Neuromarketing. Cuatro estilos de toma de decisiones de compra con la neuro herramienta.

¿ Neuromarketing ?

Después de introducirnos en el neuromarketing, veremos cómo la neuro herramienta nos ayuda a entender los diferentes tipos de aproximación y respuesta a los estímulos de marketing. Los hemos definido como estilos de toma de decisiones de compra. Aunque abarcan desde la percepción del estímulo y su relación con la motivación del individuo, hasta la toma de decisión para  la satisfacción de su necesidad.

También entenderemos porque la neuro herramienta es muy útil para hacer más precisos los estudios de neuromarketing.

Podemos definir el neuromarketing como la aplicación de los principios de neurociencia a las investigaciones de mercado y al estudio de los consumidores en cuanto a su respuesta a los estímulos de marketing. Para más detalle ver neuromarketing en Wikipedia.

Es verdad que, en el inicio de esta disciplina, en algunos casos hubo mucho más de marketing que de neurociencia. Se usó el vocablo ‘neuro’ como algo novedoso, diferenciador, que atrae la venta. En este caso de los servicios de marketing.

Sin embargo, en la actualidad, la mayoría de planteamientos son más científicos. Se basan en medir la actividad cerebral y/o la activación del sistema nervioso autónomo mientras el individuo realiza una tarea relacionada con lo que se quiere estudiar. Se emplean algunas técnicas costosas como el escaner RMNf (resonancia magnética funcional) que mide el flujo de sangre en las zonas del cerebro que requieren más glucosa, y otras más sencillas como determinar el ritmo cardíaco o la presión arterial para medir los cambios fisiológicos del cuerpo.

¿Cómo interviene el cerebro en la toma de decisiones?

Avanzar que, hablando de toma de decisiones, lo que comentaremos a continuación, vale también para la neuroeconomía (https://es.wikipedia.org/wiki/Neuroeconom%C3%ADa ).

Se acostumbra a decir que las decisiones son más emocionales que racionales. Es cierto. En todas ellas interviene las zonas más emocionales del cerebro. La parte límbica.

Sin embargo, hablar de la zona límbica como un todo es simplificar mucho. Es importante, como mínimo. diferenciar entre los centros más dedicados a maximizar el placer de los involucrados en minimizar el dolor.

Pero, tampoco podemos olvidar la corteza prefrontal que nos hace diferencialmente humanos y donde residen las partes más ejecutivas del cerebro.

Así que, tal vez no puede decirse que el 50% de las decisiones sean estrictamente racionales; pero en muchas de ellas interviene la corteza prefrontal, dirigiendo la atención, valorando opciones, comparando con las referencias internas, evitando riesgos, inhibiendo el comportamiento, etc.

¡Cuidado! cuando digo al 50% en promedio me refiero a todas las decisiones que se toman en el mundo mundial. Obviamente, cada persona es distinta. En unas habrá más prevalencia de unos sistemas emocionales que de otros y más o menos de la corteza prefrontal.

Antes de iniciar un estudio vale la pena conocer y seleccionar a los participantes.

Los estudios de neuromarketing son costosos. Más si se emplean técnicas de escaneado cerebral.  No pueden participar muchos individuos. Tampoco en un focus group para el marketing tradicional.

¿Qué sucede si los pocos participantes en el estudio tienen el mismo estilo cerebral de toma de decisiones? Seguramente obtendremos unas conclusiones muy claras. Pero si los individuos no son representativos del ámbito de mercado (en cuanto a estilo de toma de decisión) que nos interesa, las conclusiones serán completamente inútiles.

¿Y, sí, por el contrario, todos funcionan de un modo distinto? La confusión para llegar a conclusiones puede llegar a ser muy grande.

Por esto es importante poder conocer a cada participante. Para ello, previamente, hay que entender los estilos de toma de decisiones. La neuro herramienta, nos lo pone fácil. Veamos los 4 estilos que diferenciamos con NeuroQuotient.

Cuatro estilos de toma de decisiones. Dos más proactivos, buscando el placer y resultados, y dos más de contención.

Partimos de la premisa  que la acción y las decisiones humanas están motivadas por el intento de satisfacer, de modo más inconsciente que consciente, las propias necesidades.

Encontramos dos estilos relacionados con el sistema BAS (behaviour approach system). Son decisiones de aproximación al elemento motivador.

A1. El cerebro explorador. Está motivado por la novedad y las señales del entorno que son fuentes de (posible) placer. A veces la exploración es ‘interna’, sólo con la imaginación. Está relacionado con el sistema de recompensa.

