Gestión del estrés. Aprende a no aumentar el estrés desde la neurociencia

Gestión del estrés, estrategias para no aumentarlo

Imagino que después del anterior artículo te quedarán pocas dudas de que resulta más eficiente no aumentar el estrés que sólo disminuirlo.

Una razón añadida es que, a menudo, tomamos consciencia de la necesidad de gestión del estrés cuando ya es muy alto y se ha convertido en estrés crónico o ansiedad. O cuando es difícil reducirlo y/o cuando ya hay otros daños colaterales como úlceras gástricas, problemas cardíacos, etc.

Este post lo dedicaremos a apuntar y comentar (desde el conocimiento del cerebro, en base a NeuroQuotient) estrategias para la gestión del estrés para evitar aumentarlo. Y a algunas otras cosas que, por lo general, no somos conscientes que no hacemos bien al respecto.

El estrés es la respuesta a las señales de amenaza o de miedo. Pero, en los humanos, estás amenazas pueden que estén sólo en nuestra mente o que las intensifiquemos con ella

Vamos primero a revisar algunos conceptos del funcionamiento del cerebro y del cuerpo, ya tratados en el post anterior, pero que es conveniente tener muy presentes para comprender las estrategias de gestión del estrés.

Primero, detrás del estrés está, principalmente, el sistema de amenazas o del miedo.

En este sistema trabajan coordinadas la percepción (con los sentidos), la amígdala y la memoria (hipocampo). Si la memoria indica que la señal percibida es de peligro, entonces toca correr o luchar (si la memoria cree posible hacer frente, con éxito, a la amenaza). Si la exposición al peligro dura un cierto tiempo (10 min) empieza a actuar el cortisol, que puede tener efectos secundarios negativos importantes.

Pero, los animales humanos, con la CPF (corteza prefrontal), podemos dirigir la atención, imaginar o recordar, con lo que las señales de amenaza no tienen que proceder necesariamente de una percepción directa de los sentidos. Es, obvio, que según como utilicemos la CPF el resultado respecto a la gestión del estrés puede ser muy diferente. Acostumbro a decir que algunas veces imaginamos leones donde no los hay y nunca los habrá y/o que convertimos ratones en leones.

Pero, también, con el pensamiento, con la CPF, podemos resignificar las señales de amenaza y, gracias a las neuronas de GABA, frenar la activación de la amígdala y el estrés. 

En el anterior post olvidé -adrede- profundizar en lo que es otra de las claves para evitar aumentar el estrés y en la que también interviene la corteza prefrontal. Decía que entre la amígdala basolateral (la que recibe la señal de peligro) y la amígdala central (la que desencadena la lucha o huida), hay unas células intercaladas (CIT).

Estas CIT, son neuronas del neurotransmisor GABA (ácido gamma aminobutírico). Con su activación frenan la amígdala central y no se pone en marcha el estrés, ya que el GABA es principal neurotransmisor modulador.

¿Qué cómo se activan? Pues con un mensaje de la CPF diciendo, esta señal, que parecía de miedo, era una falsa alarma.

Estos días, post verbenas del solsticio de verano, a algunos niños todavía les quedan petardos. Es frecuente andar por la calle y llevarse un susto. El ruido nos dispara la amígdala, pero pronto la frenamos pensando algo así como, ‘m.c.s.m., sólo era un petardo’.  Así nos tranquilizamos.

Otra manera bastante habitual de frenar la amígdala y el estrés es con fármacos tranquilizantes y somníferos. Normalmente benzodiazepinas. Diazepam (valium), alprazolam (tranquimazin), lorazepam (orfidal), etc. Las benzodiazepinas actúan del mismo modo que el GABA en los receptores de la amígdala central.

No lo considero aconsejable. Las benzodiazepinas crean adicción. Además, también, hay células de GABA en el sistema de recompensa, con lo que no sólo inhibimos el miedo, también las ganas de vivir.

La cafeína actúa como la noradrenalina, ayuda a despertar, pero activa el sistema del estrés

Tampoco dije qué en la puesta en marcha del estrés interviene la noradrenalina. En conexión con la amígdala- y desde el locus coeruleus- es la que activa el sistema nervioso simpático y frena el parasimpático.

