Procrastinación. Neurociencia con NeuroQuotient para entenderla y superarla

En este post explicaremos que sucede en el cerebro con la procrastinación. A partir de ahí plantearemos una estrategia para superarla.

La tendencia de cada persona a procrastinar será mayor o menor. Pocas son, sin embargo, las que pueden afirmar que nunca han procrastinado.

Empecemos por definir que es la procrastinación. Nos vale lo que dice la  Wikipedia:

La procrastinación, …, postergación o posposición es la acción o hábito de retrasar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes o agradables.

A partir de ahí vamos a verlo desde NeuroQuotient.

Empecemos con unos ejemplos para ayudar a situar el problema.

Veamos un par de casos reales con los que nos hemos encontrado.

Ejemplo 1. Decía un cliente…

‘Cuando tengo que preparar un informe con una fecha límite de entrega, siempre espero al último momento. Sé qué el resultado, en cuanto a calidad del informe, sería mucho mejor si me lo tomara con algo más de tiempo. Además, evitaría el desgaste mental, y de estrés, de tenerlo continuamente presente’.

‘Pero, pienso que la espera no es tiempo perdido. Creo que mi mente no-consciente va trabajando. Así, en momento final, cuando me lanzo, las ideas están ya trabajadas’

Y añadía. ‘Aunque, la verdad, creo que necesito el chute de adrenalina para ponerme en marcha en el último momento’.

Ejemplo 2. Me contaba una amiga…

‘Tiendo a dejar las cosas para el último momento. Por ejemplo, cuando tengo que hacer una presentación o una formación. En ocasiones, ha llegado la hora de la verdad sin tener nada preparado’.

‘Pero, tengo la experiencia de que soy capaz de improvisar, y al final las ideas surgen con fluidez. Me crezco con la dificultad. Probablemente necesito esta presión para funcionar con toda mi capacidad’.

‘Sí, me gustaría superarlo. Pero este no es el momento. En otra ocasión, con más tiempo y tranquilidad, ya te pediré soporte’

En los dos casos se trata de personas con gran capacidad. Salen adelante sin problemas, respecto a la percepción de los demás. Por lo menos así lo creen ellas. Nosotros no estamos tan seguros de que así sea; sin procrastinación, muy probable, serían más valoradas.

El pensamiento recurrente en la procrastinación es: ‘Lo haré luego. Ahora no me apetece. No tengo ganas’

Estos ejemplos no servirán de ayuda para entender que sucede en el cerebro. Cómo es la neuro-conducta limitante (que no aporta buenos resultados) en la procrastinación.

Por un lado, siempre hay un proceso mental, un hábito de pensamiento (una creencia) que pretende justificar el aplazamiento. En esta parte está involucrada la corteza prefrontal (el cerebro pensante).

En el caso extremo de, digamos, ‘un super procrastinador’, el diálogo interno auto-justificante sería más o menos:

‘Lo haré luego’. ‘Ahora no tengo suficiente información’. ‘Más adelante, podré concentrarme mejor’, etc.

Para el ‘super procrastinador’ en demasiadas ocasiones el ‘luego’ no llega nunca. Se junta el hábito de la procrastinación en lo importante con la impulsividad en  la acción hacia cosas irrelevantes, buscando la recompensa inmediata. De impulso a impulso, lo importante se olvida.

En los dos ejemplos anteriores, la creencia auto-justificante puede ser, respectivamente:

‘Creo que mi mente va trabajando de modo no consciente’

‘Creo que tengo una gran capacidad de improvisación’

Pero, en todos los casos, el pensamiento subyacente lo podríamos dejar en:

‘Lo haré en otro momento. Ahora no me apetece. No tengo ganas’

No hay motivación.

¿Qué sucede en la parte límbica, emocional, del cerebro?

Motivación. Esta es la palabra clave que nos lleva a centrarnos en la parte más relevante de la neuro-conducta procrastinadora. Aquella parte que tiene lugar en el área límbica, emocional, del cerebro.

Recordemos primero cómo se ponen en acción los animales.

Pues, muy sencillo, por dos caminos y siempre con el objetivo de la supervivencia:

  1.  La vía de aumentar el placer. Con el sistema cerebral de recompensa. Ante señales sensoriales evocadoras de recompensa, de placer. El perro huele un trozo de carne y está motivado a comerlo. El neurotransmisor dopamina es fundamental en el sistema de recompensa.
  2. La vía de minimizar el dolor. Con el sistema de amenazas o del miedo y, a continuación, el del estrés. Para hacer frente o huir de las amenazas. En este sistema de las amenazas es clave la amígdala; y en el del estrés, el neurotransmisor noradrenalina en el cerebro y la neurohormona adrenalina en el cuerpo.

La motivación antecede a la acción, aunque el proceso es muy rápido y no somos concientes de ello

En el caso de los humanos, la principal diferencia es que estos sistemas los ponemos en marcha no sólo con la percepción sensorial directa. También con lo que imaginamos, y como dirigimos nuestra atención, con la corteza prefrontal.

En conjunto el proceso más eficiente en los humanos para pasar a la acción es:

  1. Motivación positiva, de acercamiento. Dopamina. Ganas de hacer. Algo cómo un  ‘esto me atrae’ no-conciente.
  2. Acción. Podríamos decir, ‘Luchado, de modo sano’. Con orientación a resultados no inmediatos. Invirtiendo energía de modo eficiente en la acción. Sin miedo ni estrés.

En algunos casos, en la procrastinación, no hay ni ganas (motivación de acercamiento) ni energía (para la acción). No es raro que, en ocasiones, pueda estar asociada a la depresión.

Pero, volvamos a los dos ejemplos anteriores. Es obvio que en ambos casos no aparece la motivación de acercamiento. Pasan a la acción, directamente, en el último momento. Como si hicieran frente a una amenaza. Con miedo, no con placer. Luchado o huyendo. En general, con la amenaza de que ‘no hay más remedio’, porqué no es posible esperar más.

En cuanto a la dopamina motivadora del sistema de recompensa, no sólo no la potencian con su enfoque de pensamiento en la CPF. Al contrario, con sus creencias auto-justificantes la están boicoteando.

Un nuevo neuro-comportamiento para superar el problema

Y así llegamos a la solución del problema. Con lo visto es bastante sencillo, por lo menos conceptualmente:

  1. Identifica aquellas situaciones en que tienes tendencia a procrastinar.
  2. ¿Alguno de los casos implica una limitación importante para ti? Es necesario, como siempre, tomar consciencia de que vale la pena solucionarlo. Pasar del tengo que solucionarlo (en algún momento, que es difícil que llegue) a quiero solucionarlo (ya).
  3. Reserva en la agenda un tiempo concreto (fecha y hora) para realizar aquello en que tienes tendencia a procrastinar. No sirve anotar solo la fecha de entrega.
  4. Identifica el hábito de pensamiento limitador. Tu ‘jerga’ autojustificadora. Así sabrás cuando estás en riesgo.
  5. Cambia a otro hábito de pensamiento, para sustituir al  limitante. Por ejemplo: Cuando he decidido hacer algo, en lugar de conectar con ‘ya lo haré luego’, pasar a ‘vale la pena que lo haga ahora’ o ‘lo paso bien haciéndolo’, para no darte la opción de auto-boicot.
  6. Ten a punto una fuente interna de dopamina. Seguro que en tú memoria hay experiencias que realizas con muchas ganas. Pues, en ellas está la dopamina. Basta con que te entrenes en poner la atención en una de ellas, así podrás acceder a tu dosis de dopamina cuándo la necesites.
  7. Una recomendación añadida. Si tienes una alta tendencia a procrastinar es probable que, también, con frecuencia pases a la acción de modo impulsivo, sin pensar demasiado. Aprovéchate de ello. Haz una cuenta atrás de 3 a 0, y !Lánzate! !No le des vueltas!

Así pues, ante las situaciones con tendencia a procrastinar, basta enfocar el pensamiento en la nueva creencia (o evitar la anterior), y poner la atención en la memoria aportadora de dopamina.

Diseñar y practicar una nueva neuro-conducta que aporte mejores resultados, mayor satisfacción

En fin, se trata de diseñar un nueva neuro-conducta. Y, claro, ponerla en práctica, para crear las conexiones cerebrales según el principio de Hebb. Lo complicado, eso sí, para vencer la procrastinación es evitar procrastinar.

Para finalizar, decir que las personas con TDA (trastorno de déficit de atención) tienen una alta tendencia a procrastinación. Es lógico, acostumbran a tener un nivel de dopamina insuficiente para poner en marcha la motivación de acercamiento.

Asertividad en el cerebro. Sistema de amenazas o del miedo.

En este artículo queremos tratar sobre asertividad desde el punto de vista de la neurociencia. ¿Qué ocurre en el cerebro que dificulte la asertividad? ¿Cómo podemos aprovechar los fundamentos de neurociencia que aprendemos con NeuroQuotient para aumentar la asertividad?

Concepto de asertividad

Empezaremos por definir que entendemos por asertividad. Veamos que dice Wikipedia

‘La asertividad consiste en conocer los propios derechos y defenderlos, respetando a los demás… Como estrategia y estilo de comunicación, la asertividad se sitúa en un punto intermedio entre dos conductas polares: la pasividad, que consiste en permitir que terceros decidan por nosotros, o pasen por alto nuestros derechos; y … la agresividad, que se presenta cuando no somos capaces de ser objetivos y respetar las ideas de los demás’.

