Indicador MBTI. Tipos psicológicos Myers-Briggs (herramientas 7)

Indicador MBTI. Tipos psicológicos Myers-Briggs (herramientas 7)

Hace tiempo que aparcamos los temas relacionados con las herramientas para coaching y psicología. Vamos a retomar la serie con el indicador MBTI. Próximamente lo compararemos con NeuroQuotient, tal cómo hemos hecho con el test de personalidad DISC.

Podemos aprender sobre el indicador MBTI, para ver cuál es nuestro tipo de personalidad según MBTI.

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Estilos, y el proceso cerebral, de toma de decisiones de compra

Vamos empezar este artículo por el final, listando y definiendo los cuatro estilos de toma de decisiones de compra de los que hablábamos en el post anterior.

La intención es que puedas contestar rápidamente la encuesta que planteamos en alguna de las redes sociales.

Pero tenemos otro propósito. Queremos explicar las diferentes etapas del proceso de toma de decisiones de compra que aparecía en la ilustración del post anterior. Lo encontrarás más adelante.

Cuatro estilos de toma de decisiones de compra. ¿Cuál o cuáles es/son, ahora, el tuyo?

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Neuromarketing. Cuatro estilos de toma de decisiones de compra con la neuro herramienta.

¿ Neuromarketing ?

Después de introducirnos en el neuromarketing, veremos cómo la neuro herramienta nos ayuda a entender los diferentes tipos de aproximación y respuesta a los estímulos de marketing. Los hemos definido como estilos de toma de decisiones de compra. Aunque abarcan desde la percepción del estímulo y su relación con la motivación del individuo, hasta la toma de decisión para  la satisfacción de su necesidad.

También entenderemos porque la neuro herramienta es muy útil para hacer más precisos los estudios de neuromarketing.

Podemos definir el neuromarketing como la aplicación de los principios de neurociencia a las investigaciones de mercado y al estudio de los consumidores en cuanto a su respuesta a los estímulos de marketing. Para más detalle ver neuromarketing en Wikipedia.

Es verdad que, en el inicio de esta disciplina, en algunos casos hubo mucho más de marketing que de neurociencia. Se usó el vocablo ‘neuro’ como algo novedoso, diferenciador, que atrae la venta. En este caso de los servicios de marketing.

Sin embargo, en la actualidad, la mayoría de planteamientos son más científicos. Se basan en medir la actividad cerebral y/o la activación del sistema nervioso autónomo mientras el individuo realiza una tarea relacionada con lo que se quiere estudiar. Se emplean algunas técnicas costosas como el escaner RMNf (resonancia magnética funcional) que mide el flujo de sangre en las zonas del cerebro que requieren más glucosa, y otras más sencillas como determinar el ritmo cardíaco o la presión arterial para medir los cambios fisiológicos del cuerpo.

¿Cómo interviene el cerebro en la toma de decisiones?

Avanzar que, hablando de toma de decisiones, lo que comentaremos a continuación, vale también para la neuroeconomía.

Se acostumbra a decir que las decisiones son más emocionales que racionales. Es cierto. En todas ellas interviene las zonas más emocionales del cerebro. La parte límbica.

Sin embargo, hablar de la zona límbica como un todo es simplificar mucho. Es importante, como mínimo. diferenciar entre los centros más dedicados a maximizar el placer de los involucrados en minimizar el dolor.

Pero, tampoco podemos olvidar la corteza prefrontal que nos hace diferencialmente humanos y donde residen las partes más ejecutivas del cerebro.

Así que, tal vez no puede decirse que el 50% de las decisiones sean estrictamente racionales; pero en muchas de ellas interviene la corteza prefrontal, dirigiendo la atención, valorando opciones, comparando con las referencias internas, evitando riesgos, inhibiendo el comportamiento, etc.

¡Cuidado! cuando digo al 50% en promedio me refiero a todas las decisiones que se toman en el mundo mundial. Obviamente, cada persona es distinta. En unas habrá más prevalencia de unos sistemas emocionales que de otros y más o menos de la corteza prefrontal.

Antes de iniciar un estudio vale la pena conocer y seleccionar a los participantes.

Los estudios de neuromarketing son costosos. Más si se emplean técnicas de escaneado cerebral.  No pueden participar muchos individuos. Tampoco en un focus group para el marketing tradicional.

¿Qué sucede si los pocos participantes en el estudio tienen el mismo estilo cerebral de toma de decisiones? Seguramente obtendremos unas conclusiones muy claras. Pero si los individuos no son representativos del ámbito de mercado (en cuanto a estilo de toma de decisión) que nos interesa, las conclusiones serán completamente inútiles.

¿Y, sí, por el contrario, todos funcionan de un modo distinto? La confusión para llegar a conclusiones puede llegar a ser muy grande.

Por esto es importante poder conocer a cada participante. Para ello, previamente, hay que entender los estilos de toma de decisiones. La neuro herramienta, nos lo pone fácil. Veamos los 4 estilos que diferenciamos con NeuroQuotient.

Cuatro estilos de toma de decisiones. Dos más proactivos, buscando el placer y resultados, y dos más de contención.

Partimos de la premisa  que la acción y las decisiones humanas están motivadas por el intento de satisfacer, de modo más inconsciente que consciente, las propias necesidades.

Encontramos dos estilos relacionados con el sistema BAS (behaviour approach system). Son decisiones de aproximación al elemento motivador.

