¿Cómo se relacionan memoria y conducta? – NeuroQuotient®

Indagamos en la relación entre memoria y conducta. El modelo NeuroQuotient® nos ayuda a entender los elementos más importantes y la estructura de esta relación. A partir de ello, y de una vivencia personal, apuntamos posibles impactos de la pandemia del COVID-19 en la conducta, más adelante, de un bebé.

Una pregunta en el origen de este post

Nuestro nieto cumplió su primer medio año de vida en la semana de mayor impacto del COVID-19 ¿Influirá este episodio en su conducta y personalidad más adelante? ¿De qué manera podría hacerlo?

Así surgió la idea para escribir este post. Está claro qué tratar sobre la relación entre memoria y conducta es una oportunidad para profundizar en el modelo NeuroQuotient®. Sin embargo, no acababa de surgir un camino para concretar el contenido.

Hasta que me vino a la mente un episodio personal con cierto paralelismo.

Cuando tenía exactamente 6 meses (en Febrero de 1956) en Europa y con especial incidencia en el Mediterráneo Noroccidental, hubo una ola de frio siberiano. Las persistentes ‘heladas negras’ mataron los árboles de hoja perenne, olivos y algarrobos. Con baja humedad en el ambiente, la baja temperatura congela la savia de los árboles. El impacto económico y emocional en la agricultura, y en mi familia, fue muy importante.

Ahora sí, con un ejemplo similar retrospectivo, nos es más fácil apuntar hacia las principales relaciones entre memoria y conducta. También a cómo una experiencia determinada puede influir en la conducta más adelante de un bebé de 6 meses.

(Además, al final del artículo anotaremos unas cuestiones curiosas sobre los algarrobos y su fruto: el aditivo alimentario E410, el origen de la palabra quilate y algo más).

Cómo vamos a tratar sobre la conexión memoria y conducta

Si queremos relacionar memoria y conducta tendremos que empezar por tener claro a que nos referimos con las palabras memoria y conducta.

Para ello, al principio, revisitaremos algunos de los fundamentos del modelo NeuroQuotient® sobre la neurociencia del comportamiento. Esto nos dará la oportunidad de ver y definir diferentes tipos de memoria y su relación con la conducta.

A partir de ahí podremos responder a la pregunta inicial. Para ello apuntaremos posibles influencias de un recuerdo en la conducta. Finalmente, las ilustraremos con la vivencia personal referida.

Neurociencia de la conducta con NeuroQuotient® … en los animales

Estaremos de acuerdo que las especies animales están, de algún modo, programadas para lograr su supervivencia. En líneas generales, podríamos distinguir dos tipos de patrones de conducta que potencian esta supervivencia (individual y colectiva):

  • programas que favorecen conductas que son recompensadas con placer.
  • programas o patrones que impulsan conductas destinadas a minimizar el daño o el dolor.

Estos programas en su mayor parte están ‘grabados’ en el cerebro y tienen un soporte neuronal. Por esta razón, en el contexto de NeuroQuotient®, hablamos de neuro conductas o neuro comportamientos.

Veamos ahora (Fig.1) los elementos más importantes de estas neuro conductas:

El animal explora su territorio y va captando señales con sus sentidos (1). Señales sensoriales que pueden provenir, también, de su interior (sensación de hambre, por ejemplo). Estas señales son comparadas con la memoria (2), principalmente la de la especie. La memoria va a predecir la conducta. De acuerdo con la memoria, la conexión va a continuar hacia uno de los dos más importantes sistemas límbicos, que motivan (3) la acción:

  • El Sistema de Recompensa (4), que motivará la acción hacia la consecución del placer. Impulsando conductas relacionadas con la alimentación y la reproducción.
  • El Sistema de Amenazas (5), que motivará acciones destinadas a evitar el daño. En este caso pueden ser de tres tipos. Lucha, huida o bloqueo, dependiendo de lo que indique la memoria de especie. Si la amenaza es pequeña, lucha. Huida, sí el peligro es grande. Bloqueo si la mejor opción sea quedarse quieto para pasar desapercibido.
Fig. 1. Neuro conducta en los animales. Engloban los sustratos cerebrales, desde los sentidos a la sensaciones de placer y/ o dolor resultado de la acción; acción motivada por los sistemas de amenazas y/o recompensa y guiada por la memoria.