Previo a la adrenalina, que actúa principalmente en el cuerpo, se activa la noradrenalina en el cerebro. Un exceso de noradrenalina implica estrés cerebral.

Lo apunto ahora, por dos razones.

Primera porque es muy importante mantener el equilibrio entre las dos ramas (simpática y parasimpática) del sistema nervioso autónomo. Lo veremos cuando hablemos de cómo disminuir el estrés.

Y segunda, más pertinente ahora, porque en los receptores de noradrenalina, y del mismo modo que ella, actúa uno de los ‘despertadores’ más cotidianos: la cafeína.

Recuerdo -hace ya muchos años- a una persona que, para activarse se por la mañana, y durante el día, tomaba varios cafés. Luego, para frenar por la noche, recurría a los somníferos. Bien, cada uno es responsable de sí mismo. Tal vez si hubiera leído este post habría cambiado de estrategia de gestión del estrés.

Veamos ahora cuáles son las principales fuentes internas del estrés. ¿Te identificas con alguno de estos neurocomportamientos?

Entonces ¿Qué podemos hacer no aumentar-nos el estrés, para no auto-estresarnos?

El primer paso es tomar consciencia de cuáles son los hábitos de conducta con los que podemos activar, sin necesidad, el sistema cerebral del miedo o de las amenazas.  Muchos de ellos tienen que ver en cómo acostumbramos a utilizar y a enfocar el pensamiento.

  1. ¿Acostumbras a preocuparte (a poner la atención en el futuro en negativo)?
  2. ¿Tienes tendencia al perfeccionismo (necesitas que todo te salga bien)?
  3. ¿Quieres abarcarlo, controlarlo, todo, con un gran nivel de autoexigencia?
  4. ¿Impaciente; te cuesta esperar; lo quieres para ahora mismo?
  5. ¿Tiendes a ver a los demás como una amenaza para tus intereses?
  6. ¿Tienes tendencia a ‘escuchar’ en negativo tus sensaciones corporales de estrés?
  7. ¿Qué tal es tu dosis diaria de café?
  8. ¿Cómo es tu relación con las benzodiazepinas?

Por cierto, si te resulta complicado identificar estas fuentes que dificultan la gestión del estrés, con la herramienta neuroquotient, lo tendrás claro en 15 minutos.

Una vez identificados tus puntos de mejora, se trata de diseñar neurocomportamientos alternativos para las situaciones en que lo creas conveniente.

Ya te habrás dado cuenta que en la mayoría de casos se trata de evitar crear o intensificar señales de miedo (no convertirlas en leones) que empujan al sistema de amenazas a luchar o a huir, sin que sea necesario.

Una vez identificados algunas neuroconductas que dificultan la gestión del estrés, veamos algunas ideas sobre cómo evitar aumentarlo

Ahí van algunas ideas concretas para la mayoría de los puntos anteriores. Están referenciadas del mismo modo.

Preguntarte ¿Qué es realmente importante?, está en la base de muchas de estas ideas.

  1. En lugar de preocuparte, decide que es importante y actúa. No te quedes dándole vueltas.  La excesiva reflexión con preocupación mata la acción. Aprovecha tu energía dirigiéndola hacia la acción. Preocupándote desencadenas tu energía y la malgastas; y puedes acabar somatizando el estrés.                                                                                                                                                                   Y procura cambiar tu foco en positivo. Te cuesta lo mismo pensar que lo vas a conseguir que imaginar lo contrario.
  2. ¿Perfeccionismo?  Otra vez, decide que es importante. Olvídate de detalles irrelevantes. No todo necesita el mismo nivel de precisión. Prioriza. Hay muchas cosas en que, si fallas, no pasa absolutamente nada. Hay otras -menos- que mejor que salgan bien.
  3. Si quieres tenerlo todo controlado, con alta autoexigencia. Ten en cuenta que no todo es posible al mismo tiempo. Tienes unos recursos de tiempo limitados, sobre todo si lo tienes que hacer tu solo. Entonces, una vez más, prioriza. Y organízate para aprovechar el tiempo. Anota en tu agenda cuando vas a ocuparte de cada cosa. No pretendas tenerlo todo en tu cabeza, generándote estrés en tu CPF.