A1. El cerebro explorador. Está motivado por la novedad y las señales del entorno que son fuentes de (posible) placer. A veces la exploración es ‘interna’, sólo con la imaginación. Está relacionado con el sistema de recompensa.

La señal derivada del objeto de posible compra (o asociada al mismo) produce un disparo de dopamina que motiva la acción. En algunos casos, la acción y la decisión puede llegar a ser impulsiva buscando la recompensa inmediata.

El pensamiento consciente, si lo hay, es ¡Qué bueno es esto! En todo caso, la decisión puede ser seguida por algún tipo de auto-justificación racional.

Algunas veces el resultado final puede ser frustración. Lo comprado no valía la pena.

A2. El cerebro enfocado a resultados. De algún modo se pregunta ¿Qué beneficio me va aportar esto? ¿Qué voy a ganar?

La compra es más racional en el sentido de que no busca la satisfacción inmediata. Hay un cierto aplazamiento de la recompensa, pero no se olvida de ella. Es proactivo de un modo sostenido, persistente, no impulsivo.

También es la dopamina la que motiva, químicamente, la acción; pero con atención a un beneficio a más largo plazo en el tiempo.

Dos estilos más de contención, de prevención del riesgo y de colaboración con los demás.

Hay otros dos estilos con tendencia BIS (Behaviour inhibition system). Las decisiones tienen una mayor componente de contención.

I1. El cerebro prudente. No busca el mismo tipo de recompensa -asociada con el placer o con el resultado tangible- que en los dos casos anteriores. La motivación impulsora es la necesidad de sentirse tranquilo y relajado ante la incertidumbre del futuro. La pregunta inconsciente es algo como  ¿Me sirve esto para estar preparado para hacer frente a las dificultades?

Está involucrado el sistema de amenazas o del miedo en el apartado huida. Lo que pretende es, precisamente, evitar tener que huir. Interviene la amígdala y el neurotransmisor GABA. El objeto de decisión, tiene que aportar, casi, el mismo efecto que tomarse una bezodiacepina. Un tranquilizante.

Es un cerebro previsor, en estado de alerta ante las amenazas reales o imaginadas. No explorador sin prevención ni miedo como el A1.

I2. El cerebro colaborador. Se pregunta ¿A quién puede serle útil esto? ¿A quién voy ayudar con esto? Y decide ‘Esto me gusta para …esta otra persona’.

También busca la tranquilidad ante la incertidumbre. Pero la que se deriva de poder hacer frente a las dificultades en equipo. Y, muy probablemente, también persigue algún tipo de reconocimiento, más o menos inconsciente.

Tiene mucho que ver con la necesidad de afiliación con otras personas. Priorizando a aquellas personas que le han proporcionado reconocimiento y ayudado a sentirse querido.

También está implicada la amígdala y el GABA, pero sobretodo la oxitocina en relación con ambos.

Todas las combinaciones son posibles, aunque unas más que otras.  La neuro herramienta nos ayuda a predecir el estilo de cada individuo, incluido el nivel activación fisiológica que puede tener.

Obviamente, pocas veces se da en una persona un estilo completamente puro. Lo más habitual es que tenga una combinación de ellos. Con mayor probabilidad la mezcla de los dos BAS o de los dos BIS. La combinación A1 y I2 también es bastante frecuente.

Los cuatro estilos están relacionados con las cuatro dimensiones del modelo NeuroQuotient. La neuro herrmameinta es muy útil para la selección de participantes en los estudios de neuromarketing y, porque no, en el marketing tradicional.

Un apunte final. Algunos estudios de neuromarketing miden la activación del sistema nervioso autónomo. No todos los individuos tienen el mismo tipo de afrontamiento ni la misma intensidad de respuesta ante una determinada señal. Con la neuro herramienta se puede predecir si una persona es más o menos sensible a las señales inductoras.

 

TDAH (trastorno de déficit de atención) en niños superdotados como superarlo (serie TDAH-1)

Un artículo sobre el TDAH, trastorno de déficit de atención, en niños superdotados nos sirve para, a partir de NeuroQuotient, abordar y entender cuáles son sus bases neurológicas. Cuando comprendemos que sucede en el cerebro, podemos diseñar estrategias para superarlo de modo funcional. De este modo, estas personas pueden aprovechar su gran potencial.

Hace mucho tiempo que estamos interesados en los fundamentos neurológicos del TDAH (trastorno de déficit de atención). Este interés en anterior a la puesta en marcha de NeuroQuotient®. Principalmente en aquellos casos que está relacionado con un alto coeficiente de inteligencia IQ (personas superdotadas, con altas capacidades). Y más aún, cuando no se da hiperactividad física (TDHA sin H, TDA).

De todos modos, aunque más centrado en estos puntos de interés, lo que tratamos en este post vale para el TDAH en general. Sobre todo, en lo referente a las estructuras cerebrales que influyen en el trastorno de déficit de atención, y en como la neuro herramienta nos ayuda entenderlas y a pensar en modos de afrontarlo.

De hecho, indirectamente, ya tocamos el tema TDA (ADD, Attention deficit disorder, en inglés) al hablar de la línea del tiempo en el cerebro.

Pero, ahora, hemos encontrado un post de 2011 de Thomas E. Brown, totalmente pertinente. Nos ayudará mucho a abordar el tema con profundidad. Los misterios del TDA (trastorno de déficit de atención) y el alto coeficiente de inteligencia (The mysteries of ADD and high IQ)

El artículo es de 2011, pero nos resulta muy adecuado como punto de partida para la reflexión y conectar el TDAH con sus bases cerebrales.