Aunque lo dicho hasta ahora pueda indicar lo contrario, una neuro conducta no tiene un patrón secuencial, sino que todas las conexiones son prácticamente simultáneas. SEÑAL SENSORIAL/MEMORIA/MOTIVACIÓN estén conectados como un conjunto. Es muy probable que un estímulo sensorial active toda la neuro conducta en bloque.

¿Cómo funcionan estos patrones cerebrales o neuro conductas en los humanos?

Los humanos tenemos una parte del cerebro que nos distingue del resto de mamíferos: la corteza prefrontal (CPF), la parte anterior de la corteza cerebral (Fig 2.)

La corteza prefrontal nos aporta la capacidad de pensar y, a nivel de neuro conductas, nos diferencia por:

  • Dirigir la atención de nuestros sentidos. Cuando exploramos el territorio lo hacemos mucho menos al azar que los animales. La corteza prefrontal guía nuestra atención.
  • Además, no solo exploramos hacia el exterior, sino que, gracias a la CPF también lo hacemos hacia el interior. Nuestro cerebro no distingue entre lo que percibimos directamente, de lo que imaginamos y/o recordamos.
Fig. 2. Neuro conducta en humanos. Nos diferencia la corteza prefontal (CPF) que guía la atención hacia fuera, o hacia dentro generando y evocando señales sensoriales imaginando o recordando. Interecciona también con los sistemas límbicos.

Por lo demás, nuestro cerebro hacia abajo no se diferencia prácticamente del de otros mamíferos.

Es decir, con el enfoque, consciente o inconsciente, de la CPF podemos poner en marcha los sistemas límbicos de recompensa o de amenazas. Todo ello con la intermediación de la memoria y con una mayor parte de memoria aprendida que en el caso de los animales.

Concretemos más sobre la memoria y la relación entre memoria y conducta

Recordemos que el objetivo inicial era tratar sobre la relación entre la memoria y la conducta. Hasta aquí, al explicar el modelo NeuroQuotient®, hemos empleado la palabra memoria como una parte integrante de las neuro conductas, pero hemos sido bastante imprecisos.

Veamos ahora diferentes tipos de memoria que directa o indirectamente nos han ido apareciendo. He aquí una definición para cada una de ellas.

Memoria de especie. La que está grabada en los genes de la especie. Ante un león libre por la calle, la respuesta humana natural será huir.

Memoria aprendida consciente. Las experiencia y aprendizajes que somos capaces de recordar. Tiene un papel muy importante en la exploración interna de la CPF. Recordando, podemos evocar estímulos sensoriales que pongan en marcha neuro conductas.

Memoria aprendida emocional (inconsciente). Al vivir una experiencia con una gran carga emocional, puede generarse un patrón cerebral que determine nuestra conducta futura ante estímulos sensoriales similares. Un caso extremo es el del Trastorno por estrés post traumático (TEPT).

¡Atención! Las memorias emocionales aprendidas pueden tener una componente positiva. En un post anterior tratamos sobre los anclajes. Con un anclaje buscamos asociar un estímulo sensorial a una respuesta emocional que nos potencie.

Memoria de trabajo. Es la información que tenemos en un momento determinado en el plano consciente de nuestro pensamiento. Algo así como la memoria RAM de los ordenadores. Con ella traemos al plano consciente las memorias aprendidas.

Memoria global. Con memoria global nos queremos referir desde NeuroQuotient® a todas las neuro conductas de un individuo. Engloba el conjunto casi infinito de redes cerebrales. Algunas de estas redes se activan con mayor o menor probabilidad en función de un estímulo. Podríamos llamarla casi memoria cuántica, un estímulo sensorial colapsa la función de onda.