La señal derivada del objeto de posible compra (o asociada al mismo) produce un disparo de dopamina que motiva la acción. En algunos casos, la acción y la decisión puede llegar a ser impulsiva buscando la recompensa inmediata.

El pensamiento consciente, si lo hay, es ¡Qué bueno es esto! En todo caso, la decisión puede ser seguida por algún tipo de auto-justificación racional.

Algunas veces el resultado final puede ser frustración. Lo comprado no valía la pena.

A2. El cerebro enfocado a resultados. De algún modo se pregunta ¿Qué beneficio me va aportar esto? ¿Qué voy a ganar?

La compra es más racional en el sentido de que no busca la satisfacción inmediata. Hay un cierto aplazamiento de la recompensa, pero no se olvida de ella. Es proactivo de un modo sostenido, persistente, no impulsivo.

También es la dopamina la que motiva, químicamente, la acción; pero con atención a un beneficio a más largo plazo en el tiempo.

Dos estilos más de contención, de prevención del riesgo y de colaboración con los demás.

Hay otros dos estilos con tendencia BIS (Behaviour inhibition system). Las decisiones tienen una mayor componente de contención.

I1. El cerebro prudente. No busca el mismo tipo de recompensa -asociada con el placer o con el resultado tangible- que en los dos casos anteriores. La motivación impulsora es la necesidad de sentirse tranquilo y relajado ante la incertidumbre del futuro. La pregunta inconsciente es algo como  ¿Me sirve esto para estar preparado para hacer frente a las dificultades?

Está involucrado el sistema de amenazas o del miedo en el apartado huida. Lo que pretende es, precisamente, evitar tener que huir. Interviene la amígdala y el neurotransmisor GABA. El objeto de decisión, tiene que aportar, casi, el mismo efecto que tomarse una bezodiacepina. Un tranquilizante.

Es un cerebro previsor, en estado de alerta ante las amenazas reales o imaginadas. No explorador sin prevención ni miedo como el A1.

I2. El cerebro colaborador. Se pregunta ¿A quién puede serle útil esto? ¿A quién voy ayudar con esto? Y decide ‘Esto me gusta para …esta otra persona’.

También busca la tranquilidad ante la incertidumbre. Pero la que se deriva de poder hacer frente a las dificultades en equipo. Y, muy probablemente, también persigue algún tipo de reconocimiento, más o menos inconsciente.

Tiene mucho que ver con la necesidad de afiliación con otras personas. Priorizando a aquellas personas que le han proporcionado reconocimiento y ayudado a sentirse querido.

También está implicada la amígdala y el GABA, pero sobretodo la oxitocina en relación con ambos.

Todas las combinaciones son posibles, aunque unas más que otras.  La neuro herramienta nos ayuda a predecir el estilo de cada individuo, incluido el nivel activación fisiológica que puede tener.

Obviamente, pocas veces se da en una persona un estilo completamente puro. Lo más habitual es que tenga una combinación de ellos. Con mayor probabilidad la mezcla de los dos BAS o de los dos BIS. La combinación A1 y I2 también es bastante frecuente.

Los cuatro estilos están relacionados con las cuatro dimensiones del modelo NeuroQuotient. La neuro herrmameinta es muy útil para la selección de participantes en los estudios de neuromarketing y, porque no, en el marketing tradicional.

Un apunte final. Algunos estudios de neuromarketing miden la activación del sistema nervioso autónomo. No todos los individuos tienen el mismo tipo de afrontamiento ni la misma intensidad de respuesta ante una determinada señal. Con la neuro herramienta se puede predecir si una persona es más o menos sensible a las señales inductoras.

 

Neurociencia de la línea del tiempo (serie neurociencia y PNL -2)

Si te interesa  la relación entre la percepción del tiempo y el cerebro y, en general, la conexión entre la neurociencia y la PNL puedes empezar por leer el artículo anterior (si todavía lo has hecho).

Ahora vamos a continuar revisando las preguntas planteadas al final del mismo.

¿Qué tipología es mejor respecto a la percepción del tiempo y el cerebro? ¿ ‘a través de tiempo’ o ‘en el tiempo’? ¿Vale la pena cambiarla?

Empecemos por recordar que desde NeuroQuotient tratamos de los fundamentos cerebrales de la conductas (neuroconductas o neurocomportamientos) y de los resultados que se derivan de las mismas.