En el post, el autor nos habla de un estudio realizado con 117 niños y adoslescente superdotados, con un alto coeficiente de inteligencia, y diagnosticados con TDAH (tanto con hiperactividad como sin hiperactividad).

¿Cuáles son los síntomas más frecuentes en el TDA (trastorno de déficit de atención)?

Antes de resumir el artículo vale la pena que recordemos, algunos de los síntomas que se dan en el TDA (trastorno de déficit de atención) en la escuela:

  • Dificultad para focalizarse en el trabajo;
  • Dificultad para hacer el trabajo correctamente;
  • Dificultad para mantener en la mente lo que han escuchado o leído.
  • Dificultad para organizarse y completar lo que se les asigna.
  • También es habitual la procrastinación.

Estos síntomas se atribuyen a una cierta vulnerabilidad en las funciones ejecutivas. Las de la corteza prefrontal (CPF).

¿Qué sucede en los niños superdotados con TDA (trastorno de déficit de atención)? ¿Cómo evolucionan en la adolescencia y más adelante?

Brown nos habla de 5 puntos con los que se encuentran padres y profesores y que se confirman en su estudio. Estamos completamente de acuerdo:

  1. En la mayoría de los casos estudiados no hay hiperactividad. Es decir, se trata de TDA (no de TDAH).
  2. Los TDA (trastorno de déficit de atención) pueden tener un alto IQ (coeficiente de inteligencia). De hecho, es la premisa del estudio. Es decir, no les faltan habilidades mentales, pero tienen dificultades para ponerlas en marcha, para hacer el trabajo de modo efectivo.
  3. Muchos niños superdotados son estudiantes de éxito en la escuela primaria y fallan de modo recurrente en secundaria y bachillerato. Algunos no empiezan a tener problemas hasta la universidad.

El que lleguen más lejos depende, muchas veces, del soporte de los padres en cuanto a ayudarlos a priorizar, planificar y hacer seguimiento para completar el trabajo.

4. Todos los participantes en el estudio tienen alguna actividad en la que no presentan ninguna dificultad para ejercitar con éxito sus funciones ejecutivas prefrontales.

Por esto, la mayoría responden: “Si algo me interesa realmente, puedo focalizarme. Pero, si no lo encuentro verdaderamente interesante, no puedo enfocar. Incluso si es importante y necesito hacerlo”.

5. ¿Puede superarse en la edad adulta? En el 80% de los casos la problemática de base persiste. Pero, algunos lo superan. Unos porque, simplemente, tienen un retraso de 2-3 años en el desarrollo cortical y al crecer desaparece el problema. Otros lo superan con la medicación.

De cualquier modo, en bastantes casos, aun permaneciendo las dificultades, tienen una buena incorporación al mundo laboral. Esto es porque se especializan en trabajos que les resultan interesantes, y los desempeñan con éxito.

¿Cómo la neurociencia nos ayuda a entender mejor lo que sucede con el TDA (trastorno de déficit de atención)?

Recordemos, pero, que el objetivo del escrito es conectar las conclusiones de Brown con los fundamentos cerebrales, aprovechando los conocimientos de neurociencia que se adquieren con la certificación en NeuroQuotient.

En general, estamos de acuerdo con el planteamiento de Brown. Sin embargo, pensamos que simplifica demasiado los fundamentos cerebrales. Centra toda la problemática en la dificultad de ciertas funciones prefrontales. Veamos porqué lo vemos de este modo:

En el punto 5, Brown nos habla de medicación. Concretamente de medicación con potenciadores de la dopamina.

Efectivamente. La dopamina es el neurotransmisor central del sistema de recompensa cerebral. El sistema de recompensa favorece conductas al recompensarlas con placer. Aunque -es importante recordar- la dopamina no produce placer.

Realmente hay tres importantes vías de dopamina en el cerebro.

Una de ellas es la mesocortical. Va desde el área tegmental ventral (ATV) en el mesencéfalo hasta la corteza prefrontal. Es corriente favorece el foco y la atención. Si no hay suficiente dopamina mesocortical aparecen dificultades en algunas funciones prefrontales. Lo que nos viene a decir Brown: vulnerabilidad prefrontal.

Pero las otras dos vías, también son muy importantes y las consecuencias de la falta de dopamina en el TDA (trastorno de déficit de atención) también se vislumbran, aunque indirectamente, en el post de Brown.

Por un lado, la llamada vía mesolímbica. Va del mesencéfalo (la misma ATV) a una zona límbica del cerebro (el núcleo accumbens). Esta es la que está involucrada en la motivación. En las ganas. En el punto 4, dice Brown que cuando algo les motiva de verdad lo hacen, sin presentar problemas de concentración.

En el TDA (trastorno de déficit de atención) no sólo hay vulnerabilidad en la zona prefrontal (vía mesocortical), sino también en la parte límbica del cerebro implicada en la motivación de acercamiento (vía mesolímbica).

Nuestro punto de vista es que la falta de motivación radica, también, en el déficit general del sistema dopaminérgico. También hay poca dopamina mesolímbica. Al aumentar el interés crecen la motivación y la concentración al mismo tiempo. Por esto, al potenciar la dopamina con la medicación, aumenta la motivación y la concentración simultáneamente. De ahí que, para superar el problema, tenga sentido, además, el buscar modos de influir sobre la dopamina endógena.

