Procrastinación. Neurociencia con NeuroQuotient para entenderla y superarla

En este post explicaremos que sucede en el cerebro con la procrastinación. A partir de ahí plantearemos una estrategia para superarla.

La tendencia de cada persona a procrastinar será mayor o menor. Pocas son, sin embargo, las que pueden afirmar que nunca han procrastinado.

Empecemos por definir que es la procrastinación. Nos vale lo que dice la  Wikipedia:

La procrastinación, …, postergación o posposición es la acción o hábito de retrasar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes o agradables.

A partir de ahí vamos a verlo desde NeuroQuotient.

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Endorfinas y estado de ánimo. Placer y dolor.

Escribir sobre las endorfinas y el estado de ánimo, y su relación con placer y dolor, estaba en la agenda de NeuroQuotient desde hace tiempo.

Unas palabras de Marta Ligioiz -ponente en una jornada de AEDIPE Cataluña sobre ‘neurociencia aplicada a la gestión de personas’- me lo recordaron.

Hablando de las endorfinas, dijo algo así: ‘Hay días que nos duele todo y cada vez nos sentimos peor. No somos conscientes de que precisamente nos duele todo porque nuestro estado de ánimo está muy bajo. Animarnos es el camino para encontrarnos físicamente mejor’.

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La Manada inhumana en San Fermín, cerebralmente dispuesta a la violación

La Manada en Sanfermin

El caso de ‘la manada’ y su sentencia se ha convertido en mucho más que el tema de los últimos días. Todo el mundo tiene su opinión, y ha sido abordado desde muchos puntos de vista.  Ahora queremos añadir el de la neurociencia o de la neuropsicología.

Aunque un numeroso grupo de psicólogos y psiquiatras hayan ya publicado una carta con un enfoque similar, esperamos poder sumar a su aportación desde neuroquotient. Tal vez más respecto a los agresores. Lo escuchado se refería la víctima y coincide con nuestro punto de vista, y lo dejaremos para el final.

Fundamentos neuropsicológicos de la conducta en animales y humanos

Para argumentar sobre el tema es necesario que veamos primero una breve introducción acerca de los sistemas cerebrales que más influyen en la conducta de los animales (y de los humanos) y cómo se relacionan con ella.

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Fuente de felicidad y neurociencia. Flow, fluir, estar en la zona.

Un estado mental fuente de felicidad.

Últimamente no se habla mucho del concepto, del estado mental, de flow, fluir, estar en la zona.

Sin embargo, deberíamos tenerlo muy presente. Cuanto más estamos en este estado mental, mayor es el nivel de satisfacción. Vamos a explicar esta fuente de felicidad y a conectarlo con la neurociencia con la ayuda de NeuroQuotient.

El concepto Flow, fluir, estar en la zona, lo acuñó Mihaly Csikszentmihaly (1934- , de origen húngaro, profesor de psicología en varias universidades norteamericanas, Chicago, Claremont, …).

Csikszentmihaly considera el flow como una fuente de felicidad humana. Su libro, Fluir (flow), está subtitulado en español: ‘una psicología de la felicidad’.

Define el flow, fluir, estar en la zona, como el ‘estado mental en que una persona, llevando a cabo una actividad, está completamente absorbida en lo que está haciendo, con gran enfoque, energizada, mientras disfruta del propio proceso de la actividad.

¿Qué caracteriza a estas experiencias y actividades asociadas con los estados mentales de flow?

Las actividades que llevan a fluir y a estar en la zona, requieren habilidades y energía para su realización, mientras la motivación y la recompensa están embebidas el transcurso de la propia experiencia, en el presente.

Estas actividades son experiencias autotélicas (auto: en sí misma; telo: finalidad), intrínsecamente gratificantes No se realizan por el deseo de un beneficio futuro, sino porque en ‘el hacer’ en sí mismo está la recompensa. La motivación es totalmente interna y nace en la propia experiencia.

Seguro que recuerdas experiencias que disfrutas mientras las llevas a cabo de modo productivo, estando totalmente concentrado en la actividad, y en que el tiempo pasa sin darte cuenta.

Se trata de actividades desafiantes que requieren habilidades adecuadas, con equilibrio entre el nivel del reto y de las propias habilidades. Si son superiores al reto, nos aburrimos, si el desafío supera la habilidad, entonces sentimos ansiedad.

