Técnica del Ayuno de Dopamina vista desde NeuroQuotient®

Vemos en que consiste el ‘Ayuno de Dopamina’ a partir de un artículo de su creador, el Dr. Cameron Sepah. Luego la analizamos desde el conocimiento de la neurociencia de la conducta que nos proporciona NeuroQuotient®. Con el Ayuno de Dopamina se tratan conductas adictivas que se inician de modo impulsivo. Su nombre puede generar confusión visto desde la neurociencia; pero, la técnica nos parece muy interesante y, sobre todo, muy necesaria.

Una de las aportaciones de NeuroQuotient® es que nos facilita la comprensión de la neurociencia de la conducta:  Cuáles son y cómo funcionan los centros y corrientes neuronales que subyacen a la conducta humana. Siempre con el propósito del desarrollo de las personas, de la mejora de su satisfacción, bienestar y, porque no, de su felicidad.

A partir de ello, en este blog, comentamos diferentes temas desde el punto de vista de esta comprensión de la neurociencia que nos facilita NeuroQuotient®.

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Procrastinación. Neurociencia para entenderla y superarla

Vemos que sucede en el cerebro en la procrastinación.  Entendiendo la neurociencia de la procrastinación, podemos plantear una estrategia para superarla. Procrastinar tiene un coste importante para la persona, coste del que a veces no se es del todo consciente. Muy grave cuando a la procrastinación se suma al dejarse llevar de modo impulsivo hacia una recompensa inmediata.

Cómo en otras ocasiones, NeuroQuotient® nos ayudará a entender la neurociencia de la procrastinación. En que consiste esta neuro conducta y que sistemas cerebrales están involucrados en la misma.

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Endorfinas y estado de ánimo. Placer y dolor.

Las endorfinas generan placer y calman el dolor. Estos opioides endógenos se potencian mutuamente con la dopamina fásica, el neurotransmisor central del sistema de recompensa. Con enfoque mental positivo, y el sistema de recompensa, mejoramos el estado de ánimo, las endorfinas, el placer, y frenamos el dolor. Con el foco de pensamiento en negativo, se frenan las endorfinas y el placer, y aumenta el dolor y se potencia el desánimo.

Teníamos en la agenda de NeuroQuotient®, desde hace tiempo, el escribir sobre las endorfinas y el estado de ánimo, y su relación con placer y dolor

Unas palabras de Marta Ligioiz -ponente en una jornada de AEDIPE Cataluña sobre ‘neurociencia aplicada a la gestión de personas’- nos recordaron nuestro propósito.

Hablando de las endorfinas, dijo más o menos lo siguiente: ‘Hay días que nos duele todo y cada vez nos sentimos peor. No somos conscientes de que, precisamente, nos duele todo porque nuestro estado de ánimo está muy bajo. Animarnos es el camino para encontrarnos físicamente mejor’.

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Fuente de felicidad y neurociencia. Flow, fluir, estar en la zona.

Tratamos sobre la neurociencia de la felicidad. Concretamente de lo que sucede en el cerebro en los estados de flow, cuando ‘estamos en la zona’ y fluimos. Una importante fuente de felicidad. A partir de la idea de flow, fluir, estar en la zona, nos adentramos en la neurociencia de la felicidad, con la ayuda de NeuroQuotient. Aprovechamos para introducir algunos conceptos importantes sobre este modelo.

¿Qué es la felicidad?

Para nuestro propósito, primero debemos tener claro que es la felicidad. Hemos encontrado una definición de felicidad con la que estamos más o menos de acuerdo:

“La felicidad es el estado emocional … que se caracteriza por la sensación de bienestar y realización que experimentamos cuando alcanzamos nuestras metas, deseos y propósitos; es un momento duradero de satisfacción, donde no hay necesidades que apremien, ni sufrimientos que atormenten.