Neuro conductas y memoria global en el contexto de NeuroQuotient® son lo mismo

Las neuro conductas, patrones o programas, son pues caminos neuronales qué ante un estímulo, generalmente sensorial, a partir de la percepción directa o evocada, guiada por la CPF (o no), desencadenan un determinado tipo de conducta. En las neuro conductas tiene un papel importante la memoria emocional que dirige la motivación de la acción a través de los sistemas límbicos de recompensa y amenazas (o del miedo).

Las conexiones cerebrales subyacentes a las neuro conductas, se van reforzando con el uso. Recordar la ley de Hebb: las neuronas que se disparan juntas refuerzan su conexión. Esto hace que en situaciones similares nos conduzcamos del mismo modo, cada vez más. Con la frecuencia de conexión neuronal va aumentando la probabilidad de que se dé una determinada neuro conducta. En contextos parecidos, pensamos, actuamos, nos movemos, etc., cada vez más, del mismo modo.

Las neuro conductas se refieren a la conducta entendida de un modo amplio (pensamientos, emociones, acciones, etc.) y las conexiones cerebrales subyacentes.

Así pues, desde la perspectiva de NeuroQuotient®, es muy difícil distinguir entre memoria global y conducta porque, en el fondo, son lo mismo.

Posibles influencias de una experiencia a los pocos meses de edad en la conducta más adelante

Ahora estamos en condiciones de responder a la pregunta que nos planteábamos al principio ¿Cómo podría influir la memoria de un suceso cómo la del COVID-19 en la conducta de un bebé de 6 meses?

Para ello nos vamos a referir a los diferentes tipos de memoria que hemos ido viendo y, en algunos casos, lo ilustraremos con la vivencia personal que citábamos al principio.

Está claro que a los seis meses de edad no se crean memorias aprendidas que en el futuro podamos recordar de modo consciente. Así que creemos que las principales conexiones memoria y conducta, de mayor a menor influencia, estarían relacionadas con que:

  1. El suceso tenga un impacto emocional grande directo para el bebé.
  2. Tenga un impacto emocional en su entorno familiar más cercano (padres).
  3. Qué en el futuro se recuerde el suceso en el entorno familiar.
  4. y el tono y la intensidad emocional con que se trate cuando surja el recuerdo.
  5. Que en el futuro haya estímulos sensoriales que puedan disparar el recuerdo y la neuro conducta asociada.
Veámoslo punto a punto …

1.La mayor influencia se daría con un impacto emocional directo que creara una ‘memoria aprendida emocional (inconsciente)’. Si el bebé padeciera el COVID-19 (afortunadamente no es el caso) y hubiera de ser ingresado en un hospital. Es probable, que más adelante, con su exposición a un contexto con batas blancas, mascarillas, olor a desinfectante, desencadenara una neuro conducta asociada con el sistema de amenazas (miedo, con respuesta de huida o de evitación, …).

2.En segundo nivel vendría dado por el impacto emocional en el entorno familiar. Que sus padres tuvieran algún problema. Problemas físicos (sufrieran la enfermedad) o económicos (con dificultad para satisfacer las necesidades básicas). En este caso el impacto de estar un tiempo considerable en un entorno emocional (incluso de sustento) difícil, también podría ser notable. No influiría en los sus recuerdos conscientes, pero si probablemente en la creación de conexiones memoria/sistemas límbicos (amenazas y o recompensa (alimentación)).

3.Recuerdo familiar. Si el impacto emocional en la familia fuera importante, es probable que el recuerdo surgiera recurrentemente en el entorno familiar. En este caso, el bebé, más adelante, no lo recordará por sí mismo, pero puede ir creando una ‘memoria aprendida consciente’.

4.El impacto emocional dependerá de cómo se trate el tema, en el futuro, a nivel familiar y de la respuesta emocional que vaya captando con su capacidad de empatía.