Lo cierto es que estamos hablando de una fuente de felicidad relacionada con la acción. No de la fuente de felicidad, de placer, asociada con la tranquilidad, con el descanso. Si bien, durante su realización nos sentimos con control de la situación, con calma, relajación y sin temor al fracaso.

En su transcurso la mente está completamente concentrada, en el presente, no divaga. La actividad se convierte en algo espontáneo. No queda espacio mental para poner la atención en otras cosas, ni en uno mismo. El ego desaparece. Mientras el tiempo parece pasar mucho más rápidamente.

¿Cómo podemos entender la conexión de esta fuente de felicidad que representa el flow, fluir, estar en la zona, con el cerebro?

Experiencias y actividades que tiene en su base patrones cerebrales  (neurocomportamientos) que en el modelo neuroquotient llamamos eficacias, porque de ellas se deriva satisfacción.

Hemos hablado en otros artículos de que el modelo NeuroQuotient distingue dos tipos de patrones cerebrales (de neuroconductas). Los llamamos eficacias y limitaciones. Las primeras aportan satisfacción, son fuente de felicidad, las segundas no, todo lo contrario.

La mejor demostración de este impacto opuesto en la satisfacción de las neuroconductas eficaces y limitadoras, es que las personas, quieren aumentar la frecuencia e intensidad de las primeras y disminuir las de las segundas (Fig 1).

 

meditación y mindfulness
Fig 1. Queremos intensificar los patrones (ncomp) de eficacia y debilitar los limitantes. Porque los primeros nos aportan satisfacción, felicidad.

Lógicamente, el flow, fluir, estar en la zona, tendrá que ver con las eficacias y con acciones encaminadas a  la satisfacción de alguna necesidad interna. En el modelo NeuroQuotient, y de abajo arriba en las cuatro dimensiones, las parejas ‘acción/necesidad son las siguientes:

  • I2, Ayudar, empatizar con los demás para crear armonía en el entorno y recibir reconocimiento.
  • I1, Estudiar y prever, para generar conocimiento, aprendizaje y recursos para hacer frente a la incertidumbre futura.
  • A2, Hacer, para el logro de retos (aunque el disfrute está en la propia acción, en el presente).
  • A1, Explorar (internamente, desde el propio cerebro, o hacia el exterior) para imaginar/crear y/o disfrutar el entorno presente.

Cada uno puede tener muy arraigados uno o varios (incluso todos) de estos patrones cerebrales (neuroconductas) de motivación y acción. En cada persona las conexiones neuronales más fuertes, serán la de los patrones que le facilitan el flow, fluir, estar en la zona. Los que conducen al disfrute, a una recompensa que es fuente de felicidad en la acción y en el presente.

¿Y en el cerebro que sucede, cuál es el proceso cerebral?

Ciclos continuos, de recompensa (disfrute), motivación de acercamiento (ganas de hacer) y acción que impulsan el siguiente ciclo.

El proceso cerebral del estado mental del flow, fluir, estar en la zona, lo vemos cómo pequeños ciclos continuos en el tiempo, que se van impulsando al siguiente. Como una noria que se ha puesto en marcha y no necesitara más energía externa para continuar moviéndose.

Veamos la Fig 2. Es el propio disfrute (1) instantáneo, la fuente de felicidad, el que aporta la motivación y la energía. El que da lugar a la recompensa química en el cerebro. Al inicio, para arrancar la noria, basta seguramente el recuerdo inconsciente del disfrute de otras ocasiones.

fuente de felicidad
Fig 2. Proceso cerebral cuando fluimos o estamos en la zona. Ciclos continuos de recompensa, motivación y acción.

Y, la recompensa, produce más motivación de acercamiento, más ganas (2) inconscientes de continuar. La motivación, impulsa la actividad (3) -conduce a más acción- de la que se deriva más disfrute y recompensa (en el presente) que energiza el nuevo ciclo. Un continuo, sin parar.

¿Y los sistemas cerebrales subyacentes, cuáles son?

Todo el cerebro está implicado, pero con mayor preponderancia del sistema de recompensa. En el cuerpo hay equilibrio entre el sistema nervioso autónomo simpático y el parasimpático.

Veamos ahora que sistemas cerebrales y neuronales están detrás de esta fuente de felicidad relacionada con el flow, fluir, estar en la zona.

Creemos que todos, recompensa, estrés, amenazas o miedo, corteza prefrontal. Pero en mayor extensión los dos primeros.