Desde nuestro punto de vista nadie es mejor ni peor. Por ello evitamos hablar de personalidad. Sólo valoramos si las neuroconductas aportan mejores o peores resultados a la propia persona. Si ayudan más o menos a la satisfacción del individuo. Cuando los resultados son buenos a los neurocomportamientos les llamamos eficacias y limitaciones cuando son mejorables.

Cada tipo de percepción aporta importantes eficacias, como veíamos en el artículo anterior. Sin embargo, a veces, pueden llevar asociada alguna limitación. ¡En estos casos, vale la pena tomar consciencia de ello!

Por ejemplo, la persona con tendencia ‘a través del tiempo’ tendrá facilidad para todas las eficacias relacionadas con la prudencia (ver un post anterior: prudencia: puntos fuertes y oportunidades de mejora). Esto es debido a que su mente puede tener presente muchas situaciones al mismo tiempo y percibir mejor las relaciones causa-efecto.

El  problema aparecerá cuando quiera prepararse para hacer frente a peligros futuros exagerados.  Si se preocupa demasiado, puede poner en marcha, sin necesidad, el sistema del miedo y el del estrés. O, cuando, se quede enganchado dando vueltas a acontecimientos pasados que perciba como desagradables. Las neuroconductas limitantes se pueden resumir en: excesivo foco  en negativo conectando el presente hacia el futuro o hacia el pasado.

Por otro lado, la percepción ‘en el tiempo’ facilita el enfoque en el presente y el pensamiento creativo. La posible limitación estará relacionada, por ejemplo, con que la mente salte tan rápido de una cosa a otra que resulte difícil concentrarse. También, con que resulte complicado percibir las relaciones causa-efecto. De este modo, pueden aparecer problemas de aprendizaje, tales como el aprender de los  errores.

Cómo explicamos los fundamentos cerebrales para los dos tipos de percepción del tiempo en PNL, desde NeuroQuotient. Relación entre la neurociencia y la PNL

Creemos que, con muy alta probabilidad, tienen que ver con diferencias en las corrientes de dopamina mesocortical. La que procede de neuronas en el área tegmental ventral, en mesencéfalo, y se libera en sinapsis de la corteza prefrontal.

Esta dopamina cuando funciona de modo óptimo (tiene un nivel adecuado y es de tipo fásico, se libera como resultado de disparos neuronales específicos) favorece el foco y la concentración. Seguramente está relacionada con muchas de las funciones prefrontales como: la memoria de trabajo, la regulación de impulsos, la comprobación de la realidad, etc.

En el tipo de percepción del tiempo en PNL ‘a través’, el poder mantener varias imágenes (experiencias) al mismo tiempo y conectarlas causalmente unas con otras ayudaría a la memoria de trabajo. También facilitaría el evitar errores (al aprender de las experiencias pasadas) y frenar expectativas poco consistentes (al proyectar los aprendizajes hacia el futuro).

En la percepción ‘en el tiempo’ es probable que las corrientes de dopamina no están tan dirigidas (liberación tónica), lo que lleve al cambio frecuente de foco y, consecuentemente, a la mayor facilidad para conectar ideas diversas. Las neuroconductas limitantes estarían en relación con los puntos fuertes de la percepción cerebral de tiempo ‘a través’

Es probable también que la velocidad de proceso cerebral ‘en el tiempo’ sea más alta. La toma de decisiones espontánea, en base a la intuición del momento, puede que esté relacionada con este tipo de proceso. Aunque algunas veces pueda ser percibida como impulsividad, es un neurocomportamiento muy eficaz si los resultados son satisfactorios para la persona.

Es posible mejorar los resultados. Unir eficacias de ambas percepciones cerebrales del tiempo y minimizar las limitaciones. Dos estrategias para hacerlo.

Creo que  las dimensiones más importantes de la inteligencia prefrontal están relacionadas con estás dos percepciones del tiempo y el cerebro. ‘A través del tiempo’ la capacidad de aprender las relaciones causa-efecto y de mantener diferentes experiencias al mismo nivel en la memoria de trabajo otra. ‘En el tiempo’ la velocidad de proceso cerebral. Uniendo las eficacias de ambas y minimizando las limitaciones tendremos la mayor capacidad prefrontal

Sea cual sea nuestro tipo de percepción del tiempo en el cerebro en PNL, si tomamos consciencia de que vale la pena mejorar nuestros resultados.