Entendemos la asertividad como un punto intermedio entre la agresividad y la pasividad.

Es importante tenerlo en cuenta, ya en algunos lugares y acepciones se define a la persona asertiva como más cercana a actuar con dominancia y/o agresividad. ‘Dada a hacer afirmaciones o demandas audaces; dogmática o agresiva’.

¿Pero, qué sucede en el cerebro cuando la asertividad es baja? Cuando estamos lejos del punto medio entre agresividad y pasividad.

Respuesta del (cerebro) animal a las amenazas a su supervivencia

Para entenderlo más fácilmente empezaremos por ver qué sucede en el cerebro de los animales.

Ante una señal de amenaza en el cerebro animal se pone en marcha la amígdala y el estrés, para luchar, huir o pasar desapercibido.

Ya hemos visto alguna vez que los animales captan señales del entorno con sus sentidos, y su memoria de especie guía su respuesta a estas señales. La respuesta depende del sistema cerebral límbico que la conjunción señal/memoria ponga en marcha.

Uno de estos sistemas cerebrales es el de las amenazas o del miedo. El que responde a las señales que la memoria considera amenazantes para la supervivencia. Recordar que hay tres tipos de tipos de respuestas: lucha, huida o bloqueo.

Sí puede hacer frente a la amenaza, el animal ‘lucha’. Si no, huye. Si la amenaza es muy grande, de tal modo que al huir sólo se haría más evidente ante su predador, entonces se queda quieto, paralizado, bloqueado. Es la respuesta de especie de un conejo ante los faros de un coche. En este caso mal-adaptativa, ya le puede valer para pasar desapercibido frente a un halcón, pero es muy probable que el coche lo atropelle.

Dentro del cerebro, la señal y la memoria (hipocampo) activan la amígdala (el centro límbico de las amenazas o del miedo). La amígdala pone en marcha la noradrenalina en el cerebro y la adrenalina en el cuerpo. Es decir, la vía rápida del estrés, que sirve tanto para luchar como para huir.

¿Y en el cerebro humano, que sucede?

Pues, también tenemos es sistema de amenazas o del miedo. En nuestro caso, pero, no sólo se activa con las señales del entorno. Sino que también lo podemos poner en marcha con el pensamiento, con la imaginación y con los recuerdos; más allá de la memoria de especie.

Con baja asertividad expulsamos el estrés hacia fuera con agresividad o lo retenemos dentro y mostramos pasividad.

Nuestra actuación, nuestra conducta, puede ser agresiva (si conectamos con la respuesta de lucha animal) o pasiva (si conectamos con la huida o con el bloqueo).

Veámoslo. Imaginemos una situación social en la que queremos que se respeten nuestros derechos, nuestras necesidades, con baja asertividad:

Si tenemos tendencia a la respuesta de lucha, con las señales externas -amplificadas por las internas (imaginadas o recordadas inconscientemente)- se pondrá en marcha la amígdala y, continuación, el estrés para ‘luchar’. Pero, cómo es poco habitual que acabemos a ‘bastonazos’, entonces liberamos el estrés con ira y agresividad. Gritando. Y los demás nos perciben como agresivos, prepotentes, arrogantes. Poco asertivos, y perdemos su confianza.

Si somos más propensos a la respuesta de huida. Entonces, con las señales externas e internas, también se pone en marcha la amígdala y, continuación, el estrés. En este caso para ‘huir’. Pero, no es muy normal que salgamos huyendo en una situación social que percibimos como una amenaza (en todo caso la evitamos de entrada o tenemos ganas de que acabe). Así que la energía del estrés queda dentro del cuerpo. Nos sentimos nerviosos, incapaces de pensar y mentalmente bloqueados. No sabemos que decir. Callamos y no defendemos nuestras necesidades. Nos manifestamos con baja asertividad. Con pasividad. Mostramos poca confianza en nosotros mismos.

La herramienta NeuroQuotient nos ayuda a ver de que modo conectamos, normalmente incoscientemente, con este tipo de conductas.

asertividad
Fig 1. ¿Tanto detrás de las conductas pasivas y como de las agresivas está el sistema de amenazas? ¿Son también ambos tipos de conductas una muestra de miedo?
¿Cómo podemos aumentar la asertividad? ¿Cómo podemos alejarnos de la agresividad o de la pasividad?

Repasemos un poco:

  1. En ambos polos, con baja asertividad, está el sistema de las amenazas o del miedo.
  2. En el centro de este sistema está la amígdala cerebral que pone en marcha el estrés.
  3. Con nuestro foco de atención externa y/o interna amplificamos las señales de amenaza (miedo).

¡Se tratará pues, en primer lugar, de procurar no excitar la amígdala innecesariamente!

Además, ya hemos comentado alguna vez que en entre la parte de la amígdala que recibe la señal y la que pone en marcha el estrés, están las neuronas CIT.  Células intercaladas de GABA.

El GABA es el principal neurotransmisor modulador. Estas neuronas las podemos activar con nuestro pensamiento. Con la CPF (corteza prefrontal), resignificando, reencuadrando. Conectando con otras memorias que no impliquen amenazas, sino seguridad (tranquilidad y/o autoconfianza).

  1. Con nuestro foco de atención externa y/o interna podemos disminuir las señales de amenaza (miedo) y aumentar las de auto-confianza (no agresiva).
¡Con nuestro pensamiento podemos calmar o pre-calmar la amígdala!
Otra estrategia para el polo agresivo de la baja asertividad. La empatía.

Hay otra forma de activar las neuronas de GABA y tranquilizar la amígdala: La oxitocina.

Las personas con mayor nivel de oxitocina son más propensas a la confianza y colaboración. Habrás oído hablar de un estudio de Konsfeld en el que demostró que la oxitocina (exógena) favorece la confianza y la cooperación. La razón es que la oxitocina a través de activar las neuronas CIT de GABA calman la amígdala y producen tranquilidad y bienestar.

Pero estamos convencidos que no sólo la oxitocina favorece este tipo de conductas, sino que este tipo de conductas aumentan la oxitocina.

La cooperación, confianza, colaboración, implica poner atención a las necesidades de los demás. Empatizar con ellos.

  1. Con alta tendencia al polo agresivo. El vivir experiencias de confianza y colaboración, aumenta la satisfacción y calman la amígdala.

¡Podemos disminuir la reactividad de la amígdala practicando conductas empáticas y de colaboración!

Finalmente, una vez somos capaces de gestionar el sistema de amenazas o del miedo, y de calmar la amígala, es necesario desarrollar una estrategia de comunicación: Cómo expresar nuestras necesidades con asertividad.

Pero esto va más allá del objetivo en este post.

Sobre ellos encontrarás cursos y libros en la red.

Psicología y neurociencia. El principio de Hebb

Relacionando psicología y neurociencia.

Para hablar de psicología y neurociencia, con la intención de explicar la conducta a partir de sus fundamentos cerebrales, tenemos que remontarnos a Donald O. Hebb.

En este post de NeuroQuotient vamos a tratar sobre el ‘principio’ más citado en psicobiología, o neurociencia de la conducta, la regla de Hebb o del aprendizaje hebbiano (Hebb learning rule). Lo haremos a través de una analogía.

Antes de empezar, queremos recordar que, neuroquotient, partiendo de las bases cerebrales de la conducta, se concreta en una herramienta que convierte la relación entre psicología y neurociencia en accesible. De este modo, podemos aplicar la neurociencia de modo práctico y eficiente al desarrollo de personas.

Pero, practicidad, eficiencia y accesibilidad, no quiere decir superficialidad. Por esta razón, antes de entrar en la analogía hemos querido ir a los orígenes. A Donald Olding Hebb. Del mismo modo que al tratar del modelo que hay detrás de la herramienta DISC visitamos el planteamiento original de William Moulton Marston.

Donald O. Hebb y su aportación

Donald Olding Hebb (1904-1985) fue un psicólogo canadiense pionero de la neuropsicología (del estudio de la relación entre psicología y neurociencia).

Su aportación más importante está condensada en el libro, The Organization of Behaviour: A Neuropsychological Theory, John Willey and Sons (1949).

El libro ‘La Organización del Comportamiento’ aporta una teoría sobre la conducta basada  en la fisiología del sistema nervioso.  Hace un importante intento para encontrar lo común entre las concepciones neurológicas y psicológicas.

Dice Hebb, textualmente: “Un objetivo de este libro es presentar una teoría de la conducta para la consideración de los psicólogos. Pero otro objetivo es perseguir una base común con los anatomistas, fisiólogos y neurólogos (ahora los podríamos agrupar como neurocientíficos). Así mostramos como la teoría psicológica se relaciona con sus problemas (de los neurocientíficos)  y, al mismo tiempo, facilitamos que ellos contribuyan a esta teoría”

Añade que “el problema de entender la conducta es el de comprender la acción total del sistema nervioso, y viceversa”.

En su propósito de tender puentes entre psicología y neurociencia (incipiente entonces), en 1944 entró en contacto con Rafael Lorente de Nó (un investigador español, discípulo de Santiago Ramón y Cajal, afincado en USA). Hebb fundamentó parte de su teoría en los trabajos sobre los ‘bucles sensoriales de Lorente de Nó’.