El sistema de recompensa, porque es la dopamina mesolímbica la que va impulsando la motivación interna y la dopamina mesocortical la que ayuda a mantener la atención en el presente. Motivación de acercamiento y atención tienen el mismo neurotransmisor implicado, la dopamina.

También interviene la dopamina del sistema de recompensa ampliado, la que fortalece los hábitos. El mantener la noria en marcha requiere de un aprendizaje motor, de un hábito.

Lógicamente, el resultado de la acción, el disfrute, el placer, la fuente de felicidad, tendrá que ver con las endorfinas.

Aunque en la memoria, en el inicio del primer ciclo, en el primer impulso, pueda estar la tranquilidad ante amenazas o miedo. El recuerdo inconsciente de la amígdala calmada por el GABA o la oxitocina (en las experiencias de colaboración). O, incluso, todo lo contrario, la búsqueda de un ‘chute’ de adrenalina.

Claramente involucrado está también el sistema del estrés. Con equilibrio entre el sistema nervioso autónomo simpático y el parasimpático. ¿Conoces Heartmath, la coherencia cardíaca? La coherencia cardíaca se refiere precisamente a este equilibrio simpático parasimpático que logramos cuando estamos fluyendo y en la zona. Una fuente de felicidad, con más foco, más calma, menor ansiedad, menor fatiga, menos tendencia a depresión.

¿Y existe algún riesgo con todo esto?

¡Cuidado una eficacia llevada al extremo puede conectar con la limitación! Persiguiendo siempre una sensación de fluir nos podemos encontrar con el resultado contrario (ansiedad, fatiga, dificultad de concentración, baja autoestima, etc).

Efectivamente, existen riesgos. Pero puede ser suficiente tomar conciencia de ello para evitarlos.

Según el principio de Hebb, cuanto más nos conducimos de un modo determinado, más se refuerzan las conexiones neuronales subyacentes, los patrones cerebrales, y más tendencia tenemos a funcionar según los mismos.

Estupendo hasta aquí. Vamos reforzando los patrones fuente de felicidad. ¿Dónde está el riego? Pues en que inconscientemente o conscientemente disparemos estos patrones incluso cuando sea contraproducente.

Recordar que eficacias y limitaciones de un mismo nivel, no son lo contrario, sino que son las dos caras de una misma moneda. Cuando tenemos una gran tendencia a una eficacia (patrones cerebrales muy potentes) existe el riesgo de encontrarnos con un alta limitación.

Por ejemplo, volviendo a las motivaciones descritas más arriba. Puede que el enfocarnos mucho a los demás (I2), nos dificulte el decir que no. O que queriendo saberlo todo y tenerlo todo previsto (I1) pongamos en marcha el miedo y el estrés. O, tal vez, que queramos conseguir resultados (A2) a costa de tratar con prepotencia a los demás. Incluso, que con tanta imaginación (A1) se nos desborde y nos cueste concentrarnos y/o apreciar riesgos graves, evidentes para los demás.

 

 

 

 

 

 

TDAH (trastorno de déficit de atención) en niños superdotados como superarlo (serie TDAH-1)

Un artículo sobre el TDAH, trastorno de déficit de atención, en niños superdotados nos sirve para, a partir de NeuroQuotient, abordar y entender cuáles son sus bases neurológicas. Cuando comprendemos que sucede en el cerebro, podemos diseñar estrategias para superarlo de modo funcional. De este modo, estas personas pueden aprovechar su gran potencial.

Hace mucho tiempo que estamos interesados en los fundamentos neurológicos del TDAH (trastorno de déficit de atención). Este interés en anterior a la puesta en marcha de NeuroQuotient®. Principalmente en aquellos casos que está relacionado con un alto coeficiente de inteligencia IQ (personas superdotadas, con altas capacidades). Y más aún, cuando no se da hiperactividad física (TDHA sin H, TDA).

De todos modos, aunque más centrado en estos puntos de interés, lo que tratamos en este post vale para el TDAH en general. Sobre todo, en lo referente a las estructuras cerebrales que influyen en el trastorno de déficit de atención, y en como la neuro herramienta nos ayuda entenderlas y a pensar en modos de afrontarlo.

De hecho, indirectamente, ya tocamos el tema TDA (ADD, Attention deficit disorder, en inglés) al hablar de la línea del tiempo en el cerebro.