Pues, diseñar un nueva conducta y, con la repetición de la misma, crear y consolidar nuevas conexiones cerebrales (neuroconductas) de las que se deriven mejores resultados.

¿Cómo hacerlo, concretamente?

De entrada, tener en cuenta que, cuando desde un tipo de percepción cerebral del tiempo en PNL queremos mejorar resultados (disminuir las limitaciones), la inspiración está en el otro tipo!

De modo breve. Para mejorar  ‘en el tiempo’ trabajar la capacidad de concentración (eficacia de ‘a través’)  conectando las experiencias en el tiempo. En nuestros proyectos,  por ejemplo, poniendo ante uno mismo dibujos para apreciar la conexión pasado, presente y futuro. De dónde venimos, donde estamos y hacia dónde vamos.

Para mejorar ‘a través’ del tiempo aprender a romper los bucles de preocupación (enfoque negativo hacia el futuro) o de rumiación (enfoque negativo al pasado). Enseñar al cerebro a saltar de una cosa a otra ¡en positivo! Jugar con imágenes que despierten el sistema de recompensa y saltar de una a otra.

Calidez en las relaciones humanas. Confianza con oxitocina. (La Contra La Vanguardia 1)

La entrevista de hoy, 10/01/17, Boris Matijas (Ima Sanchís) en La Contra de La Vanguardia,
http://www.lavanguardia.com/lacontra/20170110/413221916008/creo-que-la-calidez-es-una-necesidad-biologica.html, me ha sugerido la posibilidad de utilizar algunas de estas entrevistas, siempre muy interesantes, para conectar lo que se comenta en ellas con NeuroQuotient.

Hoy, lo que ha despertado mi interés ha sido el título ‘Creo que la calidez es una necesidad biológica’. Pero hay otro punto en la entrevista que creo muy pertinente y comentaré al final.

Confianza con oxitocina y calidez en las relaciones humanas

Empecemos por el principio.

Estoy totalmente de acuerdo con las palabras de Boris Matijas reflejadas en el título: ‘Creo que la calidez es una necesidad biológica’.

Veámoslo desde el punto de vista de la neurociencia.

Se ha hecho muy famoso un trabajo de Michael Kosfeld titulado ‘La oxitocina aumenta la confianza en humanos’

http://www.nature.com/nature/journal/v435/n7042/full/nature03701.html

En él se comprobó que inhalando oxitocina las personas están más dispuestas a colaborar y a confiar en los demás.  La explicación es que la confianza con oxitocina aumenta debido a que disminuye la incertidumbre en las relaciones sociales. Nos sentimos menos amenazados, más tranquilos; disminuye el miedo.

Esto sucede con la confianza con oxitocina inhalada. ¿Pero qué sucede con la oxitocina endógena (y voy a la expresión de Boris Matijas sobre la necesidad de biológica de calidez)?

La calidez humana, el sentir el aprecio de los demás, es una fuente interna de oxitocina y, en consecuencia, de tranquilidad. ¡Por esto es una necesidad biológica!

Más en las mujeres cuyo organismo -preparado para la maternidad- está más predispuesto a generar esta neurohormona.

Control, incertidumbre y miedo

Otra cita de la entrevista que quería comentar, es

‘Insistir en el control es inútil en un mundo de tanta aleatoriedad’.

Queremos controlar la incertidumbre -casi siempre aleatoria- para sentirnos más tranquilos, menos amenazados, con menos miedo ante las dificultades. Y a veces conseguimos lo contrario: poner en marcha el sistema del miedo con el pensamiento, queriendo hacer frente a leones donde nunca los habrá. Por esto Matijas no quiere insistir en el control.

Respecto a este último punto es interesante volver a posts anteriores referentes a la prudencia y el estrés.

Sin embargo, notar que el propósito -afrontar la incertidumbre- es muy similar al de la confianza con oxitocina. Sólo que allí buscamos la tranquilidad haciendo frente a las dificultades en equipo, colaborando con los demás.

Centros cerebrales de la prudencia y estrés (herramientas 4)

Cómo interaccionan los centros cerebrales de la prudencia, el miedo y el estrés

Prudencia y Estrés. Centros cerebrales de la prudencia y estrés.
La oportunidad de mejora de la extrema prudencia acostumbra a ser disminuir el estrés. Con preocupación negativa, sólo imaginado dificultades, se ponen en marcha el miedo y el estrés.