El principio o regla de Hebb 

Dice Hebb, que “cuando el axón de una célula A está suficientemente cerca para excitar una célula B y toma parte en su activación de un modo repetitivo y persistente, tiene lugar algún tipo de proceso de crecimiento o de cambio metabólico en una o ambas células, de modo que aumenta la eficiencia de la célula A en la activación de la B”.

‘Las neuronas que se activan juntas refuerzan su conexión’

Se acostumbra a resumir en inglés cómo “neurons that fire together wire together”. Es decir, la activación simultánea de neuronas cercanas conduce a un aumento de la fuerza de conexión sináptica entre ellas.

Es importante resaltar que las neuronas deben estar previamente conectadas, suficientemente cerca una de la otra, para que la sinapsis pueda ser reforzada.

A principios de los años 70 se descubrió la LTP (long term potentiation) o PSP (potenciación a largo plazo) que confirmó la teoría de Hebb. Se demostró que tienen lugar cambios morfológicos, desdoblamientos en la dendritas receptoras del hipocampo (centro de la memoria) que refuerzan la conexión sináptica.

En fin, el principio de Heb es fundamental para la relación entre psicología y neurociencia, ya que proporciona un marco general para relacionar la conducta con las redes neuronales.

La analogía. !Por fin!

70 años después de la teoría Hebb la relación entre psicología y neurociencia está fuera de discusión. Está claro que, la conducta se origina en el cerebro y que está fundamentada en redes o patrones neuronales.

Veamos ahora cómo podemos explicar el principio de Hebb a través de una analogía.

Los surcos en una colina que se hacen más profundos a medida que baja más agua por ellos, nos ayudan a visualizar el principio de Hebb y su relación con la conducta.

Imagínate una pequeña colina artificial de tierra (Fig 1).

En ella hay unos pequeños surcos (Fig 1. izquierda) que equivaldrían a las sinapsis inactivas pre-existentes.

Cuando llueve con repetición y persistencia, algunos de estos surcos se van haciendo más profundos y el agua desciende principalmente por ellos (Fig 1. derecha). De  modo análogo, algunas conexiones sinápticas pre-existentes al activarse, con su uso, se van haciendo más fuertes. El ensamblaje de varias neuronas conectadas fuertemente se convierten en la base de un aprendizaje o un hábito.

psicología y neurociencia
Fig1. Algunos de los pequeños surcos de la izquierda, con la lluvia, con el uso, se convierten en grandes surcos por dónde baja el agua.

En el contexto NeuroQuotient, a los hábitos, aprendizajes o mejor, patrones de comportamiento, los llamamos neurocomportamientos o neuroconductas: conexiones cerebrales que dan lugar a una conducta compleja (hacer, pensar y sentir) que se repite con mayor probabilidad y facilidad.

Cuando nos conducimos (pensamos, hacemos, sentimos) de un modo determinado las conexiones neuronales subyacentes se activan y se van reforzando. De este modo, cada vez es mayor la frecuencia e intensidad de la correspondiente conducta.

Así pues, el comportamiento está fundamentado en conexiones neuronales potentes, por esta razón resulta difícil cambiarlo.  Volviendo a la analogía, cuando más profundos son los surcos es mucho más probable que el agua descienda por ellos.

Si las neuroconductas no nos aportan satisfacción, si nos limitan, vale la pena modificarlas

Está muy bien el disponer de patrones cerebrales que guíen nuestra conducta compleja, nuestro modo de hacer pensar y sentir. Si no existieran tendríamos que empezar de cero cada día.

¿Pero, está bien siempre? Pues, depende de los resultados (satisfacción) que se derive de nuestra conducta. De donde vaya a parar el agua que desciende por los surcos.

Recordar que la herramienta neuroquotient nos ayuda a tomar conciencia de cuando vale la pena insistir en el surco o de si vale la pena cambiar. Eficacias (neuroconductas con resultados satisfactorios) y limitaciones (patrones que no nos aportan satisfacción).

Y si cuando las neuroconductas nos limitan, entonces vale la pena cambiarlas.

¿Es posible hacerlo? ¿Y si es posible, cómo?

Pero, ésto será objeto del uno de los próximos posts.

El test de personalidad DISC y NeuroQuotient. Similitudes y diferencias.

     Comparar el test de personalidad DISC y NeuroQuotient: Un modo de dar a conocer la neuro herramienta.

Para conocer NeuroQuotient, la mejor manera es inscribirse en uno de los talleres online gratuitos, y continuar con la Certificación para poder utilizar la neuro herramienta en todo su potencial.

Pero, en este post iremos por otro enfoque. Tomaremos como referencia el test de personalidad DISC -la herramienta de coaching y desarrollo del liderazgo más ampliamente utilizada, y que ya hemos visto en este blog – e iremos comparándo con NeuroQuotient en determinados aspectos relevantes, viendo similitudes y diferencias.

Para que no se nos olvide, la diferencia básica entre test de personalidad DISC y NeuroQuotient, es que DISC está centrado en la personalidad y NeuroQuotient en la conducta.

Vamos a tener en cuenta los siguientes aspectos, que están resumidos en la tabla siguiente:

  • Origen en el tiempo, de la herramienta y del modelo en que se basan
  • Estructura de los modelos
  • Tipos de cuestionarios y facilidad de respuesta
  • Fiabilidad y validez de la herramienta
  • Utilidad para el desarrollo
  • Medida del progreso

Y la diferencia práctica más importante entre el test de personalidad DISC y NeuroQuotient es que la neuro herramienta mide el progreso en los procesos de desarrollo.

test de personalidad DISC y neuroquotient
Tabla. Comparación del test de personalidad DISC y NeuroQuotient en varios aspectos relevantes tratados en el artículo.

     Origen en el tiempo, de la herramienta y del modelo en que se basan.

Recordar que los modelos explican una realidad compleja (por ejemplo, la personalidad) de un modo sencillo, y facilitan el consenso en la interpretación de la misma.

Las herramientas, por lo general cuestionarios, sirven para medir como cada elemento de una población encaja dentro del modelo (por ejemplo, que personalidad tiene cada individuo).

DISC (90 años desde la creación del modelo y 65 años de la primera herramienta) tiene un recorrido en el tiempo mucho más amplio y por consiguiente está absolutamente consolidado.

El modelo DISC fue creado por William Mourton Marston y publicado en 1928 en Emotions of Normal People. Busca explicar cómo se expresan las emociones a través del comportamiento. Describe los modos de ser de los individuos, su personalidad, a través de su comportamiento o conducta. Es un modelo de rasgos de personalidad.

La primera herramienta DISC es de Walter V. Clarke en 1950. Después se han generado otras. Una de las más recientes es Everyting DISC. En su web podemos ver un resumen de la historia de DISC.

NeuroQuotient (¡2013!) significa innovación, en cuando a la aplicación de la neurociencia a la comprensión de la conducta, y tiene un inmenso camino por recorrer.

El modelo y la primera herramienta NeuroQuotient vieron la luz pública simultáneamente en 2013. Los presentamos en una primera formación/estudio, a un grupo de 12 personas.

La mayor parte de la responsabilidad (en lo bueno y en lo malo) de la creación de NeuroQuotient (herramienta y modelo) corresponde a quien suscribe este artículo. Siempre con el imprescindible apoyo y colaboración de otras personas, naturalmente. Sobre todo, en lo que concierne a la herramienta.

NeuroQuotient es el resultado de un proyecto que se inició en 2009 con la formación en un Master de Psicobiología y Neurociencia Cognitiva. Continuó con el estudio de muchos trabajos, complejos, de fundamentos de neurociencia, para llegar a unas conclusiones bastante sencillas.

El modelo NeuroQuotient explica las conductas (neurocomportamientos) en relación con sus bases cerebrales y tiene en cuenta la satisfacción que se deriva de ellas.

Trata sobre aquellas conductas -en un sentido amplio (pensar, hacer sentir)- que están más directamente relacionadas con los sistemas cerebrales más relevantes. Y de cómo se traducen en resultados (mayor a menor satisfacción) para cada individuo. No dice como somos en función de la conducta. No es un modelo de personalidad.

Es conveniente ilustrarlo:

Un modelo de rasgos de personalidad dice, por ejemplo,  ‘piensas antes de actuar’ luego ‘eres reflexivo’.

En NeuroQuotient, ‘piensas antes de actuar’, implica que con frecuencia empleas tu corteza prefrontal para evaluar riesgos y así hacer frente a la incertidumbre del futuro. Con ello calmas tu sistema del miedo y te sientes tranquilo. Pero, también, puede que te preocupes demasiado y, sin querer, pongas en marcha el miedo que quieres calmar y te sientas estresado.

¿Observas la posibilidad de mayor o menor satisfacción?

Comparando el test de personalidad DISC y NeuroQuotient, en cuanto a su vigencia en el tiempo. La mayor antigüedad de DISC implica, mayor experiencia, mayor divulgación, más consenso, más estudio, más diversidad de usos, etc. Por su parte, NeuroQuotient representa un nuevo enfoque, con muchísimo camino por recorrer, con un gran potencial.

     Estructura de los modelos

DISC se estructura respecto a como nos vemos respecto al entorno y a como vemos al entorno.