Los árboles (olivos y algarrobos) a los que me refería al principio, los ‘coronaron’ (expresión en catalán que indica una poda radical; lenguaje que refleja, por cierto, el ‘cariño’ ancestral de ‘els pagesos’ hacia la monarquía).

Imagen 1. Los olivos, muy resistentes, se recuperaron. Este árbol tiene más de 300 años, quizás 400.

Los olivos los ‘coronaron’ por el extremo de las ramas más grandes y pronto volvieron a brotar (Imagen 1, uno de los olivos en 2010, 50 años  después de la helada).

Los algarrobos los cortaron por el tronco a poco más de medio metro del suelo. Recuerdo la tristeza que me llegaba de mis padres y abuelos cada vez que surgía el tema.

Cierto es que el modo de ‘hablarlo’ fue cambiando con los años. Los algarrobos también  brotaron de nuevo, en este caso desde la raíz. 15 años  después, con los nuevos brotes injertados, volvieron a ser algo productivos. Convertidos más en grandes arbustos que en árboles. Acabado el confinamiento (¿primero?) del COVID-19 hemos podido fotografiar uno de ellos (Imágenes 2 y 3. Julio 2020. 64 años después de la helada).

Imagen 2. Uno de los algarrobos en 2020. Vista exterior.

 

Imagen 3. El mismo árbol de la imagen 2. Vista interior. No hay tronco, las ramas principales surgen prácticamente del suelo.

De todos modos, aún ahora, cuando amenazan ‘heladas negras’ (mucho frío con baja humedad), se me dispara la preocupación.

5.La presencia de estímulos sensoriales que puedan activar el recuerdo y la neuro conducta, también influirá.

Decía antes, que en casa de vez en cuando se hacía presente la pérdida de los árboles. Como mínimo una vez al año en la recolección de las algarrobas. Yo no había visto aquellos árboles, pero los podía imaginar porque los troncos ‘coronados’ a un metro del suelo estuvieron allí hasta los años 80. Su visión actuaba como estímulo sensorial disparador de la tristeza.

Nos vamos a permitir una anécdota para cambiar la emocionalidad. Los troncos desaparecieron a finales de los años ochenta. Coincidió con que una finca limítrofe se parceló para residencias de fin de semana. De ahí mi padre acuñó lo que llama la regla del parcelista. Dice más o menos así: ‘El parcelista primero pone una valla alrededor de su parcela y, luego, dice: lo de dentro de la valla es  exclusivamente mío, lo de fuera es de todos’.

Curiosidades sobre el algarrobo

No podemos finalizar sin hablar de los ‘puntos’ respecto al algarrobo y su fruto a los que nos referíamos al principio del artículo.

  1. El aditivo alimentario E410  es ‘harina o goma de garrofín’. Un espesante alimenticio natural que procede de la simiente del algarrobo. Se emplea en zumos, quesos frescos y para untar, leches vegetales, en cocina, etc.

Por tanto, no todos los aditivos E’s son productos químicos sintéticos. O, tal vez, todo es  química o bioquímica (la naturaleza, también).

  1. El algarrobo (ceratonia siliqua) en italiano se llama ceratonia, en latín ceratium, en griego keration y quirat en árabe. Ahí es el origen de palabra ‘quilate’. En la antigüedad las semillas del algarrobo (que son muy similares entre sí) se utilizaban como unidad de medida para metales y piedras preciosas.
  2. El científico Antoni Martí y Franquès (Altafulla 1750- Tarragona 1832) defendió la teoría de la sexualidad de las plantas. A finales del siglo XSVII publicó: ‘Experimentos y observaciones sobre los sexos y fecundación de las plantas’. Incluía el algarrobo. Podemos imaginar que no tuvo ninguna duda sobre la sexualidad de las plantas. Seguro que, paseando por los campos cercanos a Tarragona, notó el fuerte olor a semen humano que desprenden las flores masculinas del algarrobo en el período de fecundación (finales de verano).