Al final del artículo anterior, para ir detectando los centros cerebrales implicados junto a la CPF (corteza prefrontal) en los neurocomportamientos de prudencia, preguntaba:

¿Cuál crees que es el propósito inconsciente de los comportamientos de prudencia (prever, planificar, aprender, evitar errores) en el cerebro?

Voy a responderla directamente. El propósito es estar preparado para hacer frente a la incertidumbre de las situaciones futuras. Simplemente.

De este modo, cuando nos encontramos con una situación para la que nos sentimos preparados, la corteza prefrontal manda un mensaje a la amígdala (el más importante de los centros cerebrales del miedo y de las amenazas) diciéndole, más o menos: ‘no hay problema, no es necesario que te actives’. En respuesta, la amígdala se calma y no pone en marcha, a continuación, el sistema del estrés. No hace falta ni atacar, ni huir, ni quedarse quieto, ya que el cerebro no percibe la situación como una amenaza.

Sí. Los centros cerebrales límbicos (más abajo en el cerebro) implicados son los del miedo y los del estrés. La amígdala queda frenada a través de unas células intercaladas que se comunican en las sinapsis con el neurotransmisor GABA. Tiene el mismo efecto que si nos tomáramos un Valium, una benzodiacepina, un tranquilizante.

El resultado de los comportamientos de prudencia es un tipo de placer asociado con la tranquilidad y la relajación.

Hasta aquí todo estupendo. Sin embargo, el futuro es altamente incierto. Al querer controlarlo en gran amplitud es fácil que caigamos en la preocupación. Que empecemos a imaginar el futuro en sus aspectos más negativos. Acostumbro a resumirlo como: ‘imaginando leones donde probablemente, nunca los habrá’. Nos provocamos, sólo mentalmente, un estado de alerta quasi permanente, con el sistema del miedo y el del estrés activados.

Además, como no hay necesidad de salir corriendo (el león no está presente) no sólo se activa la vía rápida del estrés, sino también la lenta (la del cortisol), y el estrés se hace crónico.

Así que, los neurocomportamientos de prudencia, que nos aportan importantes ventajas, cuando los llevamos a un extremo podemos girarlos en nuestra contra.

Este es uno de los diferenciales de NeuroQuotient® ayudar a tomar consciencia de qué, con frecuencia, llevando a un extremo los puntos fuertes (eficacias los llamamos en el modelo) podemos auto-generarnos limitaciones.

Es suficiente con estar preparado para cuando aparezca un león de verdad: sólo para dificultades importantes con una probabilidad ciertamente alta. No convertir pequeños detalles futuribles en una fuente de miedo y de estrés, imaginando continuamente leones.

Con menos estrés podemos ser más atrevidos.

En ocasiones, al preguntar a alguno de mis clientes de coaching como le gustaría sentirse, contesta: ‘seguro’ y, añade, ‘tranquilo’. Esta es la seguridad del que quiere sentirse protegido, libre de amenazas.

Sin embargo, la verdadera seguridad es la relacionada con la auto-confianza. La de la pro-actividad y la valentía. La del atrevimiento. Canalizando la energía, el estrés en positivo, hacia la acción y el logro de resultados, tangibles y valiosos. No desperdiciándola con el estrés crónico (distrés). Ocupándose de lo que vale la pena, no preocupándose de nimiedades.

En el siguiente artículo empezaré, por fin, a abordar una herramienta. Concretamente DISC. Pero para cerrar quiero resumir lo que hemos visto en los dos últimos artículos y que diferencia NeuroQuotient® de otros modelos y herramientas de coaching para el desarrollo del liderazgo personal.

Importante tener en cuenta que el ejemplo Estrés+Prudencia, no es, literalmente, una dimensión de NeuroQuotient®. Pero sí que nos ayuda a entender que:

No estamos ante un modelo polar. Las ‘parejas’ de rasgos no son dicotomías en sí, ya que podemos estar en un lado otro de las mismas al mismo tiempo.

En cada ‘pareja’ tenemos un lado que nos aporta eficacias, mientras el otro nos limita. Las limitaciones nacen de las propias eficacias. Tomando consciencia de ello dejamos de insistir en querer mejorar haciendo más de lo mismo.

Detrás de cada comportamiento-hábito (neurocomportamiento) hay unos centros cerebrales y corrientes más implicadas. Comprendiendo como funcionan podemos plantearnos estrategias más efectivas para el desarrollo.

Prudencia: puntos fuertes y oportunidades de mejora (herramientas 3)

¿Actuar con más atrevimiento o disminuir el nivel de estrés?

oportunidades de mejora
Con atrevimiento pasamos más rápidamente a la acción, con seguridad y valentía.