El modelo DISC describe la personalidad en base a dos impulsores principales del comportamiento desde la emoción. Uno interno (motor self), según uno se perciba superior o inferior al entorno. Y otro respecto al entorno (motor stimulus), según se perciba el entorno como aliado o como una amenaza.

De las cuatro combinaciones resultantes de estos dos impulsores surgen la cuatro escalas DISC: D (Dominancia: superior al entorno, visto como una amenaza), I (Influencia: superior al entorno visto como favorable), S (Estabilidad: inferior a un entorno favorable), C (Concienzudo: inferior a un entorno amenazante).

No nos vamos a extender sobre ellas. Puede profundizarse desde cualquier web que hable sobre DISC.

NeuroQuotient se configura con los sistemas cerebrales relacionados con la aproximación (BAS, behaviour approach system) y con la contención e inhibición (BIS, behaviour inhibition system). Todos ellos nos pueden aportar resultados buenos y/o mejorables. Depende de cómo los usemos.

El modelo NeuroQuotient tiene cuatro dimensiones (A1, A2, I1, I2). Detrás de ellas están implicados diferentes sistemas cerebrales. Cada dimensión tiene dos vertientes, llamadas eficacia y limitación, según los resultados derivados de las conductas asociadas sean satisfactorios o no para el individuo.

test de personalidad DISC y NeuroQuotient
Las cuatro dimensiones en los gráficos de NeuroQuotient. Eficacias (buenos resultados, en color), Limitaciones (resultados insatisfactorios, en gris)

Las cuatro dimensiones se derivan de los comportamientos animales básicos (recompensa, lucha, huida y bloqueo) y de cómo la CPF (corteza prefrontal) interrelaciona con los sistemas cerebrales subyacentes a los mismos.

Las dimensiones A1 y A2, agrupan conductas de aproximación (BAS, behaviour approach system). Diferenciando entre motivación de atracción (A1) y acción (A2).

Las I1 e I2 (BIS, behaviour inhibition system), agrupan conductas de inhibición en la vertiente de las limitaciones y de contención en la de las eficacias. Estudio y prevención (I1) y enfoque hacia los demás (I2).

Una característica diferencial entre el test de personalidad DISC y NeuroQuotient es qué este no habla de personalidad y, por lo tanto, evita etiquetar. A nivel individual facilita la toma de consciencia sobre los resultados derivados de los propios neurocomportamientos.

      Tipo de cuestionarios y facilidad de respuesta

El test de personalidad DISC y NeuroQuotient son muy sencillos de contestar. En el primero se escogen el adjetivo (conducta) más preferido y el menos preferido dentro de grupos de cuatro. Con NeuroQuotient se indica el grado de acuerdo con cada conducta.

Los cuestionarios DISC más frecuentes están basados en adjetivos descriptivos de conductas. Se presentan agrupados de cuatro en cuatro, uno por cada dimensión (ejemplos: entusiasta, rápido, lógico, agradable; extrovertido, precavido, constante, impaciente). Se trata de escoger, dentro de cada grupo, dos adjetivos: el que más representa al individuo y el que menos.

En NeuroQuotient las conductas están incluidas en frases como ‘prefiero realizar trabajos rutinarios’’ o ‘me pongo nervioso con facilidad’. Se trata de indicar el grado de acuerdo marcando uno de nueve puntos, agrupados de tres en tres: ooo  ooo  ooo (poco, medio, muy de acuerdo). Se escoge el grupo y luego se afina dentro del mismo.

El cuestionario NeuroQuotient se contesta dos veces. Una para determinar el estado actual y otra el estado deseado.

      Fiabilidad y validez de una herramienta

Está aceptado que las herramientas deben cumplir con dos características fiabilidad y validez. La fiabilidad se refiere a que tengan estabilidad en el tiempo -es decir, que den siempre los mismos resultados- y, que haya consistencia interna entre los ítems de una misma dimensión.

La estabilidad en el tiempo se demuestra re-testeando la herramienta a lo largo del tiempo con una misma población de estudio. La consistencia interna se comprueba con el alfa de Cronbach.

Por otra parte, una herramienta es válida cuando mide lo que dice medir. Normalmente la validez se demuestra comparando con otra herramienta que esté suficientemente  consolidada.

Están ampliamente comprobadas la fiabilidad y validez de DISC. Para NeuroQuotient  la validez se ha demostrado respecto a TCI-R (Temperament and Character Inventory), y la fiabilidad, consistencia interna, con el alfa de Cronbach

La fiabilidad y validez del DISC están totalmente demostradas. Lo que es lógico atendiendo a su largo recorrido.

Desde aquí puede acceder a un estudio publicado sobre DISC clásico. Uno de los estudios de validez está realizado respecto a 16PF y otro respecto a MBTI (enllaç)

Para NeuroQuotient la consistencia interna con el alfa de Cronbach viene de serie. En el proceso de diseño del modelo y la herramienta, los ítems (preguntas) se escogieron de los de una primera versión, de base más amplia, en función de su agrupación con el alfa de Cronbach.

También se ha realizado el re-test. Excelente a corto plazo. Pero, como veremos en los siguientes apartados, el que los resultados se mantengan con el tiempo va en contra de la propia definición de una herramienta pensada para el desarrollo y medir el progreso.

Para la validación NeuroQuotient se ha comparado con TCI-R (Temperament and Character Inventory) del Doctor Robert Cloninger en la versión con todas sus subescalas. La única herramienta psicobiológica que encontramos.

No es el momento de describir los resultados del estudio de validación. Forma parte de la documentación de la Certificación en NeuroQuotient y se describen someramente en el Taller de Introducción gratuito. Sólo comentar que, no sólo las correlaciones son muy buenas, sino que el ver como las escalas y subescalas de TCI-R se encajan con las dimensiones NeuroQuotient ha sido de una gran ayuda para reafirmarnos en nuestro modelo.

      Utilidad para el desarrollo

Estamos hablando de herramientas para coaching y desarrollo del liderazgo. Es aquí donde están otra de principales diferencias entre el test de personalidad DISC y NeuroQuotient.

Los promotores actuales de DISC han visto y aprovechado la oportunidad de acercarse al coaching.  Pero los inicios del coaching están en los 80 (avanzados) con Tim Galwey y John Withmore, y DISC y la mayoría de herramientas nacieron en los cincuenta.

¡NeuroQuotient ha nacido desde el coaching para el coaching (y la psicología y el marketing, etc.) con neurociencia!

Lo que más diferencia el test de personalidad DISC y NeuroQuotient, es que esta última herramienta está pensada desde el coaching y para el desarrollo. Busca facilitar el enfoque y valorizar al experto que transmite los resultados. Los muy buenos, pero extensos, informes de DISC pueden dificultar estos aspectos.

DISC ofrece informes con mucha y muy buena información. Dependiendo de la versión, incluyen no sólo el perfil y su descripción, sino sugerencias sobre comunicación, identificación de puntos de mejora, e incluso guías para el progreso.

Entiendemos que esto es un gran punto fuerte. El cliente paga por algo tangible: mucha información.

Pero puede presentar varias desventajas:

Tanta información, por lo general, no ayuda a  identificar lo prioritario, y dificulta la eficiencia de los procesos.

Con tanta información, siempre hay alguna en la que el cliente no se siente identificado, con el riesgo de que un, digamos, 15%, descalifique el resto.

Si entregamos un gran informe, que, el cliente, incluso, puede recibir después de contestar on line: ¿para qué necesita un coach o un psicólogo o un consultor?

NeuroQuotient, desde su diseño, tiene tres propósitos: enfoque, sencillez y dar valor al experto, coach o psicólogo.

El enfoque es muy rápido, basta con que el cliente compare el estado actual y el deseado: Eficacias a aumentar, limitaciones a disminuir (enlace).

Los informes son muy sencillos, con poco texto. Hay una versión con espacios en blanco para que el cliente tome sus notas. Lo más importante sobre los resultados lo transmite el experto (Certified Practitioner) con su feedback. De este modo, al sentirse el cliente identificado, se establece un vínculo de credibilidad y confianza con el experto, no con la herramienta.

La expresión del cliente más habitual con la que nos encontramos puede resumirse en: ‘Esta persona es experta y me comprende’.

        Medida del progreso

La personalidad no cambia, pero si podemos ajustar la intensidad de las conductas para mejorar los resultados, la satisfacción. NeuroQuotient es suficientemente sensible para medir esta mejora.

En los procesos de coaching acostumbran a preguntarnos por la medida del progreso.

Esta es otra diferencia sustancial entre el test de personalidad DISC y NeuroQuotient. DISC está basado en un modelo de personalidad. La personalidad difícilmente cambia y no se modifica en absoluto en el tiempo que acostumbra a durar un proceso de coaching.

Los perfiles DISC al inicio y al final de un proceso son iguales. La gran fiabilidad de DISC, en cuanto a estabilidad, es la demostración de que no sirve para medir el progreso.

NeuroQuotient, por otra parte, se refiere sólo a conductas. Estás si que son ajustables durante el proceso. Podemos disminuir o aumentar su frecuencia, para mejorar la satisfacción.

Además, el sistema de respuesta de nueve puntos es suficientemente sensible para detectar estas modificaciones.

Como decíamos en otro apartado no nos preocupaba la estabilidad de la herramienta en cuanto a que diera siempre los mismos resultados en el re-test. Al contrario, este es una de las características diferenciales positivas de la misma.