Pero, ahora, hemos encontrado un post de 2011 de Thomas E. Brown, totalmente pertinente. Nos ayudará mucho a abordar el tema con profundidad. Los misterios del TDA (trastorno de déficit de atención) y el alto coeficiente de inteligencia (The mysteries of ADD and high IQ)

El artículo es de 2011, pero nos resulta muy adecuado como punto de partida para la reflexión y conectar el TDAH con sus bases cerebrales.

En el post, el autor nos habla de un estudio realizado con 117 niños y adoslescente superdotados, con un alto coeficiente de inteligencia, y diagnosticados con TDAH (tanto con hiperactividad como sin hiperactividad).

¿Cuáles son los síntomas más frecuentes en el TDA (trastorno de déficit de atención)?

Antes de resumir el artículo vale la pena que recordemos, algunos de los síntomas que se dan en el TDA (trastorno de déficit de atención) en la escuela:

  • Dificultad para focalizarse en el trabajo;
  • Dificultad para hacer el trabajo correctamente;
  • Dificultad para mantener en la mente lo que han escuchado o leído.
  • Dificultad para organizarse y completar lo que se les asigna.
  • También es habitual la procrastinación.

Estos síntomas se atribuyen a una cierta vulnerabilidad en las funciones ejecutivas. Las de la corteza prefrontal (CPF).

¿Qué sucede en los niños superdotados con TDA (trastorno de déficit de atención)? ¿Cómo evolucionan en la adolescencia y más adelante?

Brown nos habla de 5 puntos con los que se encuentran padres y profesores y que se confirman en su estudio. Estamos completamente de acuerdo:

  1. En la mayoría de los casos estudiados no hay hiperactividad. Es decir, se trata de TDA (no de TDAH).
  2. Los TDA (trastorno de déficit de atención) pueden tener un alto IQ (coeficiente de inteligencia). De hecho, es la premisa del estudio. Es decir, no les faltan habilidades mentales, pero tienen dificultades para ponerlas en marcha, para hacer el trabajo de modo efectivo.
  3. Muchos niños superdotados son estudiantes de éxito en la escuela primaria y fallan de modo recurrente en secundaria y bachillerato. Algunos no empiezan a tener problemas hasta la universidad.

El que lleguen más lejos depende, muchas veces, del soporte de los padres en cuanto a ayudarlos a priorizar, planificar y hacer seguimiento para completar el trabajo.

4. Todos los participantes en el estudio tienen alguna actividad en la que no presentan ninguna dificultad para ejercitar con éxito sus funciones ejecutivas prefrontales.

Por esto, la mayoría responden: “Si algo me interesa realmente, puedo focalizarme. Pero, si no lo encuentro verdaderamente interesante, no puedo enfocar. Incluso si es importante y necesito hacerlo”.

5. ¿Puede superarse en la edad adulta? En el 80% de los casos la problemática de base persiste. Pero, algunos lo superan. Unos porque, simplemente, tienen un retraso de 2-3 años en el desarrollo cortical y al crecer desaparece el problema. Otros lo superan con la medicación.

De cualquier modo, en bastantes casos, aun permaneciendo las dificultades, tienen una buena incorporación al mundo laboral. Esto es porque se especializan en trabajos que les resultan interesantes, y los desempeñan con éxito.

¿Cómo la neurociencia nos ayuda a entender mejor lo que sucede con el TDA (trastorno de déficit de atención)?

Recordemos, pero, que el objetivo del escrito es conectar las conclusiones de Brown con los fundamentos cerebrales, aprovechando los conocimientos de neurociencia que se adquieren con la certificación en NeuroQuotient.

En general, estamos de acuerdo con el planteamiento de Brown. Sin embargo, pensamos que simplifica demasiado los fundamentos cerebrales. Centra toda la problemática en la dificultad de ciertas funciones prefrontales. Veamos porqué lo vemos de este modo:

En el punto 5, Brown nos habla de medicación. Concretamente de medicación con potenciadores de la dopamina.

Efectivamente. La dopamina es el neurotransmisor central del sistema de recompensa cerebral. El sistema de recompensa favorece conductas al recompensarlas con placer. Aunque -es importante recordar- la dopamina no produce placer.

Realmente hay tres importantes vías de dopamina en el cerebro.

Una de ellas es la mesocortical. Va desde el área tegmental ventral (ATV) en el mesencéfalo hasta la corteza prefrontal. Es corriente favorece el foco y la atención. Si no hay suficiente dopamina mesocortical aparecen dificultades en algunas funciones prefrontales. Lo que nos viene a decir Brown: vulnerabilidad prefrontal.