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Estrategia para mejorar la autoestima y el estado de ánimo desde la neurociencia

Proponemos un camino para mejorar la autoestima y el estado de ánimo. Nos ayuda la comprensión de la neurociencia de la conducta que nos facilita NeuroQuotient®. Aunque el artículo está dirigido a dirigido a psicólogos y coaches, todos podemos sacarle partido. Autoestima y estado de ánimo son muy bajos en la depresión. La estrategia que proponemos se basa en fortalecer neuro conductas opuestas a las más características de este trastorno.

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Serotonina y depresión ¿Es siempre bueno potenciar la serotonina?

Serotonina y depresión están muy asociadas en el imaginario colectivo. Se dice que en la depresión hay un déficit del neurotransmisor serotonina. En NeuroQuotient®  tenemos claro que no siempre es así. Para explicarlo, trataremos sobre los recaptadores de serotonina -dónde actúan los fármacos más utilizados- y veremos la paradoja de la serotonina.

Permítenos recordar que NeuroQuotient es una herramienta, basada en neurociencia, para facilitar los procesos de desarrollo. En la certificación para usarla tratamos los temas fundamentales en la relación entre neurociencia y la conducta y bienestar de las personas. En este proceso de aprendizaje, en algunos casos, es necesario poner en duda ciertos ‘mitos’. Veamos un ejemplo.

La serotonina está de moda. Todo el mundo habla de las maravillas del neurotransmisor serotonina. Si no tenemos un buen nivel de serotonina, estamos perdidos. Fatal. A todo ello ayuda que, además, asociamos falta de serotonina y depresión.

¿Es todo ello correcto? ¿No nos estaremos pasando?

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TDAH (trastorno de déficit de atención) en niños superdotados como superarlo (serie TDAH-1)

Un artículo sobre el TDAH, trastorno de déficit de atención, en niños superdotados nos sirve para, a partir de NeuroQuotient, abordar y entender cuáles son sus bases neurológicas. Cuando comprendemos que sucede en el cerebro, podemos diseñar estrategias para superarlo de modo funcional. De este modo, estas personas pueden aprovechar su gran potencial.

Hace mucho tiempo que estamos interesados en los fundamentos neurológicos del TDAH (trastorno de déficit de atención). Este interés en anterior a la puesta en marcha de NeuroQuotient®. Principalmente en aquellos casos que está relacionado con un alto coeficiente de inteligencia IQ (personas superdotadas, con altas capacidades). Y más aún, cuando no se da hiperactividad física (TDHA sin H, TDA).

De todos modos, aunque más centrado en estos puntos de interés, lo que tratamos en este post vale para el TDAH en general. Sobre todo, en lo referente a las estructuras cerebrales que influyen en el trastorno de déficit de atención, y en como la neuro herramienta nos ayuda entenderlas y a pensar en modos de afrontarlo.

De hecho, indirectamente, ya tocamos el tema TDA (ADD, Attention deficit disorder, en inglés) al hablar de la línea del tiempo en el cerebro.

Pero, ahora, hemos encontrado un post de 2011 de Thomas E. Brown, totalmente pertinente. Nos ayudará mucho a abordar el tema con profundidad. Los misterios del TDA (trastorno de déficit de atención) y el alto coeficiente de inteligencia (The mysteries of ADD and high IQ)

El artículo es de 2011, pero nos resulta muy adecuado como punto de partida para la reflexión y conectar el TDAH con sus bases cerebrales.

En el post, el autor nos habla de un estudio realizado con 117 niños y adoslescente superdotados, con un alto coeficiente de inteligencia, y diagnosticados con TDAH (tanto con hiperactividad como sin hiperactividad).

¿Cuáles son los síntomas más frecuentes en el TDA (trastorno de déficit de atención)?

Antes de resumir el artículo vale la pena que recordemos, algunos de los síntomas que se dan en el TDA (trastorno de déficit de atención) en la escuela:

  • Dificultad para focalizarse en el trabajo;
  • Dificultad para hacer el trabajo correctamente;
  • Dificultad para mantener en la mente lo que han escuchado o leído.
  • Dificultad para organizarse y completar lo que se les asigna.
  • También es habitual la procrastinación.