La tercera vía de dopamina es la que va de la substancia negra -en el mesencéfalo- al estriado dorsal y está relacionada con los hábitos. Por esto, presentan también dificultad en la creación de hábitos. Problema que subyace, sobre todo, en la poca capacidad para organizarse.

El reforzar la medicación, en la infancia y preadolescencia, con un acompañamiento destinado a la creación de hábitos es de una gran ayuda para alcanzar un TDA funcional más adelante.

La superación del TDA (trastorno de déficit de atención), pasa por que estas personas generen los recursos que les permitan aprovechar su gran potencial. NeuroQuotient nos ayuda a entenderlo.

En un 80% de casos el TDA es difícil de superar en la edad adulta, pero no lo es tanto el llegar a un TDA funcional. Incluso con gran éxito. ¿Dónde radica la clave?

NeuroQuotient nos lo explica.

Antes, recordar que la neuro herramienta no debe utilizarse para diagnóstico de trastornos psicológicos. Sin embargo, es un indicador de alguno de ellos cuando algunas de las limitaciones (barras grises) son grandes; cuando están en el último cuadro.

Veamos el caso de dos personas con un alto índice IQ. Una con TDA funcional y otra no. En la imagen siguiente comparamos los gráficos.

TDAH (trastorno de déficit de atención) en niños superdotados, cómo superarlo (serie TDA-1)
Mayor nivel de autoliderazgo en el TDA funcional. Se aprecia en una mayor eficacia A2 (resultados tangibles, seguridad) y menor limitaciòn I2 (mayor autoestima, menor riesgo de depresión).

En ambos vemos que la limitación A1, la que apunta a TDA, es muy alta.

La diferencia entre el TDA funcional (derecha) y no funcional (izquierda) está en la mayor autoconfianza que se adquiere con el logro de resultados tangibles (barra verde más alta). Y en la consiguiente autoestima más alta (barra I2 gris más pequeña).

En conjunto, el índice NQ que mide el nivel de autoliderazgo (lo altas que son las eficacias y lo bajas que son las limitaciones) es claramente superior con el TDA funcional. 71,9 versus 51,0.

¿Cómo enfocar el desarrollo? La neuro herramienta nos lo explica.

¿Cuál es el camino para el desarrollo? La clave está en que nos centremos en algún tema de interés (motivador) que, al mismo tiempo, nos aporte resultados tangibles valiosos. El logro de resultados nos ayudará a aumentar la confianza y la automotivación.

Así, romperemos el ciclo de la frustración que se deriva de movernos por impulsos con propósitos poco consistentes y con la mente dispersa. Se trata de que frenemos la búsqueda de la recompensa inmediata.

El trabajar con método, lógicamente, también ayuda a evitar la dispersión y al logro de resultados. Por esto, es importante el acompañamiento para generar estos hábitos lo antes posible.

Lo niños superdotados no tienen necesidad de método para superar los retos en la escuela. Lo suplen con su inteligencia. Sin embargo, al crecer, cuando las dificultades se hacen mayores, se encuentran con que no han generado los recursos (hábitos de organización) de los que nos valemos el resto de los mortales.

Aumentar la satisfacción de las personas con la neurociencia

Existe una clara necesidad de mejorar la satisfacción de las personas en la vida y en el trabajo.

Hace poco hablaba con un directivo de una empresa.  Me decía que había visto los resultados de una encuesta (en el primer mundo) sobre satisfacción de las personas. La encuesta fue realizada tomando como base una similar realizada hace unos cien años. Es resultado es que la satisfacción es menor ahora. ¡Con el progreso habido y las comodidades a las que tenemos acceso!

Por otro lado, cuando pregunto a las personas de mi red,

¿Por qué te dedicas al coaching, a la psicología, o la psiquiatría o a la consultoría para el desarrollo de personas, etc?

La mayoría responde, ‘quiero contribuir a la mejora de la satisfacción de las personas, incluido yo (claro)’.

Es decir, hay una necesidad de ‘mejorar la satisfacción’ y profesionales dispuestos a trabajar de modo genuino (no egoísta) en ello.

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Empatía para desactivar el acoso escolar (Inteligencia Emocional -1)

Las noticias, algunas veces dramáticas, son una fuente de inspiración para poder comentar y entender la conducta humana desde la neurociencia.

El modelo y la herramienta NeuroQuotient de coaching para desarrollo del liderazgo lo hacen posible. En esta ocasión veremos cómo nos ayuda a imaginar actuaciones, alrededor de la inteligencia emocional y la empatía, para mejorar un entorno de acoso escolar. La neurociencia (de verdad) es de gran ayuda en los dos primeros etapas del desarrollo de la inteligencia Emocional (consciencia y gestión de uno mismo).

En este caso vamos a ver un artículo publicado en la web de la cadena ser :  «O soy invisible o no puedo vivir en paz»

«Un informe del Defensor del Pueblo Andaluz recoge testimonios espeluznantes de menores que son víctimas de acoso escolar en los colegios andaluces.»

Empecemos por las conductas animales básicas ante los estímulos de amenaza o miedo

Para entender que sucede en estos casos de acoso, nos tenemos que remontar a los animales. No creo que nadie dude que los humanos somos una especie animal más. Tal vez algo más evolucionada. Aunque, al leer noticias como esta, pienso que evolucionada tal vez sí, pero a peor.

Repasemos como se conducen los animales ante un estímulo de amenaza o de miedo.