Pero las otras dos vías, también son muy importantes y las consecuencias de la falta de dopamina en el TDA (trastorno de déficit de atención) también se vislumbran, aunque indirectamente, en el post de Brown.

Por un lado, la llamada vía mesolímbica. Va del mesencéfalo (la misma ATV) a una zona límbica del cerebro (el núcleo accumbens). Esta es la que está involucrada en la motivación. En las ganas. En el punto 4, dice Brown que cuando algo les motiva de verdad lo hacen, sin presentar problemas de concentración.

En el TDA (trastorno de déficit de atención) no sólo hay vulnerabilidad en la zona prefrontal (vía mesocortical), sino también en la parte límbica del cerebro implicada en la motivación de acercamiento (vía mesolímbica).

Nuestro punto de vista es que la falta de motivación radica, también, en el déficit general del sistema dopaminérgico. También hay poca dopamina mesolímbica. Al aumentar el interés crecen la motivación y la concentración al mismo tiempo. Por esto, al potenciar la dopamina con la medicación, aumenta la motivación y la concentración simultáneamente. De ahí que, para superar el problema, tenga sentido, además, el buscar modos de influir sobre la dopamina endógena.

La tercera vía de dopamina es la que va de la substancia negra -en el mesencéfalo- al estriado dorsal y está relacionada con los hábitos. Por esto, presentan también dificultad en la creación de hábitos. Problema que subyace, sobre todo, en la poca capacidad para organizarse.

El reforzar la medicación, en la infancia y preadolescencia, con un acompañamiento destinado a la creación de hábitos es de una gran ayuda para alcanzar un TDA funcional más adelante.

La superación del TDA (trastorno de déficit de atención), pasa por que estas personas generen los recursos que les permitan aprovechar su gran potencial. NeuroQuotient nos ayuda a entenderlo.

En un 80% de casos el TDA es difícil de superar en la edad adulta, pero no lo es tanto el llegar a un TDA funcional. Incluso con gran éxito. ¿Dónde radica la clave?

NeuroQuotient nos lo explica.

Antes, recordar que la neuro herramienta no debe utilizarse para diagnóstico de trastornos psicológicos. Sin embargo, es un indicador de alguno de ellos cuando algunas de las limitaciones (barras grises) son grandes; cuando están en el último cuadro.

Veamos el caso de dos personas con un alto índice IQ. Una con TDA funcional y otra no. En la imagen siguiente comparamos los gráficos.

TDAH (trastorno de déficit de atención) en niños superdotados, cómo superarlo (serie TDA-1)
Mayor nivel de autoliderazgo en el TDA funcional. Se aprecia en una mayor eficacia A2 (resultados tangibles, seguridad) y menor limitaciòn I2 (mayor autoestima, menor riesgo de depresión).

En ambos vemos que la limitación A1, la que apunta a TDA, es muy alta.

La diferencia entre el TDA funcional (derecha) y no funcional (izquierda) está en la mayor autoconfianza que se adquiere con el logro de resultados tangibles (barra verde más alta). Y en la consiguiente autoestima más alta (barra I2 gris más pequeña).

En conjunto, el índice NQ que mide el nivel de autoliderazgo (lo altas que son las eficacias y lo bajas que son las limitaciones) es claramente superior con el TDA funcional. 71,9 versus 51,0.

¿Cómo enfocar el desarrollo? La neuro herramienta nos lo explica.

¿Cuál es el camino para el desarrollo? La clave está en que nos centremos en algún tema de interés (motivador) que, al mismo tiempo, nos aporte resultados tangibles valiosos. El logro de resultados nos ayudará a aumentar la confianza y la automotivación.

Así, romperemos el ciclo de la frustración que se deriva de movernos por impulsos con propósitos poco consistentes y con la mente dispersa. Se trata de que frenemos la búsqueda de la recompensa inmediata.

El trabajar con método, lógicamente, también ayuda a evitar la dispersión y al logro de resultados. Por esto, es importante el acompañamiento para generar estos hábitos lo antes posible.

Lo niños superdotados no tienen necesidad de método para superar los retos en la escuela. Lo suplen con su inteligencia. Sin embargo, al crecer, cuando las dificultades se hacen mayores, se encuentran con que no han generado los recursos (hábitos de organización) de los que nos valemos el resto de los mortales.