Estos síntomas se atribuyen a una cierta vulnerabilidad en las funciones ejecutivas. Las de la corteza prefrontal (CPF).

¿Qué sucede en los niños superdotados con TDA (trastorno de déficit de atención)? ¿Cómo evolucionan en la adolescencia y más adelante?

Brown nos habla de 5 puntos con los que se encuentran padres y profesores y que se confirman en su estudio. Estamos completamente de acuerdo:

  1. En la mayoría de los casos estudiados no hay hiperactividad. Es decir, se trata de TDA (no de TDAH).
  2. Los TDA (trastorno de déficit de atención) pueden tener un alto IQ (coeficiente de inteligencia). De hecho, es la premisa del estudio. Es decir, no les faltan habilidades mentales, pero tienen dificultades para ponerlas en marcha, para hacer el trabajo de modo efectivo.
  3. Muchos niños superdotados son estudiantes de éxito en la escuela primaria y fallan de modo recurrente en secundaria y bachillerato. Algunos no empiezan a tener problemas hasta la universidad.

El que lleguen más lejos depende, muchas veces, del soporte de los padres en cuanto a ayudarlos a priorizar, planificar y hacer seguimiento para completar el trabajo.

4. Todos los participantes en el estudio tienen alguna actividad en la que no presentan ninguna dificultad para ejercitar con éxito sus funciones ejecutivas prefrontales.

Por esto, la mayoría responden: “Si algo me interesa realmente, puedo focalizarme. Pero, si no lo encuentro verdaderamente interesante, no puedo enfocar. Incluso si es importante y necesito hacerlo”.

5. ¿Puede superarse en la edad adulta? En el 80% de los casos la problemática de base persiste. Pero, algunos lo superan. Unos porque, simplemente, tienen un retraso de 2-3 años en el desarrollo cortical y al crecer desaparece el problema. Otros lo superan con la medicación.

De cualquier modo, en bastantes casos, aun permaneciendo las dificultades, tienen una buena incorporación al mundo laboral. Esto es porque se especializan en trabajos que les resultan interesantes, y los desempeñan con éxito.

¿Cómo la neurociencia nos ayuda a entender mejor lo que sucede con el TDA (trastorno de déficit de atención)?

Recordemos, pero, que el objetivo del escrito es conectar las conclusiones de Brown con los fundamentos cerebrales, aprovechando los conocimientos de neurociencia que se adquieren con la certificación en NeuroQuotient.

En general, estamos de acuerdo con el planteamiento de Brown. Sin embargo, pensamos que simplifica demasiado los fundamentos cerebrales. Centra toda la problemática en la dificultad de ciertas funciones prefrontales. Veamos porqué lo vemos de este modo:

En el punto 5, Brown nos habla de medicación. Concretamente de medicación con potenciadores de la dopamina.

Efectivamente. La dopamina es el neurotransmisor central del sistema de recompensa cerebral. El sistema de recompensa favorece conductas al recompensarlas con placer. Aunque -es importante recordar- la dopamina no produce placer.

Realmente hay tres importantes vías de dopamina en el cerebro.

Una de ellas es la mesocortical. Va desde el área tegmental ventral (ATV) en el mesencéfalo hasta la corteza prefrontal. Es corriente favorece el foco y la atención. Si no hay suficiente dopamina mesocortical aparecen dificultades en algunas funciones prefrontales. Lo que nos viene a decir Brown: vulnerabilidad prefrontal.

Pero las otras dos vías, también son muy importantes y las consecuencias de la falta de dopamina en el TDA (trastorno de déficit de atención) también se vislumbran, aunque indirectamente, en el post de Brown.