Cuando el animal percibe con sus sentidos una señal de amenaza o de miedo, su memoria de especie le dice cómo actuar para preservar su supervivencia.

Si tiene grabado en su memoria que es fuerte para hacer frente a la amenaza, entonces lucha. Si no puede hacerle frente, ‘huye’.

Pero queda una tercera opción. Veámoslo, con un ejemplo. Cuando un conejo, con su visión periférica, percibe a un halcón, no lo  ataca (sería absurdo) ni huye (se haría mucho más perceptible). Entonces, se queda quieto, bloqueado, inhibido.

Todos hemos visto un conejo o un perro quedarse ‘parado’ ante los faros del coche.

El bloqueo, la inhibición en los humanos. Los niños acosados se quedan indefensos.

Las frases siguientes, extraídas del artículo y pronunciadas por niños acosados. ¿Qué son sino ejemplos de puesta en marcha del sistema del bloqueo?

«no encontraba fuerzas para sonreir pero tampoco para suicidarme y lo único que hacía era encerrarme en la habitación y llorar».

quería ser «invisible» porque creía que era la única forma de «vivir en paz».

«odiaba» ir al colegio «porque cada día pensaba que el siguiente me esperaba un infierno y así era».

En otro post veremos cuál es el proceso interno por el que los niñ@s acosados llegan a una situación extrema. Esperemos que no límite, como podría ser una depresión.

El comprender este proceso nos facilitará imaginar actuaciones para ayudarlos. Dejemos apuntado qué en la mayoría de casos, estos niños, son los que tienen mayor empatia. Mayor capacidad para percibir emociones. También, por esto, quedan más negativamente afectados por las actuaciones agresivas.

El sistema cerebral que mueve a los acosadores también es el de las amenazas o del miedo

Ahora veamos qué pasa con los animales humanos involucionados que provocan estas situaciones.

Volvamos atrás.  Los animales ‘luchan’ para defenderse de las amenazas. Principalmente para defender su territorio, su ámbito de supervivencia. Tener en cuenta, pero, que cuando el león ataca a una gacela o lucha con otro león para hacerse con el dominio de la manada, su motivación no está relacionada con el sistema del miedo o de las amenazas. Estas conductas tienen que ver con el sistema cerebral de recompensa que favorece la supervivencia a través del placer (básicamente, alimentarse y reproducirse).

Entonces, el acosador es un ejemplo de empleo del sistema de la ‘lucha’ para ampliar su territorio a costa de los más débiles. Tal vez, con una motivación (creo que no consciente) de recompensa placentera esperada. Tal vez, para manifestarse como ‘macho’ dominante ante su ‘manada’,   poniendo de manifiesto su propia inmadurez e inseguridad. Su propio miedo.

En los animales, las conductas anteriores son guiadas por la memoria de especie. Pero el humano puede influir, más o menos, en su conducta con su corteza prefrontal, dirigiendo la atención y el pensamiento y regulando sus sistemas más primitivos.

Así pues, podemos esperar un menor desarrollo prefrontal en los acosadores. Y como la corteza prefrontal alberga las capacidades cognitivas más importantes, es lógico pensar que pocas veces (excepto cuando haya una motivación sádica) sean los más inteligentes. En cuanto al coeficiente IQ, naturalmente.

Podemos reeducar el acoso en la escuela desarrollando la inteligencia emocional (EQ), la empatía. Con ella desactivamos el miedo … !del acosador!

¿Qué podemos hacer para facilitar la desactivación de los acosadores?

Desde el principio, quiero pensar en otros caminos distintos del castigo. Lo considero contraproducente. Entonces ya tienen una justificació, algo contra lo que luchar. Tampoco el desarrollar su inteligencia cognitiva (IQ) parece el camino.

Estoy convencido que la vía pasa por trabajar la inteligencia emocional (EQ). Concretamente, desarrollar la empatía. Se trata de que tomen una vívida consciencia de que sus resultados emocionales son infinitamente mejores ayudando a los acosados que con cualquier actuación en contra de ellos. Con tomar ‘vívida conciencia’ me refiero a que lleguen a sentirlo.

No soy educador y no imagino exactamente como llevarlo a la práctica. Tampoco es objeto de este post. Pero estoy convencido que este es el camino. Veamos porque.

La empatia y los comportamientos de colaboración, liberan oxitocina en las neuronas intercaladas de GABA (moduladoras) de amígdala. Así se  calma el sistema de las amenazas o del miedo que impulsa tanto la lucha como a la huida. Llevar al ‘acosador’ a experimentar este ‘placer de tranquilidad’ es mucho más efectivo que castigarles estimulándoles el sistema de ataque.

 

 

 

 

Psicología y neurociencia. Depresión, ejemplo visual. (serie psicología y psiquiatría -1)

La conexión psicología y neurociencia está poco explicitada en nuestra web.

Hace unos días, un amigo psicólogo decía que apreciaba un gran potencial de aplicación de la neuro-herramienta en psicología, pero que no lo veía reflejado en la web.

Me hacía notar que nos centrábamos mucho en coaching y liderazgo, olvidando la relación entre psicología y neurociencia que, tenía muy claro, aportaba NeuroQuotient.

No puedo hacer más que darle la razón. En los dos comentarios. Sí, la estamos empleando con éxito en pacientes de psicología, y este uso, conectando psicología y neurociencia, no queda explícito en la comunicación de la web.