Fíjate, que cuando sabes que es lo importante, puedes ocuparte de ello y, al mismo tiempo, dejas de preocuparte de lo que no lo es.

Por otra parte, respecto a lo no importante, puedes desde tu CPF (tu pensamiento) enviar un mensaje de tranquilidad a tu amígdala. ‘Me ocupo de lo importante. No hay motivo de alarma’

Y continuamos con la ideas par evitar aumentar el estrés, siguiendo los puntos de la lista para la toma de consciencia

  1. La impaciencia, por lo general, tiene que ver con la preocupación. Tenemos la atención puesta en el futuro y en negativo. ‘No viene el tren. Llegaré tarde’. ¿Es de vida o muerte el que llegues a la hora? Si tan importante es, ocúpate, busca una alternativa para conseguirlo. Si no puedes hacer nada, no tiene sentido que te preocupes.
  2. Los demás como amenaza. Con frecuencia la falta de confianza en alguna persona hace que la percibamos como una amenaza. Su simple presencia o, sólo, el pensar en ella hace que se dispare el sistema del miedo. Y, cómo no es habitual ‘pegarnos con los demás’, una vez más la energía se acumula como estrés dentro del organismo. Para evitarlo, ya sabes, cambia tu enfoque respecto estas personas, si son importantes para ti. Pasa de ellas si no lo son.

La impaciencia respecto a los demás tiene que ver más con ‘la lucha’ y con un nivel de exigencia, a veces, desproporcionado. ¡Cuidado! A menudo, el ‘luchar’ con los demás también es un modo de liberarse del estrés y evitar somatizarlo.

Para no incrementar el estrés cuando tiene que ver con la ‘lucha’ hay un modo de tratarlo diferente. Tiene que ver con la confianza y la oxitocina, y da para más de un artículo. En cierto modo lo avanzamos al tratar de la ‘empatía para desactivar el acoso escolar‘ (justo al final del post).

  1. Tendencia a escuchar e interpretar en negativo las sensaciones corporales. Si los síntomas son muy intensos, si es grave, ve al médico. Si no, pon la atención en las mismas, pero sin intentar interpretarlas ni controlarlas. Deja que evolucionen por si mismas. Tu cuerpo es sabio y por si solo llegará al equilibrio. Esta idea esta en parte relacionada con la técnica TIPI. !Atención! TIPI es mucho más que esto (para más información puedes informarte directamente de su creador, Luc Nicon).

Finalmente los elementos exógenos. Dogras más o menos

  1. Respecto al café poco hay que decir. !No abuses! Sobretodo si  tu organismo es especialmente sensible al mismo.
  2. Si tienes que tomar benzodiazepinas, es que tu nivel de estrés está ya muy alto. No te lo aumentes, por lo menos. Y mucho menos con cafeína. Los somníferos producen somnolencia, contrarrestarla con cafeína es bastante absurdo. Como alternativa al somnífero puedes probar con algo más natural, como la valeriana. Eso si, huele muy mal, por esto no creo que haya riesgo de adicción.

En general, para situaciones que se repiten y que te ponen en marcha la amígdala y el estrés, es importante cambiar el foco de atención o hacer el clic con la neuronas CIT lo antes posible.

 

 

 

 

 

Serotonina y depresión ¿Es siempre bueno potenciar la serotonina?

No confundamos el nerviosismo asociado al estrés, con los nervios motores de las extremidades de los animales

La serotonina está de moda, nadie lo duda. Todo el mundo habla de las maravillas del neurotransmisor serotonina. Si no tenemos un buen nivel de serotonina, estamos perdidos. Fatal. Además, asociamos falta de serotonina y depresión.

¿Es todo correcto? ¿No nos estaremos pasando?

¿Cómo lo vemos desde NeuroQuotient?