Por un lado, la llamada vía mesolímbica. Va del mesencéfalo (la misma ATV) a una zona límbica del cerebro (el núcleo accumbens). Esta es la que está involucrada en la motivación. En las ganas. En el punto 4, dice Brown que cuando algo les motiva de verdad lo hacen, sin presentar problemas de concentración.

En el TDA (trastorno de déficit de atención) no sólo hay vulnerabilidad en la zona prefrontal (vía mesocortical), sino también en la parte límbica del cerebro implicada en la motivación de acercamiento (vía mesolímbica).

Nuestro punto de vista es que la falta de motivación radica, también, en el déficit general del sistema dopaminérgico. También hay poca dopamina mesolímbica. Al aumentar el interés crecen la motivación y la concentración al mismo tiempo. Por esto, al potenciar la dopamina con la medicación, aumenta la motivación y la concentración simultáneamente. De ahí que, para superar el problema, tenga sentido, además, el buscar modos de influir sobre la dopamina endógena.

La tercera vía de dopamina es la que va de la substancia negra -en el mesencéfalo- al estriado dorsal y está relacionada con los hábitos. Por esto, presentan también dificultad en la creación de hábitos. Problema que subyace, sobre todo, en la poca capacidad para organizarse.

El reforzar la medicación, en la infancia y preadolescencia, con un acompañamiento destinado a la creación de hábitos es de una gran ayuda para alcanzar un TDA funcional más adelante.

La superación del TDA (trastorno de déficit de atención), pasa por que estas personas generen los recursos que les permitan aprovechar su gran potencial. NeuroQuotient nos ayuda a entenderlo.

En un 80% de casos el TDA es difícil de superar en la edad adulta, pero no lo es tanto el llegar a un TDA funcional. Incluso con gran éxito. ¿Dónde radica la clave?

NeuroQuotient nos lo explica.

Antes, recordar que la neuro herramienta no debe utilizarse para diagnóstico de trastornos psicológicos. Sin embargo, es un indicador de alguno de ellos cuando algunas de las limitaciones (barras grises) son grandes; cuando están en el último cuadro.

Veamos el caso de dos personas con un alto índice IQ. Una con TDA funcional y otra no. En la imagen siguiente comparamos los gráficos.

TDAH (trastorno de déficit de atención) en niños superdotados, cómo superarlo (serie TDA-1)
Mayor nivel de autoliderazgo en el TDA funcional. Se aprecia en una mayor eficacia A2 (resultados tangibles, seguridad) y menor limitaciòn I2 (mayor autoestima, menor riesgo de depresión).

En ambos vemos que la limitación A1, la que apunta a TDA, es muy alta.

La diferencia entre el TDA funcional (derecha) y no funcional (izquierda) está en la mayor autoconfianza que se adquiere con el logro de resultados tangibles (barra verde más alta). Y en la consiguiente autoestima más alta (barra I2 gris más pequeña).

En conjunto, el índice NQ que mide el nivel de autoliderazgo (lo altas que son las eficacias y lo bajas que son las limitaciones) es claramente superior con el TDA funcional. 71,9 versus 51,0.

¿Cómo enfocar el desarrollo? La neuro herramienta nos lo explica.

¿Cuál es el camino para el desarrollo? La clave está en que nos centremos en algún tema de interés (motivador) que, al mismo tiempo, nos aporte resultados tangibles valiosos. El logro de resultados nos ayudará a aumentar la confianza y la automotivación.

Así, romperemos el ciclo de la frustración que se deriva de movernos por impulsos con propósitos poco consistentes y con la mente dispersa. Se trata de que frenemos la búsqueda de la recompensa inmediata.

El trabajar con método, lógicamente, también ayuda a evitar la dispersión y al logro de resultados. Por esto, es importante el acompañamiento para generar estos hábitos lo antes posible.

Lo niños superdotados no tienen necesidad de método para superar los retos en la escuela. Lo suplen con su inteligencia. Sin embargo, al crecer, cuando las dificultades se hacen mayores, se encuentran con que no han generado los recursos (hábitos de organización) de los que nos valemos el resto de los mortales.

