Impulsividad en la educación desde la neurociencia. Tecnología versus Naturaleza.

Tratamos sobre la impulsividad en la educación desde la neurociencia. Un artículo sobre el concepto de Trastorno por déficit de naturaleza nos ha sugerido la idea. El exceso de tecnología (conectados a una pantalla) refuerza las neuro conductas impulsivas y la necesidad de recompensas inmediatas. La Naturaleza con sus ritmos más pausados favorece el desarrollo prefrontal, la prudencia y la gestión de la impulsividad en la educación.

Introducción

Uno de los propósitos de NeuroQuotient®  es hacer de la neurociencia algo comprensible y práctico. De este modo, nos puede ayudar a explicar, y a profundizar, en muchos temas cotidianos referentes al desarrollo de personas.

Generalmente tratamos del desarrollo de adultos en contextos de trabajo. Sin embargo, somos muy conscientes que la clave está en los niños. En la neuro educación. Cuanto antes entendamos que funciona, y que no, a nivel de desarrollo cerebral, antes será posible abordarlo de modo potenciador.

Algunas de nuestras entradas parten de un artículo externo que nos aporta un tema que nos sirve de inspiración. A partir de él tratamos la conexión con la neurociencia.

En este caso la chispa está en un artículo de  José María Sánchez publicado en INED21. Introduce un concepto, nuevo para nosotros, llamado Trastorno por Déficit de Naturaleza.

Para contextualizar y entender rápido a que se refiere el Déficit de Naturaleza. Bastan un par de frases textuales sacadas del propio artículo.

De la cita inicial: ‘Necesitan [los niños] más que nunca acostumbrarse pacientemente mirando cómo se arrastra un caracol …’, (Catherine L’Ecuyer- Educar en el asombro).

Una frase del artículo: ‘La naturaleza les aburre (“¿Cuándo volvemos?”, “¿para qué hemos venido hasta aquí?”, “¿y para esto andamos tanto?”). La naturaleza es demasiado lenta para ellos’. Este término «trastorno por Déficit de Naturaleza fue usado por primera vez por Richard Louv en el libro “Last Child in the Woods”.

Con todo ello llegamos, por contraposición, al tema central de nuestra entrada: la impulsividad en la educación.

Déficit de Naturaleza e Impulsividad en la educación

El artículo referido al ‘déficit de naturaleza’ nos ha sugerido tratar de la impulsividad en la educación por tres principales razones:

Una: porque creemos que, en parte, la impulsividad puede derivarse del Déficit de Naturaleza. O qué, mejor, la impulsividad puede ser una consecuencia de lo que rellena el vacío que deja la insuficiencia de Naturaleza.

Dos: cada vez hay más casos, o pseudo casos, de Trastorno por Déficit de Atención (TDAH), del que la impulsividad es un síntoma central.

Y Tres: el contacto con la naturaleza ha de ser muy útil para tratar la impulsividad en la educación.

Veámoslo punto a punto.

La inmediatez que se deriva del abuso de las tecnologías (‘estar delante de una pantalla’) cómo un posible potenciador de la impulsividad.

Cada vez es más relevante el problema de la impulsividad en la educación, ¿Verdad? Niños a los que les es difícil gestionar sus impulsos. Que interrumpen constantemente.  Qué actúan de modo irreflexivo, sin pensar en las consecuencias de lo que dicen o hacen. Etc.

Desde nuestro punto de vista, una causa probable está en lo que rellena el Déficit de Naturaleza. Es decir, en la tecnología. Entendida cómo el estar permanentemente pendiente de una pantalla con el móvil, tableta y/o ordenador (redes sociales, juegos, …). La tecnología no es en sí mala, al contrario. El problema lo vemos en el exceso de tecnología y, en su principal característica, la inmediatez.

Con el abuso de la ‘tecnología’ se generan neuro conductas (conexiones cerebrales que están detrás de la conducta) en las que la inmediatez es una característica fundamental. Esta inmediatez se traduce en impulsividad y frena el desarrollo y aprovechamiento de las funciones prefrontales. Por lo menos de dos maneras:

  1. Dificultando la capacidad de aplazar la recompensa y el generar hábitos de perseverancia y persistencia. No se desarrollan neuro conductas de paciencia. Sólo vale la recompensa inmediata.

El sistema de recompensa cerebral, en el que está la motivación de acercamiento (las ganas de hacer algo) no se desarrolla de manera adecuada. Si no se trata la impulsividad en la educación de un modo adecuado, generamos adultos que no son capaces aplazar la recompensa.  No tienen paciencia para ir más allá de una recompensa inmediata o casi inmediata.