Esperamos que este amplio artículo comparando el test de personalidad DISC y NeuroQuotient te haya sido útil para empezar a conocer la neuro herramienta. De todos modos, como decíamos al principio, el mejor modo de hacerlo es a través de Talleres de Introducción gratuitos. Y , si ya lo tienes bastante claro, puedes Certificarte en NeuroQuotient (aunque, antes, te pediremos que pruebes la herramienta).

Estrategia para mejorar la autoestima y el estado de ánimo

La mejora de la autoestima y el estado de ánimo es una necesidad bastante frecuente, aunque no siempre reconocida

¿Psicólogos y coaches, os habéis encontrado alguna vez con clientes con la autoestima y el estado de ánimo mejorables?

Los psicólogos/as clínicos, estoy seguro,  contestaréis que por lo menos el 90% de los casos que tratáis presentan esta problemática.

Los coaches, diréis que en un porcentaje mucho menor.  Es lógico. Sin embargo, tener en cuenta que no podemos trabajar en desarrollo del liderazgo, y en el logro de objetivos tangibles, si la persona no tiene un nivel de auto-liderazgo suficiente.

Es verdad que el logro de resultados ayuda a aumentar la autoestima y el estado de ánimo. Pero, al mismo tiempo, los resultados son casi imposibles sin un mínimo de estos ingredientes. ¡Es importante no querer empezar la casa por el tejado! ¡Qué no nos pasen desapercibidos estos casos! ¡Es bueno disponer de una estrategia!

¿Cuándo se da esta necesidad de mejora de la autoestima y el estado de ánimo?

La autoestima y el estado de ánimo bajos son fenómenos que no necesariamente van juntos y, afortunadamente, ambos, pueden tener una duración limitada en el tiempo. Más en el caso del bajo estado de ánimo que puede ser algo pasajero. En cuanto a la poca autoestima acostumbra a ser más duradera e influir en el otro vector.

Sin embargo, vamos a enfocar su mejora del mismo modo. A medida que nos adentremos en el post verás porqué.

Plantearemos una estrategia basada en la comprensión de la neurociencia de la conducta que nos proporciona el modelo y la herramienta neuroquotient.

Antes de entrar en ello es importante recordar que es y cómo fue creada la neuro herramienta.

NeuroQuotient nos habla de las bases cerebrales de la conducta: los neurocomportamientos. Para identificar estas bases cerebrales, que sistemas del cerebro influyen de modo más relevante en la conducta, estudiamos los fundamentos de neurociencia de los sistemas que están involucrados en los trastornos psicológicos más habituales.

En la depresión confluyen la autoestima el estado de ánimo bajos

Supongo que ya estás viendo que en el trastorno donde se juntan la autoestima y el estado de ánimo bajos es la depresión. De hecho, la depresión es uno de los trastornos del estado de ánimo. Y, como, al sentirse deprimido ni apetece nada ni hay energía, es casi imposible pasar a la acción para lograr algo valioso, con lo que la autoestima va desapareciendo.

Así pues, tal como ya hemos visto en algún post anterior, una de las dimensiones limitantes de la neuro herramienta (neurocomportamientos que proporcionan resultados insatisfactorios) nos indica el nivel de la autoestima y el estado de ánimo. En cierto modo nos dice lo lejos, o cerca, que estamos de la depresión.

!Atención! Estamos hablando mucho de depresión, en la mayoría de casos sólo como referencia. Autoestima y estado de ánimo mejorables no implica necesariamente depresión. Sin embargo este trastorno nos servirá para construir y ver clara una estrategia de desarrollo.

Pensando en términos de neurociencia, para plantear una estrategia sobre como incrementar la autoestima y el estado de ánimo, es decir, para alejarnos de la depresión, podríamos proponer buscar el modo de aumentar la serotonina. Es lo más prescrito a nivel farmacológico, ¿verdad?

Sin embargo, en el post anterior veíamos la paradoja de la serotonina: ¡El perfil genético de las personas con mayor tendencia a la depresión tiene recaptadores de serotonina que dejan más serotonina libre!

El camino de mejora no pasa por incrementar la serotonina

Por otra parte, la serotonina es uno de los principales neurotransmisores inhibidores. Aumentándola tal vez lograremos que las personas se sientan tranquilas y relajadas, pero difícilmente que conseguiremos que se enfoquen a la obtención de resultados que ayuden a incrementar su autoestima.

Hay otro modo, de abordar este desarrollo.

Es una de las estrategias de desarrollo de NeuroQuotient que parten de la idea de Einstein de que ‘los problemas hay que solucionarlos a un nivel distinto del que han sido creados’.

Va más por el camino de la dopamina que el de la serotonina. Muchas veces consideradas con un rol opuesto (Bureau, Y-Lan; Dayan, Peter; Opponency Revisited: Competition and Cooperation Between Dopamine and Serotonin)

Los propios síntomas de la depresión nos enseñan un camino de mejora más eficiente

Lo comprenderemos más fácil a partir de otros síntomas y/o neurocomportamientos característicos de la depresión: la anhedonia y la rumiación.

La anhedonia es uno de los síntomas más claros de la depresión mayor. Es la incapacidad para experimentar placer y la pérdida de interés o satisfacción en casi todas las actividades. Se considera una falta de respuesta a los estímulos habitualmente placenteros.

La rumiación, es otro de los neurocomportamientos presentes en la depresión. Consiste en quedarse enganchado en bucles de pensamiento negativo, dando vueltas sobre un mono tema. Con enfoque en negativo sobre uno mismo, muchas veces con auto-culpabilización. ¡Qué mal lo he hecho! Pensado en el problema pasado y no en la solución. Un lamentable modo de minar el estado de ánimo y la autoestima. !Los cerebros con mayor tendencia a rumiar tienen más riesgo de depresión¡

Estos dos síntomas ya nos dan la pista de como enfocar la mejora de la autoestima y el estado de ánimo. Crear nuevos neurocomportamientos, nuevas conexiones cerebrales que con la práctica se vayan fortaleciendo, para:

  • Despertar el sistema de recompensa, la motivación, con el enfoque positivo. Sobre todo en el presente. Y así evitar la anhedonia.
  • Saltar de un pensamiento a otro (también con enfoque positivo). Para romper la tendencia a rumiar.

Esto es lo que hacen las personas con imaginación y creatividad y con enfoque en positivo. Las que viven la vida y nos transmiten entusiasmo, porque lo sienten

Curiosamente estos son los neuro comportamientos más específicos de una de las dimensiones de eficacia (que aportan buenos resultados) identificadas en NeuroQuotient.

El cerebro humano no es capaz de distinguir entre lo que percibe de lo que recuerda o imagina. De este modo, si somos capaces de dirigir nuestra atención (interior y/o exterior) en positivo podremos poner en marcha la dopamina del sistema de recompensa.

Por otro lado, las personas creativas e imaginativas, son capaces de saltar de un pensamiento a otro en positivo. De hecho, esta es una de las bases de la creatividad. Así, también están despertando su sistema de recompensa. Y cuando en su exploración caen en un pensamiento negativo, son capaces de pasar página muy rápidamente.

A partir de ahí puedes desarrollar tus tácticas para cada cliente

Normalmente, para mejorar la autoestima y el estado de ánimo, nos sugieren centrarnos en éxitos pasados y proyectarlos al presente y al futuro. No está mal. Al contrario, está muy bien para casos en que la autoestima y el estado de ánimo no están muy ‘tocadas’. Sin embargo, cuando la tendencia a rumiar es alta, en un momento desaparecen los efectos del enfoque hacia el éxito.

Una estrategia más efectiva pasa por juntar ambos caminos:

  • enfoque positivo en el presente, para poner en marcha el sistema de recompensa y evitar el riesgo de anhedonia,
  • y aprender a saltar de una idea a otra para romper la rumiación.

A partir de ahí puedes imaginar cualquier táctica sencilla para poner práctica con tus clientes. Por ejemplo. Crear un juego a partir de lo que les gusta más y plasmarlo en un tablero, una especie de juego de la oca (sin pozos ni castigos), y, con un dado, saltar de una situación otra.

Y, recordar, que la comprensión teórica no vale. La acción, la práctica (aunque sea en modo simulado) es el único modo de ir fortaleciendo las nuevas conexiones cerebrales. Al mismo tiempo que dejar de utilizar las antiguas es la única manera de que se debiliten.

 

 

 

 

 

Serotonina y depresión ¿Es siempre bueno potenciar la serotonina?

No confundamos el nerviosismo asociado al estrés, con los nervios motores de las extremidades de los animales

La serotonina está de moda, nadie lo duda. Todo el mundo habla de las maravillas del neurotransmisor serotonina. Si no tenemos un buen nivel de serotonina, estamos perdidos. Fatal. Además, asociamos falta de serotonina y depresión.

¿Es todo correcto? ¿No nos estaremos pasando?

¿Cómo lo vemos desde NeuroQuotient?

Permitidme empezar con un chiste. Pepe Rubianes, en uno de sus monólogos, contaba:

  • ‘Dicen que los nervios engordan’.
  • ‘Pues, no te preocupes, tiene fácil solución. Le quitas los nervios a los bistecs y podrás comer toda la carne que quieras, sin engordar’.