Culpa y suicidio. Proceso y fundamentos cerebrales (La Contra, La Vanguardia 2)

Culpa y suicidio. Proceso y fundamentos cerebrales

No falló mi intuición al pensar que La contra de La Vanguardia podía ser una fuente de inspiración para  NeuroQuotient® e ir explicando los fundamentos cerebrales de la conducta. La entrevista de hoy, 16/01/17 a David Vann  – «Tengo en mi familia cinco suicidas y un asesino.«, me lleva a comentar el binomio culpa y suicidio.

En este caso, además, veremos un proceso de aprendizaje para no caer en el proceso limitador: culpa y suicidio. Con final en el suicidio, la más extrema limitación humana.

Reconozco que el título del artículo “Tengo en mi familia cinco suicidas y un asesino” es impactante. Sin embargo, lo que me arrastra a este escrito es como, David Vann, explica el proceso del suicidio de su padre y, luego, su propio aprendizaje.

El proceso del padre de David Vann.

Respecto a su padre, cuenta: ‘’Se juzgaba a sí mismo muy, muy severamente…. perfeccionista, se veía si mismo como un monstruo que actúa mal. … Se sintió culpabledesanimado, desesperanzado, … No se aceptó. … se pegó un tiro.

Las personas con tendencia al perfeccionismo, cuando algunas cosas no evolucionan como esperaban, es probable que manifiesten una alta sensibilidad a la crítica. A partir de ahí hay dos opciones extremas (y todas las intermedias): quienes culpan a los demás y quienes se culpan a sí mismas.

El proceso de auto-culparse lleva consigo un bucle de pensamiento negativo, de ‘rumiación’, del que cada vez es más difícil salir. Del ‘lo he hecho mal’, al ‘no valgo para nada’. Sin capacidad de cambiar el foco de atención. Cada vez la autoestima va disminuyendo.

Paso a paso es menor la capacidad de sentir atracción por algo, y menor la energía. La persona está en un proceso de depresión, de inhibición.

Y cuando el desánimo y inhibición son muy grandes, sin ganas de vivir ….

Las bases cerebrales de culpa y suicidio

Veamos, primero, que sucede con los animales cuando se encuentran con un peligro que les supera:

Cuando un animal no puede afrontar una situación ni atacando, ni huyendo, aún le queda una tercera opción automática: quedarse quieto, bloquearse.

Muy probablemente, los mismos sustratos cerebrales implicados en el bloqueo de los animales son los que se activan en los humanos en los procesos de inhibición total y de depresión.

Por cierto, el neurotransmisor primordial en la inhibición es la maravillosa (¿o no tanto?) serotonina, que juega un papel contrario al de la dopamina. Esta última es clave para la motivación de acercamiento, las ganas. Pero dejemos la serotonina, y sus contradicciones, para otro post.

Además, en la rumiación, los blucles de pensamiento negativo están soportados por el llamado ‘default network’, más activo cuando hay tendencia a la depresión. En el otro extremo  está el ‘task network’, activo cuando realizamos una tarea.

Y el humano que no puede salir del bucle de pensamiento negativo, que no tiene ni ganas ni energía para ir hacia adelante, puede decidir acabar de inhibirse totalmente y … pegarse un tiro.

El aprendizaje de David Vann

David Vann acierta con el punto de partida: evitar el perfeccionismo.

Aceptar que podemos equivocarnos. Evitar auto-culparse y saber perdonarnos a nosotros mismos.

‘Hoy sé que todos fallamos, ¡todos! ¿Qué he aprendido?

¡A no juzgarme tan duramente! A perdonarme’

Toda una estrategia para salirse del proceso de la culpa y suicidio.

Pendiente …

Para otro momento queda preguntarse cómo influye la genética en los procesos cerebrales. ¡Cinco suicidas en la familia, son muchos!

Y el papel de la religión, tal como Vann apunta.