Permitidme empezar con un chiste. Pepe Rubianes, en uno de sus monólogos, contaba:

  • ‘Dicen que los nervios engordan’.
  • ‘Pues, no te preocupes, tiene fácil solución. Le quitas los nervios a los bistecs y podrás comer toda la carne que quieras, sin engordar’.

El chiste, sólo es para avanzar que muchas veces al escuchar una palabra le ponemos contenido, sin que tenga mucho que ver con la realidad.

Continuemos con la broma, pero sólo a medias.

Ahora ya no hace falta que quites los nervios al bistec. La serotonina es la panacea. Serotonina, serenidad, tranquilidad y todos felices.  Se acabaron los nervios, se acabó el estrés.

Además, mejor comer mucha carne. La carne aporta el aminoácido triptófano, que ya todos sabemos que es el precursor de la serotonina. Por esto, a la serotonina, se la llama 5HT (5-hidroxitriptamina).

La serotonina nos aporta tranquilidad y serenidad, pero no tiene nada que ver con su nombre

Más a favor, aún.  De la serotonina se deriva la hormona melatonina que es inductora del sueño.  Entonces, todo perfecto, con triptófano y serotonina, a dormir tranquilos y felices.

Y es que el nombre de serotonina nos sugiere serenidad, y en muchos casos la aporta. Pero, ¡cuidado!, su nombre se deriva de ‘serum’, porque fue en el suero de la sangre donde se aisló por primera vez.

Un nombre potente.  Parece diseñado en un muy buen departamento de marketing. Una palabra fácil de recordar, que en sí misma contiene su (posible) definición.

Una palabra bien aprovechada por las empresas farmacéuticas.

Pero en el tema de serotonina y depresión, las cosas no están tan claras.

Para la depresión se prescriben ISRS (inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina). El más famoso es Prozac (fluoxetina).!

Ah!¿Qué, que son los ISRS?

Brevemente: En las sinapsis neuronales hay estructuras moleculares recaptadoras que absorben el neurotransmisor residual. Al inhibir su efectividad tendremos, en este caso, más serotonina libre.

Está claro, pues. Si para la depresión se pretende aumentar la serotonina, mejor que tengamos un buen nivel de la misma.

Hasta aquí todo perfecto. Pero ahora viene lo más sorprendente. La llamada paradoja de la serotonina.

Al relacionarse con la depresión, es obvio que se haya estudiado mucho este neurotransmisor respecto a la genética de las personas. Con gran especificidad se ha profundizado en  los recaptadores de serotonina.

Los estudios son concluyentes. Las personas con mayor tendencia a la depresión tienen un perfil genético con unos recaptadores de serotonina característicos (llamados de alelo S, short). Pero, hay una sorpresa:

Los recaptadores de las personas con mayor tendencia a la depresión dejan más serotonina libre que los de las personas con menor tendencia (con recaptadores de alelo L, long).

He aquí la paradoja. ¡Mayor tendencia a la depresión implica recaptadores que dejan más serotonina libre. Es decir, más alta serotonina y depresión más probable.

Bien. No pasa nada. Si la serotonina es buena, mejor que sobre que no que falte.

Pero, también, está muy bien estudiado que la serotonina es uno de los principales, sino el más importante, neurotransmisor inhibidor de la conducta.

Tendrá sentido, pues, que lo aumentemos para inhibir la agresividad, la impulsividad, o el estrés. Y, efectivamente, los ISRS resultan efectivos para tratar la ansiedad.

¿Pero, serotonina y depresión, cuando la depresión es la inhibición por excelencia? En un estado depresivo no hay ni ganas (motivación) ni energía para hacer nada. Es la falta total de auto-liderazgo.

¿Inhibir aún más la inhibición? Tiene poco sentido, excepto, quizás, que estén asociadas tendencias suicidas.

Desde NeuroQuotient apuntamos a otro camino para evitar el riesgo de depresión

Sin embargo, el poco sentido que quedaba se acaba de perder cuando los estudios nos dicen que la serotonina tiene efectos contrarios a la dopamina.