El chiste, sólo es para avanzar que muchas veces al escuchar una palabra le ponemos contenido, sin que tenga mucho que ver con la realidad.

Continuemos con la broma, pero sólo a medias.

Ahora ya no hace falta que quites los nervios al bistec. La serotonina es la panacea. Serotonina, serenidad, tranquilidad y todos felices.  Se acabaron los nervios, se acabó el estrés.

Además, mejor comer mucha carne. La carne aporta el aminoácido triptófano, que ya todos sabemos que es el precursor de la serotonina. Por esto, a la serotonina, se la llama 5HT (5-hidroxitriptamina).

La serotonina nos aporta tranquilidad y serenidad, pero no tiene nada que ver con su nombre

Más a favor, aún.  De la serotonina se deriva la hormona melatonina que es inductora del sueño.  Entonces, todo perfecto, con triptófano y serotonina, a dormir tranquilos y felices.

Y es que el nombre de serotonina nos sugiere serenidad, y en muchos casos la aporta. Pero, ¡cuidado!, su nombre se deriva de ‘serum’, porque fue en el suero de la sangre donde se aisló por primera vez.

Un nombre potente.  Parece diseñado en un muy buen departamento de marketing. Una palabra fácil de recordar, que en sí misma contiene su (posible) definición.

Una palabra bien aprovechada por las empresas farmacéuticas.

Pero en el tema de serotonina y depresión, las cosas no están tan claras.

Para la depresión se prescriben ISRS (inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina). El más famoso es Prozac (fluoxetina).!

Ah!¿Qué, que son los ISRS?

Brevemente: En las sinapsis neuronales hay estructuras moleculares recaptadoras que absorben el neurotransmisor residual. Al inhibir su efectividad tendremos, en este caso, más serotonina libre.

Está claro, pues. Si para la depresión se pretende aumentar la serotonina, mejor que tengamos un buen nivel de la misma.

Hasta aquí todo perfecto. Pero ahora viene lo más sorprendente. La llamada paradoja de la serotonina.

Al relacionarse con la depresión, es obvio que se haya estudiado mucho este neurotransmisor respecto a la genética de las personas. Con gran especificidad se ha profundizado en  los recaptadores de serotonina.

Los estudios son concluyentes. Las personas con mayor tendencia a la depresión tienen un perfil genético con unos recaptadores de serotonina característicos (llamados de alelo S, short). Pero, hay una sorpresa:

Los recaptadores de las personas con mayor tendencia a la depresión dejan más serotonina libre que los de las personas con menor tendencia (con recaptadores de alelo L, long).

He aquí la paradoja. ¡Mayor tendencia a la depresión implica recaptadores que dejan más serotonina libre. Es decir, más alta serotonina y depresión más probable.

Bien. No pasa nada. Si la serotonina es buena, mejor que sobre que no que falte.

Pero, también, está muy bien estudiado que la serotonina es uno de los principales, sino el más importante, neurotransmisor inhibidor de la conducta.

Tendrá sentido, pues, que lo aumentemos para inhibir la agresividad, la impulsividad, o el estrés. Y, efectivamente, los ISRS resultan efectivos para tratar la ansiedad.

¿Pero, serotonina y depresión, cuando la depresión es la inhibición por excelencia? En un estado depresivo no hay ni ganas (motivación) ni energía para hacer nada. Es la falta total de auto-liderazgo.

¿Inhibir aún más la inhibición? Tiene poco sentido, excepto, quizás, que estén asociadas tendencias suicidas.

Desde NeuroQuotient apuntamos a otro camino para evitar el riesgo de depresión

Sin embargo, el poco sentido que quedaba se acaba de perder cuando los estudios nos dicen que la serotonina tiene efectos contrarios a la dopamina.

Recordar que la dopamina es el neurotransmisor impulsor de la motivación de acercamiento. De las ganas. Sin dopamina, no hay motivación, no hay ganas de hacer nada. Es el neurotransmisor central del sistema de recompensa.

Bien hasta aquí, nuestra versión de como nada es tan sencillo ni bonito como nos lo venden.

En un próximo artículo abordaremos algunas ideas sobre cómo afrontar el riesgo de depresión a partir de aumentar la dopamina. Sin fármacos.

Para acabar con una sonrisa (una buena manera de incrementar la dopamina). Vemos que todo el mundo saca partido de que la serotonina este de moda. https://www.youtube.com/watch?v=XLMcDGzy0_g

Aunque en este caso, tal vez se trate de Ayahuasca.

Estilos, y el proceso cerebral, de toma de decisiones de compra

Vamos empezar este artículo por el final, listando y definiendo los cuatro estilos de toma de decisiones de compra de los que hablábamos en el post anterior.

La intención es que puedas contestar rápidamente la encuesta que planteamos en alguna de las redes sociales.

Pero tenemos otro propósito. Queremos explicar las diferentes etapas del proceso de toma de decisiones de compra que aparecía en la ilustración del post anterior. Lo encontrarás más adelante.

Cuatro estilos de toma de decisiones de compra. ¿Cuál o cuáles es/son, ahora, el tuyo?

Recuerda que puede que tengas tendencia a seguir más de uno de ellos; y que en diferentes épocas de tu vida hayas priorizado de otro modo.

A1. Cerebro explorador

Con alta frecuencia estás explorando (externa o internamente). Pendiente de las novedades y de lo que te pueda aportar satisfacción en el presente o a corto plazo. Además, tienes tendencia a imaginar y crear novedades que te generan ilusión.

Cuando algo te atrae, lo compras. Algunas veces de un modo impulsivo. Con frecuencia tu mente crea las novedades y buscas (o creas) lo que has imaginado.

A2. Cerebro enfocado a resultados

Estás pendiente, principalmente, del resultado tangible que te puede aportar algo. ¿Qué voy a ganar con ‘ello’ a medio plazo?

Cuando algo te atrae, piensas en el beneficio, directo o indirecto, que puede llevar asociado. La compra es reflexiva, pero con decisión. No impulsiva.

I1. Cerebro prudente y previsor

Buscas la tranquilidad ante la incertidumbre del futuro. Quieres estar preparado para hacer frente a las posibles dificultades que, a veces, imaginas.

Compras algo para mejorar una situación actual y/o no tener problemas en el futuro. Le das muchas vueltas para ver cuál es la opción que mejor te sirve ahora y que no te va a crear dificultades.

I2. Cerebro colaborador

Buscas como puedes ayudar o satisfacer a los demás. Con frecuencia tu propia satisfacción proviene del reflejo de la de otras personas (de la que te transmiten). La captas con tu empatía.

Algo te llama la atención y, casi inmediatamente, piensas en quien de tu entorno le sentaría bien, le sería útil. Muchas veces ya sales de compras pensando en otra/s persona/s.  Te gusta hacer regalos.

 

Descomponiendo el proceso de toma de decisiones de compra en etapas.

Vamos a plantear, ahora, el proceso cerebral de toma de decisiones de compra en diferentes etapas.

En el dibujo / esquema apuntamos las siguientes etapas en el proceso:

  1. Estímulo / 2ó3 Motivación / 3ó2 Decisión / 4. Acción / 5. Satisfacción
Proceso toma de decisiones cerebral.

 

Para explicarlas vamos a considerar un par de ejemplos. El primero de ellos te puede parecer absurdo. Pero el propósito es ayudar a diferenciar las etapas.

Empezaremos por un perro que ‘compra’ carne en un supermercado (para perros, claro).

El supermercado de carne para perros

Veamos. Imaginemos un perro que está explorando su entorno (su supermercado) buscando señales de recompensa. Señales que activen su sistema de recompensa. El sistema de recompensa motiva acciones que son recompensadas con placer, y que tienen que ver con la alimentación o la reproducción. De este modo favorece la supervivencia de la especie.

En el entorno que el perro está explorando, hemos dejado dos apetitosos trozos de carne. Uno de ellos normal y otro que huele todavía mejor (para un perro) pero está envenenado.

Es obvio que los pedazos de carne son señales que actúan como estímulos sensoriales (1) para el perro. Estos estímulos conectan con su sistema cerebral de recompensa.

El cerebro del perro conecta el estímulo con su memoria de especie, y en milisegundos evalúa que pedazo de carne le parece más apetitoso. Se desencadena un proceso químico cerebral, que en los humanos llamamos motivación (2/3), la emoción que es previa a la acción.

De modo consciente, he escrito primero motivación (2/3) que decisión (3/2). En realidad se trata de un proceso iterativo, y tan solapado y tan rápido, que no puede distinguirse entre las dos etapas.

En el perro, en la etapa decisión no hay una componente de deliberación racional. Veremos que esta es una diferencia importante con los humanos.

Si la carne envenenada huele mejor decidirá que es esta la que más le apetece. Pasará a la acción (4) y empezará a comerla.

Y, ¿cuál será el resultado de la acción, su nivel de satisfacción (5)? ¿Cómo influirá en el siguiente proceso? ¿Habrá algún aprendizaje para la siguiente compra?

Si la dosis de veneno era mortal, no tendrá ninguna influencia, es lógico. Supongamos, pero, que no lo era. La carne le sentará mal, pero, aun así, con alta probabilidad, tampoco habrá aprendizaje. El perro necesita repetir varias veces la experiencia, para que su memoria asocie el atractivo olor de la carne envenenada a un estímulo peligroso.

Se llama aprendizaje condicionado.