  1. Obstaculizando el aprender de los errores. No se desarrollan neuro conductas de prudencia y prevención. Con la inmediatez, pasado, presente y futuro se confunden en el cerebro. Entonces ¿cómo podemos aprender de las experiencias si el cerebro prefrontal no tiene suficiente tiempo para razonar y asimilarlas?

Las experiencias con los juegos por ordenador permiten corregir inmediatamente (prueba, error), con impulsividad. ¿No funciona? entonces tomo otro camino. Esto es estupendo para aprender a hacer frente a imprevistos, y para aprovechar la rapidez del cerebro límbico. No lo es, pero, para estructurar el pensamiento y consolidar aprendizajes más profundos conectando con la causalidad pasado/presente/futuro.

 El Trastorno de déficit de atención (TADH) es cada vez más frecuente. Uno de sus síntomas es la impulsividad hacia la búsqueda de recompensas inmediatas.

Está claro, también, que cada vez hay más casos o pseudo casos de trastorno de déficit de atención (TDAH) en la escuela. ¿No lo estaremos fomentando de algún modo?

Al hablar de TDAH queremos abarcar tanto el que incluye la hiperactividad física (H) cómo el que no. El segundo es menos visible, pero se dan todos los síntomas (dificultad de concentración, falta de motivación, impulsividad en la toma de decisiones, dificultad en hábitos de organización, etc.). El primer caso es más fácil de detectar; el niño no para quieto. Y, paradójicamente, para que no nos maree, le damos una tableta (tecnología) para que juegue y nos deje tranquilos. ¡Ay!

Antes citábamos el sistema de recompensa cerebral. El que, en los animales (en los humanos también) favorece la supervivencia potenciando conductas que son recompensadas con placer. El neurotransmisor central de este sistema es la dopamina. Es importante decir que la dopamina no produce placer. La dopamina participa en la motivación de las conductas que probablemente tendrán una recompensa placentera. También ayuda a la creación de hábitos y a la concentración y a evitar la dispersión del pensamiento.

Pero ¿cómo podemos tratar mejor con el TDAH  y la impulsividad en la educación?

El contacto con la naturaleza y acompasarse con sus ritmos ayuda a tratar la impulsividad en la educación.

En NeuroQuotient tenemos muy presente el principio de Donald O. Hebb. ‘Las neuronas que se activan juntas refuerzan su conexión’. Es decir, tenemos unas conexiones cerebrales (neuro conductas) que cuando las utilizamos nos conducimos de un modo determinado y, al mismo tiempo, estas conexiones se refuerzan.

¡Y si no las utilizamos, se debilitan!

Los niños conectados en exceso a la ‘tecnología’ van reforzando sus neuro conductas de inmediatez e impulsividad. Mientras quedan en el olvido, por falta de uso, las que conectan con la naturaleza y sus ritmos más pausados. Con la inmediatez, impaciencia e impulsividad el presente es corto e instantáneo. Es difícil vivir la vida de este modo.

El suplir el Déficit de Naturaleza con Naturaleza, es un buen enfoque para gestionar mejor la impulsividad en la educación.

La memoria me ha llevado a recordar las fantásticas carreras de caracoles que nos montábamos en casa de los abuelos.  Organizando una carrera de caracoles se puede generar suficiente dopamina para sentir motivación para llevarla a cabo.  Presenciando la carrera se puede mantener la suficiente dopamina para concentrarse y guiar al caracol por su camino (¿porque siempre se desvían?). Y lo más importante es que ejercitamos el sistema de recompensa y fortalecemos la dopamina a un ritmo acorde con la naturaleza.

Resultados de suplir el Déficit de Naturaleza con la Naturaleza.

Para finalizar, decir qué nos gustaría tener la oportunidad de realizar el Marshmalow test

con niños educados con y sin Déficit de Naturaleza.

El Marshmalow test, es aquel estudio en que a los niños les daban un ‘dulce’ y les decían qué si esperaban a comerlo un tiempo determinado, les daría otro. Un modo de medir la capacidad de persistir y aplazar la recompensa, y gestionar la impulsividad ¿Cuál sería el resultado?

Tratando mejor con la impulsividad en la educación, los niños son más capaces de aplazar la recompensa, poner la atención en los resultados no inmediatos y no dejarse llevar por los impulsos.