – con una parte importante de memoria aprendida- son similares. (En un post anterior vimos la relación entre conducta y memoria). Así como los Sistemas de Recompensa y de Amenazas o Miedo y del estrés.

Pero, como decíamos, lo que nos diferencia es la corteza prefrontal, que nos permite enfocar la atención y el pensamiento. A continuación, veremos las   diferentes posibilidades de enfoque. En la Figura 3 tenemos el conjunto. Avanzaremos dimensión a dimensión y construiremos el modelo NeuroQuotient® para explicar la neurociencia de la conducta.

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Figura 3. Esquema del modelo NeuroQuotient de la neurociencia de la conducta. Con las diferentes opciones de enfoque y conexión de la corteza prefrontal con los sistemas límbicos fundamentales completaremos el modelo.
4.1 Dimensión A1. Imaginación y enfoque en positivo y optimista. El Sistema de Recompensa. 

Los humanos podemos enfocar nuestra atención externa y/o interna hacia señales de recompensa y el lado positivo y optimista de las situaciones y la vida (1). Sigámoslo con la Figura 4.

De este modo, podemos activar nuestro Sistema límbico de Recompensa (2), sin que, incluso, sea necesaria una señal sensorial exterior. Simplemente con nuestra imaginación.

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Figura 4. Enfocando la corteza prefrontal en positivo, imaginando con optimismo (1) podemos poner en marcha el sistema de recompensa (2) y sentir entusiasmo (4). Si la imaginación en positivo es excesiva, puede que dificulte la concentración o que lleve a actuar con impulsividad, persiguiendo expectativas poco realistas; el resultado emocional acostumbra a ser la frustración.

A veces, puede ser preciso algo de acción (3). Pero lo más significativo es que podemos activar nuestro Sistema de Recompensa simplemente con la imaginación, recuerdos y/o atención.

De esta manera activamos la motivación de aproximación. Y cuando lo hacemos de un modo habitual, el resultado emocional que obtenemos es que sentimos entusiasmo (4).

Sin duda esta es una neuro conducta eficaz. Nos genera satisfacción.

Sin embargo, como decíamos al principio, eficacias y limitaciones son cómo las dos caras de una misma moneda. Cuando tenemos muy arraigada una neuro conducta eficaz corremos el riesgo de utilizarla de modo contraproducente. Recordemos el perro al que le daban un hueso envenenado. Puede ser que la señal sensorial imaginada que nos motiva y nos lleva a ponernos en marcha no nos conduzca a un resultado emocional satisfactorio.

Cuando nuestra imaginación es excesiva o extrema (5), puede que tengamos muchas ideas y nos resulte difícil concentrarnos. O  que solo con las ideas ya nos sintamos recompensados y no pasemos a la acción. Incluso, que nos dejemos llevar por la ilusión que nos genera alguna idea poco realista y actuemos impulsivamente.

En cualquiera de estos casos es difícil obtener resultados tangibles. Y el resultado emocional final es, normalmente, la frustración (6).

4.2. Dimensión A2. Enfoque a resultados. Sistema de amenazas – Lucha. 

Sigamos con otra opción de enfoque de la CPF en nuestro modelo NeuroQuotient® de la neurociencia de la conducta. Está ilustrado con la Figura 5.

Podemos focalizarnos en lograr resultados (1) tangibles a medio o largo plazo. En este caso el Sistema de Recompensa – la motivación para actuar- también se activará (2). Pero la energía necesaria (3) para actuar y lograr los resultados será mucho más importante que la motivación.

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Figura 5. Con el foco en el logro de resultados tangibles (1), también ponemos en marcha el sistema de recompensa, pero es imprescindible la acción y la energía (3) para conseguirlos. Con el éxito ganamos seguridad en nosotros mismos (4). A veces queremos lograr los resultados a costa de lo que y de quién sea, y sacamos la energía como estrés hacia fuera con ira y agresividad (5) y perdemos la confianza de los demás (6).

Y cuando logramos resultados de un modo recurrente, cada vez nos sentimos más capaces y nuestra autoconfianza y seguridad (4) aumentan.

Es importante destacar aquí que en nuestro modelo sobre la neurociencia de la conducta desglosamos las conductas de aproximación (BAS, behavior approach system) en dos partes. Motivación y Acción. Por cierto, la A de las dimensiones A1 y A2, se refiere a estas conductas de aproximación.

Esta segunda dimensión del modelo NeuroQuotient® de la neurociencia de la conducta también puede tener una cara gris, limitadora.

Cuando el foco en los propios resultados es excesivo (5), podemos querer lograrnos sin reparar en nada ni en nadie. Expulsando la tensión y el estrés hacia fuera y mostrando ira y agresividad hacia los demás. El resultado en estos casos es la desconfianza (6). Perdemos la confianza de los demás. Nos perciben como individuos agresivos, arrogantes y egoístas.