Con prudencia la reflexión precede a la acción, con prevención y estudio.

Estarás de acuerdo que las conductas asociadas con el rasgo de personalidad prudente son todos puntos fuertes. Reflexionar, planificar, estudiar, trabajar con meticulosidad, etc. está muy valorado.

En un proceso de coaching para el desarrollo del liderazgo personal, identificar oportunidades de mejora relacionadas con un alto nivel de prudencia no parece fácil. Sin embargo, si empleamos una herramienta de personalidad, las posibilidades de desarrollo aparecerán junto al otro polo. Por ejemplo:

Atrevido <> Prudente

¡Atrevido en positivo! No imprudente. Aunque alguna herramienta pudiera poner al otro lado de la prudencia la falta de la misma, no es a lo que me estoy refiriendo.

Conductas relacionadas con ‘ser atrevido’ son tales como: pro-actividad, valentía, seguridad en uno mismo, capacidad de decisión, enfoque a resultados, etc. ¡Ahí pueden estar las oportunidades de mejora de alguien muy prudente!

Es difícil que alguien prudente (reflexivo) sea, al mismo tiempo, atrevido (pro-activo). O al revés. En un modelo ‘de tipos’ diríamos que alguien es Prudente o Atrevido. En uno ‘de rasgos’ lo situaríamos en un punto intermedio más hacia la Prudencia o el Atrevimiento, pero también, estará más hacia un lado o el otro.

Sucede que, después de una evaluación con alguna herramienta, según cual sea la oportunidad de mejora de resultados esperada, algunas personas pueden percibir la necesidad de cambiar su personalidad como si tuvieran que darle la vuelta a un calcetín.

Con la neuro herramienta, con NeuroQuotient®, esto no sucede. Además, es posible que una persona manifieste un considerable nivel de comportamientos asociados con la Prudencia y el Atrevimiento a la vez ¡Otra diferencia respecto a todas las herramientas de coaching de la lista inicial!

Paradoja en las oportunidades de mejora de la ‘prudencia’

Sin embargo, cuando indagamos en las personas con una alta frecuencia en comportamientos de prudencia una de las principales oportunidades de mejora que observamos, en un porcentaje notable de ellas, es: ‘disminuir el nivel de estrés’.

¿Aumentar su ‘atrevimiento’? Sí, también en algunas. Pero primero, con diferencia, ‘disminuir el nivel de estrés’.

¿Cómo podemos indagar para descubrir la prioridad en el desarrollo de una persona, sus principales oportunidades de mejora? Pues, con la herramienta NeuroQuotient®. Lo veremos en su momento.

¿Y, porqué, con ‘alta prudencia’, aparece ‘disminuir el estrés’ como la prioridad en el desarrollo?

Lo comprenderemos si conectamos la conducta con el cerebro, con la neurociencia. Si tenemos en cuenta los neurocomportamientos.

Sigamos con el ejemplo. ¿Qué sucede en el cerebro con los comportamientos de prudencia?

En este caso, toma el mando la corteza prefrontal (CPF), la parte anterior de la corteza cerebral que nos hace diferencialmente humanos. La que dirige la atención y -en lo que concierne al ejemplo que estamos viendo- piensa, reflexiona, planifica, aprende, monitoriza errores, etc.

Pero, todo esto, no lo hace independientemente del resto del cerebro. El cerebro es un súper-sistema en el que nada funciona de modo aislado. Aunque en determinados neurocomportamientos haya unos sustratos cerebrales (centros y corrientes) que estén más implicados.

¿Con qué centros cerebrales ‘hacia abajo’ conecta la CPF, en este caso?

En el siguiente escrito lo abordaremos. De momento, sólo apuntar que en el caso de NeuroQuotient® la dicotomía, la pareja dentro del modelo, sería algo así como:

Estrés (alta probabilidad) <> Prudencia (alta frecuencia)

Una alta frecuencia en comportamientos de prudencia, puede estar asociada a una alta probabilidad de estrés. ¿Sorprendente?

Tal vez no, si pensamos que las oportunidades de mejora muchas veces están en la otra cara de la misma moneda que los puntos fuertes.

Para ir profundizando en ello y sacando a la luz los centros cerebrales implicados más-abajo en el cerebro, te planteo otra pregunta:

¿Cuál crees que es el propósito inconsciente de los comportamientos de prudencia (prever, planificar, aprender, evitar errores) en el cerebro?