Tal vez, olvidamos reflejar la aplicación de la neurociencia en psicología a través de nuestra herramienta, porque para nosotros es muy obvia por los resultados que estamos obteniendo.  Y por un par de razones más.

En algún entorno psicología suena a trastorno, por esto preferimos hablar de desarrollo del liderazgo personal.

La primera razón es puro marketing aplicado al coaching. Para muchos pacientes y clientes, de entornos profesionales, resulta mucho más asumible decir que trabajan con un coach que con un psicólogo. ¿Verdad?

La otra, es referente a la propia comunicación. Fíjate. Cuando hablamos de coaching y liderazgo, nunca nos referimos a desarrollo del liderazgo, a secas. Siempre hablamos de liderazgo personal, de uno mismo. Self-leadership, en inglés.  Uno no puede pretender liderar a los demás si no se lidera a sí mismo.

Por esto, en este artículo vamos a iniciar una serie sobre neurociencia y psicología poniendo un ejemplo visual sobre un trastorno que ya ha salido en otro post: la depresión. En la depresión se pone de manifiesto uno de los bajos niveles de liderazgo de uno mismo.

Antes, pero, es importante comentar en que se fundamenta la potente conexión de la psicología con la neurociencia, (y de la psiquiatría con la neurociencia) a través de la neuro-herramienta: La propia estrategia que seguimos para el diseño del modelo.

La clave para estructurar el modelo fue identificar sistemas cerebrales y neuroconductas asociadas con trastornos psicológicos.

Partimos de una pregunta. ¿Cuáles son los sistemas cerebrales que están involucrados en los trastornos psicológicos más comunes (ansiedad, depresión, déficit de atención, etc.)? La neuro-herramienta es la respuesta. A partir de aquí, todo comentario adicional sobra.

Se trata de uno de los pocos modelos psicobiológicos que explican la conducta a partir de la biología del cerebro.

Por esto no sólo es una palanca para aprovechar la neurociencia en psicología. También lo es para sacar partido de la neurociencia en psiquiatría. Los psiquiatras, médicos, tienen en sus manos una potente arma en sus manos: los fármacos. NeuroQuotient es una oportunidad para algunos psiquiatras, de revisar como emplear el recurso farmacéutico de un modo más efectivo.

 

Un ejemplo. La visualización gráfica de la sanación de la depresión

No vamos a entrar a fondo aquí en explicar la estructura de la neuro-herramienta. Esto lo puedes ver en uno de nuestros talleres online gratuitos. Tampoco vamos a entrar a fondo en los que entendemos que son los fundamentos neurológicos de la depresión. No es el motivo de este artículo.

Respecto al segundo punto (fundamentos neuro). Sí que podemos comentar que en la certificación como Practitioners, coachs, psicólogos y psiquiatras, etc. entienden, por ejemplo, que incrementar la serotonina no siempre es el mejor camino para tratar la depresión. Este neurotransmisor tan de moda, no es la panacea. Está relacionado con la inhibición y es difícil encontrar mayor inhibición que en la depresión. Además, los perfiles genéticos con mayor tendencia hacia este trastorno tienen más serotonina disponible en sus sinapsis

En cuanto a la estructura, un par de apuntes para poder entender el gráfico que viene a continuación. NeuroQuotient es una herramienta muy visual. Llamamos eficacias a aquellas neuroconductas que nos aportan buenos resultados y las pintamos en color. A las que no nos ayudan a nuestra satisfacción les llamamos limitaciones y las dibujamos en gris.

Dicho esto, los gráficos siguientes corresponden a un caso real de una persona con depresión (izquierda) y la misma persona (sin depresión) a la derecha. Se ve que hay mucho más color y menos grises en el gráfico de la derecha (sin depresión). Es mayor la satisfacción de la persona. Más altas las eficacias, más pequeñas las limitaciones. Y no se trata de un caso de trastorno bipolar.

Concretamente, el progreso más grande se observa en la disminución de la limitación I2, la relacionada directamente con la depresión.

Una misma persona. Durante un período de depresión (CON, izquierda) y una vez superado el trastorno (SIN, derecha). Se visualiza más intensidad en las barras de color (eficacias) y menor en las grises (limitaciones).

!Ojo, no diagnóstico! Si sirve para orientar y visualizar el progreso.

Tres apuntes finales. Uno. El ejemplo hace evidente que no estamos ante una herramienta de personalidad. La persona es la misma en gráfico de la izquierda y en el de la derecha.  Dos. No pretendemos que sirva para el diagnóstico, ni mucho menos, pero si es útil para valorar el ‘momento’ de la persona que nos pide soporte y orientarla mejor en función de sus necesidades. Tres. El que el cliente, paciente, coachee, etc. pueda visualizar su progreso al final de un proceso tiene un gran efecto potenciador.

Neurociencia de la percepción y estructura cerebral del tiempo (neurociencia y PNL-2)

Vamos a seguir profundizando en la percepción y estructura cerebral del tiempo. En el post anterior tratamos de la línea del tiempo en PNL. Es decir, de cómo conectamos presente, pasado (memoria) y futuro (imaginación). Ahora plantearemos la neurociencia de la estructura del tiempo en el cerebro. ¿Qué sucede en el cerebro en los dos tipos más frecuentes de línea del tiempo? También veremos cómo aprovechar los dos tipos de estructura cerebral del tiempo: ‘a través del tiempo’ y ‘en el tiempo’.