El humano que va a comprar carne para comer

¿Qué sucede con las personas, hay alguna diferencia?

Claro. La principal radica en la corteza prefrontal (CPF). Lo que nos proporciona la capacidad de pensar y razonar. Y, también -muy importante para lo que nos ocupa- la de priorizar la atención hacia determinados estímulos y la de imaginar y recordar de modo proactivo.

¡Nuestro cerebro procesa de modo similar lo que percibe directamente que lo que imagina o recuerda!

Y, ahora, vayamos a comprar carne.

Es muy probable que salgamos de casa ya con el estímulo (1) sensorial en mente. No hace falta que estemos frente a los filetes de ternera o las pechugas de pollo. Podemos imaginar/pensar que deseamos comer un filete de ternera, porque recordamos, por ejemplo, el olor de la carne asándose y/o su sabor.

Ya, sólo con la imaginación y/o el recuerdo, estamos poniendo en marcha la química cerebral, el proceso emocional de motivación/decisión (2/3).

Llegamos al supermercado ¡y no quedan filetes de ternera cómo los que habíamos imaginado! Superados los primeros momentos de frustración -que, de modo casi inevitable, siguen a las motivaciones/decisiones generadas en la imaginación que no se pueden llevar a cabo- podemos empezar la fase de decisión (3/2) o de evaluación racional.

Dirigimos la atención hacia las diferentes alternativas (estímulos) que ponen en marcha los sistemas límbicos emocionales motivadores, al mismo tiempo que pensamos (CPF) y decidimos. Finalmente, pasamos a la acción, compramos. Compramos pollo. La última vez no nos sentó bien, pero tiene buen aspecto.

Desde el estímulo a la acción muchas veces transcurren milésimas de segundo. Sobre todo si no interviene la CPF, si no hay una fase de reflexión. Este proceso tan rápido hace que con frecuencia atribuyamos nuestras motivaciones/emociones a los estímulos.

¿Y el resultado, la satisfacción? ¿El aprendizaje para un nuevo ciclo?

De vuelta a casa, cocinamos el pollo que hemos comprado. Lo comemos, y nos sienta mal. ¿Atribuimos la falta de satisfacción a la carne de pollo (respecto al que ya teníamos prejuicios)? ¿O era la salsa con que lo acompañamos la que no estaba en buenas condiciones?

De cualquier modo, es probable que un nuevo proceso de toma de decisiones similar no lo afrontemos del mismo modo. Esta probabilidad será mucho mayor cuanta más tendencia tengamos a utilizar la CPF. Es decir, cuanto más prudente y/o previsor sea nuestro cerebro.

El caso extremo de toma de decisiones de compra en las adicciones

Entre el punto 5 (satisfacción) y el 1 (estímulo y su percepción) los humamos podemos, pues, reflexionar sobre el resultado obtenido y decidir si vale la pena o no iniciar un ciclo similar y  hacerlo del mismo modo que la última vez, o no.

Esto es lo que nos hace humanos de modo diferencial. La posibilidad de valorar los resultados, la satisfacción, y aprender de los errores.

Una vez más, cuanto más rápido sea el proceso estimulo / motivación-decisión / acción, y menor la intervención de la CPF en el proceso de decisión y de evaluación del resultado, menor será la probabilidad de aprender.

Tomemos como ejemplo la adicción al tabaco.

En este caso los ciclos de compra se encadenan unos con otros con casi total falta de reflexión. Decisiones impulsivas una detrás de otra. El estímulo es interno. Es la sensación de necesidad la que inicia el proceso motivacional de decisión y acción impulsiva.

A veces, una mala experiencia para la salud, no definitiva (que no supere la dosis letal), ayuda a generar espacio para la CPF. A reflexionar sobre las consecuencias, y a tomar una decisión que rompa el bucle continuo.

Volviendo al inicio del post y al anterior. Ahora podemos entender mejor en que se basan las diferencias entres los 4 estilos de toma de decisiones de compra: En el tipo de motivación/emoción más frecuente en la persona y la mayor o menor participación de la CPF en el proceso.

TDAH (trastorno de déficit de atención) en niños superdotados como superarlo (serie TDA-1)

Un artículo sobre el TDA, trastorno de déficit de atención, en niños superdotados, nos sirve para abordar sus bases neurológicas y posibles formas de superarlo de modo funcional.

Hace mucho tiempo que desde NeuroQuotient estamos interesados en los fundamentos neurológicos del TDAH (trastorno de déficit de atención). Más en los casos en que está relacionado con un alto coeficiente de inteligencia IQ (personas superdotadas). Y, más aún, cuando no se da hiperactividad física (TDA sin H).

De todos modos, aunque más centrado en estos puntos de interés, lo tratado en este post vale para el TDA, en general. Sobre todo, en lo referente a las estructuras cerebrales que influyen en el TDA, y en como la neuro herramienta nos ayuda entenderlas y a pensar modos de afrontamiento.

Indirectamente, ya tocamos el tema TDA (ADD, Attention deficit disorder, en inglés) al hablar de la línea del tiempo en el cerebro.

Ahora, acabo de encontrar un post de 2011 de Thomas E. Brown, totalmente pertinente. Los misterios del TDA y el alto coeficiente de inteligencia (The mysteries of ADD and high IQ)

El artículo es de 2011, pero no por ello deja de ser muy interesante como punto de partida para la reflexión y conectar el TDA con sus bases cerebrales.

El autor habla de un estudio realizado con 117 niños superdotados y adolescentes con un alto coeficiente de inteligencia, y diagnosticados con TDA (tanto con hiperactividad como sin hiperactividad).

¿Cuáles son los síntomas más frecuentes en el TDA?

Antes de resumir el artículo voy a recordar, por si acaso, algunos de los síntomas que se dan con el TDA en la escuela: dificultad para focalizarse en el trabajo; para hacer el trabajo adecuadamente; para mantener en la mente lo que han escuchado o leído, para organizarse y completar lo que se les asigna. Procrastinar, también es habitual.

Estos síntomas se atribuyen a una cierta vulnerabilidad en las funciones ejecutivas. Las de la corteza prefrontal (CPF).

¿Qué sucede en los niños superdotados con TDA? ¿Cómo evolucionan en la adolescencia y más adelante?

Brown habla de 5 puntos con los que se encuentran padres y profesores y que se confirman en su estudio y con los que estoy completamente de acuerdo:

  1. En la mayoría de casos no hay hiperactividad. Es decir, se trata de TDA (no de TDAH).
  2. Los ADD pueden tener un alto IQ (índice de inteligencia). De hecho, es la premisa del estudio. Es decir, no les faltan habilidades mentales, pero tienen dificultades para ponerlas en marcha para hacer el trabajo de modo efectivo.
  3. Muchos niños superdotados son estudiantes de éxito en la escuela primaria y fallan de modo recurrente en secundaria y bachillerato. Algunos no empiezan a tener problemas hasta la universidad.

El que lleguen más lejos depende, muchas veces, del soporte de los padres en cuanto a ayudarlos a priorizar, planificar y hacer seguimiento para completar el trabajo.

  1. Todos los participantes en el estudio tienen alguna actividad en la que no presentan ninguna dificultad para ejercitar muy bien sus funciones ejecutivas prefrontales.

Por esto, la mayoría responden: “Si algo me interesa realmente, puedo focalizarme. Pero, si no lo encuentro verdaderamente interesante, no puedo enfocar. Incluso si es importante y necesito hacerlo”.

  1. ¿Puede superarse en la edad adulta? En el 80% de los casos la problemática de base persiste. Pero, algunos lo superan. Unos porque, simplemente, tienen un retraso de 2-3 años en el desarrollo cortical y al crecer desaparece el problema. Otros lo superan con la medicación.

De cualquier modo, en bastantes casos, aun permaneciendo las dificultades, tienen una buena incorporación al mundo laboral. Esto es porque se especializan en trabajos que les resultan interesantes, y los desempeñan con éxito.

¿Cómo la neurociencia nos ayuda a entender mejor lo que sucede con el TDA?

No olvidemos, pero el objetivo del escrito es conectar las conclusiones de Brown con los fundamentos cerebrales, aprovechando los conocimientos de neurociencia que se adquieren con la certificación en la neuro herramienta.

En general, estoy de acuerdo con el planteamiento de Brown. Mi mayor discrepancia está en que simplifica demasiado los  fundamentos cerebrales. Centra toda la problemática en la dificultad de ciertas funciones prefrontales. Veamos porqué.

En el punto 5, Brown habla de medicación. Concretamente con potenciadores de la dopamina.

Efectivamente. La dopamina es el neurotransmisor central del sistema de recompensa cerebral. El sistema de recompensa favorece conductas al recompensarlas con placer. Aunque -recordar- la dopamina no produce placer.

Realmente hay tres importantes vías de dopamina en el cerebro.

Una de ellas es la mesocortical. Va desde el área tegmental ventral (ATV) en el mesencéfalo hasta la corteza prefrontal. Es la que favorece el foco y la atención. Si no hay suficiente dopamina mesocortical aparecen dificultades en algunas funciones prefrontales. Lo que nos viene a decir Brown. vulnerabilidad prefrontal.

Pero las otras dos vías, también son muy importantes y las consecuencias de la falta de dopamina en el TDA (trastorno de déficit de atención) también se vislumbran, aunque indirectamente, en el post de Brown.