Es importante recordar que los animales luchan, pero los humanos, con demasiada frecuencia, actuamos con agresividad (la manada).

4.3. Dimensión I1. Enfoque a la previsión y el aprendizaje. Sistema de amenazas – Gestionar la huida.

Otra opción de enfoque, seguramente la principal función de la corteza prefrontal, la podemos resumir en planificar y aprender (1). Figura 6.

El propósito, consciente o inconsciente, de planificar y aprender, es generar recursos para hacer frente a la incertidumbre del futuro y pre calmar el Sistema de las Amenazas o el Miedo (2). Así podemos enviar ‘mensajes’ a este sistema límbico diciendo ‘se lo que va a suceder y estoy preparado para ello’.

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Figura 6. Al enfocarnos al aprendizaje y la previsión (1) nos prepararnos para la incertidumbre futura, así pre calmamos el sistema del miedo (2) y sentimos tranquilidad (3). Pero al querer tenerlo todo controlado, nos preocupamos (imaginando en negativo) y ponemos en marcha el miedo y el estrés. Con el estrés a medio y largo plazo sentimos ansiedad (6).

De este modo, evitamos la activación de la amígdala y el resultado emocional que logramos es la tranquilidad (3). Apaciguando el sistema del miedo sentimos calma y paz.

Es relevante decir que, en este caso, nos sentimos seguros dentro de nuestra zona de confort. En la dimensión anterior, con la autoconfianza nos sentimos con seguridad en uno mismo, y somos más capaces de salir de la zona de confort.

En esta dimensión del modelo de la neurociencia de la conducta también hay una cara gris, naturalmente.

¿Qué ocurre cuando nuestro foco en anticipar y planificar es excesivo? Pues que, entonces, nos preocupamos demasiado (4) y activamos el miedo y el estrés (5). Todo lo contrario de lo que pretendíamos.

Los animales cuando perciben una amenaza huyen. Los humanos podemos imaginar estas amenazas, incluso cuando sea poco probable su aparición. Imaginamos leones donde puede que no los haya nunca.

Activamos nuestro Sistema del miedo y a continuación el del estrés solo con el pensamiento. Pero al no huir no liberamos energía y el estrés va aumentando interiormente. El resultado emocional es que acabamos sintiendo ansiedad (6).

4.4. Dimensión I2. Enfoque en ayudar a los demás. Sistema de Amenazas – Bloqueo.

Todavía nos queda una opción dentro de este modelo de la neurociencia de la conducta: Poner el foco en ayudar a los demás (1). Figura 7.

Con las neuro conductas relacionadas con este enfoque perseguimos de nuevo, el pre calmar el sistema de amenazas (2). En este caso, pensando que podemos hacer frente a la incertidumbre futura en equipo, junto a otras personas.

Y, ayudando a otras personas, buscamos (consciente o inconscientemente) y logramos como recompensa su reconocimiento. Sentimos su aprecio (3).

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Figura 7. Nos enfocamos a ayudar a los demás (1) para pre calmar el sistema de amenazas (2), pensando que podremos hacer frente a la incertidumbre del futuro afiliados a un grupo humano. De este modo sentimos tranquilidad y, buscado conscientemente o no, recibimos el aprecio de los demás (3). Pero a veces, pensando demasiado y complaciendo excesivamente (4) a los demás, nos podemos quedar sin motivación ni energía y poner en marcha la vía del bloqueo (5) del sistema de amenazas.

¿Pero, cuando el foco en ayudar a los demás es excesivo (4)? ¿Qué sucede, cuando, la indulgencia hacia los demás es muy grande y dependemos demasiado de su reconocimiento? Entonces puede que nos olvidemos de nuestras verdaderas necesidades y dejemos de actuar para buscar su satisfacción.

En consecuencia, muy pendientes de la estima de los demás, vamos perdiendo la autoestima y puede que nos quedemos sin motivación ni energía, y se activen las neuro conductas animales del bloqueo (5). La inhibición total. Por esto, el segundo par de dimensiones del modelooQuotient® las llamamos I1 e I2, porque están enla vertiente de las limitaciones relacionadas con el BIS (Behavior Inhibition System). En la vertiente de las eficacias son neuro conductas de contención.

5. La neuro herramienta.

Hasta aquí hemos visto exhaustivamente la estructura del modelo NeuroQuotient® de la neurociencia de la conducta. En el próximo post, como apuntábamos al inicio nos centraremos en la historia de su creación y en la neuro herramienta. Con la herramienta NeuroQuotient® tomamos conciencia de cómo influyen las neuro conductas en nuestra satisfacción, focalizamos el proceso de desarrollo del auto liderazgo y medimos el progreso logrado con el proceso.