Primero, es importante que tengamos claro qué con la estructura cerebral del tiempo, o la línea del tiempo en el cerebro, nos estamos refiriendo a cómo nuestra mente organiza los eventos del pasado (memoria), presente y futuro (imaginación).

Por otra parte, sabemos que nuestro cerebro no distingue entre lo que percibe directamente de lo que recuerda o imagina. Esto es debido a que los sustratos cerebrales de la percepción en el presente, la memoria y la imaginación son los mismos.

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La Línea del tiempo en PNL (serie neurociencia y PNL – 1)

La Línea del tiempo en PNL podríamos decir qué es el resultado de cómo estructuramos la percepción del tiempo en el cerebro.

¿Cómo nos puede ayudar la línea del tiempo en PNL? ¿Cuál es nuestro tipo de línea del tiempo en PNL? ¿Vale la pena que la modifiquemos?

Serie neurociencia y PNL – Programación Neurolingüística

Hace algún tiempo que tenía mucho interés en que abordáramos la Línea del tiempo en PNL. Es un buen tema para iniciar una serie de artículos relacionando la PNL (la Programación Neurolingüística) con la neurociencia y los fundamentos de la conducta en el cerebro.

La PNL nos habla del software cerebral, de los programas mentales. ¿Nos resultaría interesante conectar este software con el hardware? Es decir, ligar los programas con los sustratos cerebrales; con la neurociencia. De este modo, podríamos entender mejor los fundamentos cerebrales de la conducta.

Esto es algo que puede hacer por nosotros Neuroquotient®. Para ir viéndolo empezaremos, pues, por conectar la línea del tiempo en PNL con el cerebro.

Un modelo dentro de la PNL: la línea del tiempo

Podríamos decir que la Programación Neurolingüística está constituida por una serie de técnicas y modelos para el desarrollo y mejora personal. Técnicas derivadas de modelar a expertos con especial éxito en estos campos.

Uno de estos modelos y/o técnicas es la línea del tiempo en PNL.

De un modo simple, la línea del tiempo en PNL trata de como el cerebro organiza los acontecimientos (pasados, presentes y futuros). Si el cerebro humano puede recordar, percibir e imaginar, de algún modo tiene que organizarse para distinguir una cosa de otra.

Nuestra primera incursión en la PNL en 2001 (justo antes de formarme como Practitioner) fue a través del libro ‘Introducción a la PNL’ de Joseph O’Connor y John Seymour. Hacen referencia a la línea del tiempo en PNL citando el libro ‘Time line Therapy and the Basis of Personallity’ de Tad James y Wyatt Woodsmall.

Un ejercicio para determinar el tipo de nuestra linea del tiempo en PNL

Luego, en la formación de PNL, nos pidieron que realizáramos un ejercicio para ayudarnos a averiguar nuestra línea del tiempo.

El ejercicio consiste en que recordemos e imaginemos una serie de situaciones y luego ver donde quedan situadas nuestras imágenes en el espacio.

Una guía para localizar estas situaciones en nuestra memoria e imaginación puede ser la siguiente:

                    ‘Recuérdate desayunado cuando ibas a la escuela primaria.

                    Luego, recuerda un desayuno durante las pasadas vacaciones

                    Piensa en el desayuno de esta mañana.

                    Imagínate desayunando durante las próximas vacaciones.

                    Finalmente, imagina un desayuno cuando seas muy mayor, después de jubilarte.

                    Es muy probable que para cada situación veas una imagen ¿dónde están situadas estas imágenes?

Antes de continuar, podríamos dedicar un tiempo a hacer este ejercicio. Mejor antes de seguir leyendo, para que no estemos condicionados por las explicaciones que vienen a continuación. Nos será útil para conocer en qué tipo de línea del tiempo en PNL estamos.

Haciendo el ejercicio anterior y después de leer el texto que sigue, podremos contestar la pregunta ¿A qué tipo de línea del tiempo en PNL nos acercamos más?

Los dos tipos de lineas del tiempo más frecuentes ‘a través del tiempo’ y ‘en el tiempo’

Tad James describe dos tipos más corrientes de la línea del tiempo:

‘a través del tiempo’ y ‘en el tiempo’

PNL y la linea del tiempo
Izquierda ‘a través del tiempo’: proyectando y percibiendo pasado presente y futuro al mismo tiempo. Derecha ‘en el tiempo’ el momento (pasado, presente o futuro) en primer plano impide percibir el resto.

En el primer caso (‘a través del tiempo’) las personas percibimos las imágenes formando una parábola más o menos abierta. Con el presente delante, y cerca, de la persona, el pasado a la izquierda y el futuro a la derecha. Pasado y futuro más lejanos cuanto más alejado esté el momento del presente.

En el segundo caso (‘en el tiempo’) el futuro es lo podemos percibir delante y el pasado detrás.

Desde la primera vez que realicé el ejercicio, hemos solicitado a muchas personas de nuestro entorno que lo hicieran. Nos encontramos con dos tipos de percepciones de línea del tiempo en PNL que, podríamos decir, son muy mayoritarias.

Una percepción, ‘a través del tiempo’, exactamente como lo describe Tad James. Imágenes frente a la persona, dispuestas a lo largo de una parábola.

Y otra percepción, cuando las personas sólo podemos ver una imagen al mismo tiempo y delante nuestro. Como si tuviéramos una colección de fotografías y fuésemos viéndolas una a una. La que está a la vista esconde a las demás. No es idéntico a lo que describe Tad James, pero a este tipo de percepción la llamaremos de igual modo, ‘en el tiempo’.