Por un lado, la llamada vía mesolímbica. Va del mesencéfalo (la misma ATV) a una zona límbica del cerebro (el núcleo accumbens). Esta es la que está involucrada en la motivación. En las ganas. En el punto 4, dice Brown que cuando algo les motiva de verdad lo hacen, sin presentar problemas de concentración.

En el TDA no sólo hay vulnerabilidad en la zona prefrontal (vía mesocortical), sino también en la parte límbica del cerebro implicada en la motivación de acercamiento (vía mesolímbica).

Mi punto de vista es que la falta de motivación radica, también, en el déficit general del sistema dopaminérgico. También hay poca dopamina mesolímbica. Al aumentar el interés crecen la motivación y la concentración al mismo tiempo. Por esto, al potenciar la dopamina con la medicación, aumenta la motivación y la concentración simultáneamente. Tiene sentido, además, el buscar modos de influir sobre la dopamina endógena.

La tercera vía de dopamina es la que va de la substancia negra -en el mesencéfalo- al estriado dorsal y está relacionada con los hábitos. Por esto, presentan también dificultad en la creación de hábitos. Problema que subyace, sobre todo, en la poca capacidad para organizarse.

El reforzar la medicación en la infancia y pre-adolescencia con un acompañamiento destinado a la creación de hábitos es de una gran ayuda para alcanzar un TDA funcional más adelante.

La superación del TDA, en general, pasa por que estas personas generen los recursos que les permitan aprovechar su gran potencial. NeuroQuotient nos ayuda a entenderlo.

En un 80% de casos el TDA es difícil de superar en la edad adulta, pero no lo es tanto el llegar a un TDA funcional. Incluso con gran éxito. ¿Dónde radica la clave?

NeuroQuotient nos la explica.

Antes recordar que la neuro herramienta no debe utilizarse para diagnóstico de trastornos psicológicos. Sin embargo, es un indicador de alguno de ellos cuando algunas de las limitaciones (barras grises) son grandes; están en el último cuadro.

Veamos el caso de dos personas con un alto índice IQ. Una con TDA funcional y otro no. En la imagen siguiente comparamos los gráficos.

TDA funcional o no.
Mayor nivel de auto-liderazgo en el TDA funcional. Se aprecia en una mayor eficacia A2 (resultados tangibles, seguridad) y menor limitaciòn I2 (mayor autoestima, menor riesgo de depresión).

En ambos vemos que la limitación A1, la que apunta a TDA, es muy alta.

La diferencia entre el TDA funcional (derecha) y no funcional (izquierda) está en la mayor autoconfianza que se adquiere con el logro de resultados tangibles (barra verde más alta). Y en la consiguiente autoestima más alta (barra I2 gris más pequeña).

En conjunto el índice NQ que mide el nivel de auto-liderazgo (lo altas que son las eficacias y lo bajas que son las limitaciones) es claramente superior con el TDA funcional. 71,9 versus 51,0.

¿Cómo enfocar el desarrollo? La neuro herramienta nos lo explica.

¿Cuál es el camino, pues? La clave está en centrarse en algún tema de interés (motivador) que, al mismo tiempo, aporte resultados tangibles valiosos. El logro de resultados aumenta la confianza y la automotivación. Se rompe el ciclo de la frustración, muy frecuente, resultado de moverse por impulsos (motivaciones puntuales y con dificultad para frenar la búsqueda de la recompensa inmediata) y con la mente dispersa.

El trabajar con método, lógicamente, también ayuda a evitar la dispersión y al logro de resultados. Por esto, es importante el acompañamiento para generar estos hábitos lo antes posible.

Lo niños superdotados no tienen necesidad de método para superar los retos en la escuela. Lo suplen con su inteligencia. Sin embargo, al crecer, cuando las dificultades se hacen mayores, se encuentran con que no han generado los recursos (hábitos de organización) de los que nos valemos el resto de los mortales.

Psicología y neurociencia. Depresión, ejemplo visual. (serie psicología y psiquiatría -1)

La conexión psicología y neurociencia está poco explicitada en nuestra web.

Hace unos días, un amigo psicólogo decía que apreciaba un gran potencial de aplicación de la neuro-herramienta en psicología, pero que no lo veía reflejado en la web.

Me hacía notar que nos centrábamos mucho en coaching y liderazgo, olvidando la relación entre psicología y neurociencia que, tenía muy claro, aportaba NeuroQuotient.

No puedo hacer más que darle la razón. En los dos comentarios. Sí, la estamos empleando con éxito en pacientes de psicología, y este uso, conectando psicología y neurociencia, no queda explícito en la comunicación de la web.

Tal vez, olvidamos reflejar la aplicación de la neurociencia en psicología a través de nuestra herramienta, porque para nosotros es muy obvia por los resultados que estamos obteniendo.  Y por un par de razones más.

En algún entorno psicología suena a trastorno, por esto preferimos hablar de desarrollo del liderazgo personal.

La primera razón es puro marketing aplicado al coaching. Para muchos pacientes y clientes, de entornos profesionales, resulta mucho más asumible decir que trabajan con un coach que con un psicólogo. ¿Verdad?

La otra, es referente a la propia comunicación. Fíjate. Cuando hablamos de coaching y liderazgo, nunca nos referimos a desarrollo del liderazgo, a secas. Siempre hablamos de liderazgo personal, de uno mismo. Self-leadership, en inglés.  Uno no puede pretender liderar a los demás si no se lidera a sí mismo.

Por esto, en este artículo vamos a iniciar una serie sobre neurociencia y psicología poniendo un ejemplo visual sobre un trastorno que ya ha salido en otro post: la depresión. En la depresión se pone de manifiesto uno de los bajos niveles de liderazgo de uno mismo.

Antes, pero, es importante comentar en que se fundamenta la potente conexión de la psicología con la neurociencia, (y de la psiquiatría con la neurociencia) a través de la neuro-herramienta: La propia estrategia que seguimos para el diseño del modelo.

La clave para estructurar el modelo fue identificar sistemas cerebrales y neuroconductas asociadas con trastornos psicológicos.

Partimos de una pregunta. ¿Cuáles son los sistemas cerebrales que están involucrados en los trastornos psicológicos más comunes (ansiedad, depresión, déficit de atención, etc.)? La neuro-herramienta es la respuesta. A partir de aquí, todo comentario adicional sobra.

Se trata de uno de los pocos modelos psicobiológicos que explican la conducta a partir de la biología del cerebro.

Por esto no sólo es una palanca para aprovechar la neurociencia en psicología. También lo es para sacar partido de la neurociencia en psiquiatría. Los psiquiatras, médicos, tienen en sus manos una potente arma en sus manos: los fármacos. NeuroQuotient es una oportunidad para algunos psiquiatras, de revisar como emplear el recurso farmacéutico de un modo más efectivo.

 

Un ejemplo. La visualización gráfica de la sanación de la depresión

No vamos a entrar a fondo aquí en explicar la estructura de la neuro-herramienta. Esto lo puedes ver en uno de nuestros talleres online gratuitos. Tampoco vamos a entrar a fondo en los que entendemos que son los fundamentos neurológicos de la depresión. No es el motivo de este artículo.

Respecto al segundo punto (fundamentos neuro). Sí que podemos comentar que en la certificación como Practitioners, coachs, psicólogos y psiquiatras, etc. entienden, por ejemplo, que incrementar la serotonina no siempre es el mejor camino para tratar la depresión. Este neurotransmisor tan de moda, no es la panacea. Está relacionado con la inhibición y es difícil encontrar mayor inhibición que en la depresión. Además, los perfiles genéticos con mayor tendencia hacia este trastorno tienen más serotonina disponible en sus sinapsis

En cuanto a la estructura, un par de apuntes para poder entender el gráfico que viene a continuación. NeuroQuotient es una herramienta muy visual. Llamamos eficacias a aquellas neuroconductas que nos aportan buenos resultados y las pintamos en color. A las que no nos ayudan a nuestra satisfacción les llamamos limitaciones y las dibujamos en gris.

Dicho esto, los gráficos siguientes corresponden a un caso real de una persona con depresión (izquierda) y la misma persona (sin depresión) a la derecha. Se ve que hay mucho más color y menos grises en el gráfico de la derecha (sin depresión). Es mayor la satisfacción de la persona. Más altas las eficacias, más pequeñas las limitaciones. Y no se trata de un caso de trastorno bipolar.

Concretamente, el progreso más grande se observa en la disminución de la limitación I2, la relacionada directamente con la depresión.

Una misma persona. Durante un período de depresión (CON, izquierda) y una vez superado el trastorno (SIN, derecha). Se visualiza más intensidad en las barras de color (eficacias) y menor en las grises (limitaciones).

!Ojo, no diágnostico! Si sirve para orientar y visualizar el progreso.

Tres apuntes finales. Uno. El ejemplo hace evidente que no estamos ante una herramienta de personalidad. La persona es la misma en gráfico de la izquierda y en el de la derecha.  Dos. No pretendemos que sirva para el diagnóstico, ni mucho menos, pero si es útil para valorar el ‘momento’ de la persona que nos pide soporte y orientarla mejor en función de sus necesidades. Tres. El que el cliente, paciente, coachee, etc. pueda visualizar su progreso al final de un proceso tiene un gran efecto potenciador.