Influencia de la línea del tiempo en la conducta.

¿Los tipos de percepción en cuanto a la línea del tiempo en PNL, influyen en el modo que nos conducimos cada persona?

Podríamos decir, sin temor a equivocarnos, que sí.

Podremos observar que las personas con percepción ‘a través del tiempo’ tienen mayor tendencia a estructurar el pensamiento y a establecer conexiones causales (influencia del pasado, en el presente y el futuro).  Tienen tendencia a planificar y acostumbran a tener, además, una alta motivación por el estudio y aprendizaje. Parece lógico, el aprendizaje ayuda a sentirse preparados para hacer frente a la incertidumbre del futuro.

Por el contrario, las personas con percepción ‘en el tiempo’, tienen mayor enfoque al presente y más facilidad para saltar de una idea a otra, con tendencia al pensamiento lateral. Están más motivadas por las tareas creativas y por la variedad de las mismas. Además, manifiestan sus pensamientos con mayor espontaneidad.

Ahora podemos comprobar si nuestras neuro conductas coinciden con el tipo de línea del tiempo en PNL que hemos identificado con el ejercicio anterior.

Llegados aquí se nos abren muchas preguntas:

¿Cuáles son los fundamentos cerebrales de la línea del tiempo en PNL?

¿Qué tipo es mejor para nosotros? ¿Vale la pena que cambiemos?

¿Cómo podríamos mejorar, si lo consideráramos necesario?

En la siguiente parte podemos ver las posibles respuestas que nos podremos encontrar para avanzar juntos.

Culpa y suicidio. Proceso y fundamentos cerebrales (La Contra, La Vanguardia 2)

Culpa y suicidio. Proceso y fundamentos cerebrales

No falló mi intuición al pensar que La contra de La Vanguardia podía ser una fuente de inspiración para  NeuroQuotient® e ir explicando los fundamentos cerebrales de la conducta. La entrevista de hoy, 16/01/17 a David Vann  – «Tengo en mi familia cinco suicidas y un asesino.«, me lleva a comentar el binomio culpa y suicidio.

En este caso, además, veremos un proceso de aprendizaje para no caer en el proceso limitador: culpa y suicidio. Con final en el suicidio, la más extrema limitación humana.

Reconozco que el título del artículo “Tengo en mi familia cinco suicidas y un asesino” es impactante. Sin embargo, lo que me arrastra a este escrito es como, David Vann, explica el proceso del suicidio de su padre y, luego, su propio aprendizaje.

El proceso del padre de David Vann.

Respecto a su padre, cuenta: ‘’Se juzgaba a sí mismo muy, muy severamente…. perfeccionista, se veía si mismo como un monstruo que actúa mal. … Se sintió culpabledesanimado, desesperanzado, … No se aceptó. … se pegó un tiro.

Las personas con tendencia al perfeccionismo, cuando algunas cosas no evolucionan como esperaban, es probable que manifiesten una alta sensibilidad a la crítica. A partir de ahí hay dos opciones extremas (y todas las intermedias): quienes culpan a los demás y quienes se culpan a sí mismas.

El proceso de auto-culparse lleva consigo un bucle de pensamiento negativo, de ‘rumiación’, del que cada vez es más difícil salir. Del ‘lo he hecho mal’, al ‘no valgo para nada’. Sin capacidad de cambiar el foco de atención. Cada vez la autoestima va disminuyendo.

Paso a paso es menor la capacidad de sentir atracción por algo, y menor la energía. La persona está en un proceso de depresión, de inhibición.

Y cuando el desánimo y inhibición son muy grandes, sin ganas de vivir ….

Las bases cerebrales de culpa y suicidio

Veamos, primero, que sucede con los animales cuando se encuentran con un peligro que les supera:

Cuando un animal no puede afrontar una situación ni atacando, ni huyendo, aún le queda una tercera opción automática: quedarse quieto, bloquearse.

Muy probablemente, los mismos sustratos cerebrales implicados en el bloqueo de los animales son los que se activan en los humanos en los procesos de inhibición total y de depresión.

Por cierto, el neurotransmisor primordial en la inhibición es la maravillosa (¿o no tanto?) serotonina, que juega un papel contrario al de la dopamina. Esta última es clave para la motivación de acercamiento, las ganas. Pero dejemos la serotonina, y sus contradicciones, para otro post.

Además, en la rumiación, los blucles de pensamiento negativo están soportados por el llamado ‘default network’, más activo cuando hay tendencia a la depresión. En el otro extremo  está el ‘task network’, activo cuando realizamos una tarea.

Y el humano que no puede salir del bucle de pensamiento negativo, que no tiene ni ganas ni energía para ir hacia adelante, puede decidir acabar de inhibirse totalmente y … pegarse un tiro.

El aprendizaje de David Vann

David Vann acierta con el punto de partida: evitar el perfeccionismo.

Aceptar que podemos equivocarnos. Evitar auto-culparse y saber perdonarnos a nosotros mismos.

‘Hoy sé que todos fallamos, ¡todos! ¿Qué he aprendido?

¡A no juzgarme tan duramente! A perdonarme’

Toda una estrategia para salirse del proceso de la culpa y suicidio.

Pendiente …

Para otro momento queda preguntarse cómo influye la genética en los procesos cerebrales. ¡Cinco suicidas en la familia, son muchos!

Y el papel de la religión, tal como Vann apunta.