Recordar que la dopamina es el neurotransmisor impulsor de la motivación de acercamiento. De las ganas. Sin dopamina, no hay motivación, no hay ganas de hacer nada. Es el neurotransmisor central del sistema de recompensa.

Bien hasta aquí, nuestra versión de como nada es tan sencillo ni bonito como nos lo venden.

En un próximo artículo abordaremos algunas ideas sobre cómo afrontar el riesgo de depresión a partir de aumentar la dopamina. Sin fármacos.

Para acabar con una sonrisa (una buena manera de incrementar la dopamina). Vemos que todo el mundo saca partido de que la serotonina este de moda. https://www.youtube.com/watch?v=XLMcDGzy0_g

Aunque en este caso, tal vez se trate de Ayahuasca.

Neurociencia de la línea del tiempo (serie neurociencia y PNL -2)

Si te interesa  la relación entre la percepción del tiempo y el cerebro y, en general, la conexión entre la neurociencia y la PNL puedes empezar por leer el artículo anterior (si todavía lo has hecho).

Ahora vamos a continuar revisando las preguntas planteadas al final del mismo.

¿Qué tipología es mejor respecto a la percepción del tiempo y el cerebro? ¿ ‘a través de tiempo’ o ‘en el tiempo’? ¿Vale la pena cambiarla?

Empecemos por recordar que desde NeuroQuotient tratamos de los fundamentos cerebrales de la conductas (neuroconductas o neurocomportamientos) y de los resultados que se derivan de las mismas.

Desde nuestro punto de vista nadie es mejor ni peor. Por ello evitamos hablar de personalidad. Sólo valoramos si las neuroconductas aportan mejores o peores resultados a la propia persona. Si ayudan más o menos a la satisfacción del individuo. Cuando los resultados son buenos a los neurocomportamientos les llamamos eficacias y limitaciones cuando son mejorables.

Cada tipo de percepción aporta importantes eficacias, como veíamos en el artículo anterior. Sin embargo, a veces, pueden llevar asociada alguna limitación. ¡En estos casos, vale la pena tomar consciencia de ello!

Por ejemplo, la persona con tendencia ‘a través del tiempo’ tendrá facilidad para todas las eficacias relacionadas con la prudencia (ver un post anterior: prudencia: puntos fuertes y oportunidades de mejora). Esto es debido a que su mente puede tener presente muchas situaciones al mismo tiempo y percibir mejor las relaciones causa-efecto.

El  problema aparecerá cuando quiera prepararse para hacer frente a peligros futuros exagerados.  Si se preocupa demasiado, puede poner en marcha, sin necesidad, el sistema del miedo y el del estrés. O, cuando, se quede enganchado dando vueltas a acontecimientos pasados que perciba como desagradables. Las neuroconductas limitantes se pueden resumir en: excesivo foco  en negativo conectando el presente hacia el futuro o hacia el pasado.

Por otro lado, la percepción ‘en el tiempo’ facilita el enfoque en el presente y el pensamiento creativo. La posible limitación estará relacionada, por ejemplo, con que la mente salte tan rápido de una cosa a otra que resulte difícil concentrarse. También, con que resulte complicado percibir las relaciones causa-efecto. De este modo, pueden aparecer problemas de aprendizaje, tales como el aprender de los  errores.

Cómo explicamos los fundamentos cerebrales para los dos tipos de percepción del tiempo en PNL, desde NeuroQuotient. Relación entre la neurociencia y la PNL

Creemos que, con muy alta probabilidad, tienen que ver con diferencias en las corrientes de dopamina mesocortical. La que procede de neuronas en el área tegmental ventral, en mesencéfalo, y se libera en sinapsis de la corteza prefrontal.

Esta dopamina cuando funciona de modo óptimo (tiene un nivel adecuado y es de tipo fásico, se libera como resultado de disparos neuronales específicos) favorece el foco y la concentración. Seguramente está relacionada con muchas de las funciones prefrontales como: la memoria de trabajo, la regulación de impulsos, la comprobación de la realidad, etc.

En el tipo de percepción del tiempo en PNL ‘a través’, el poder mantener varias imágenes (experiencias) al mismo tiempo y conectarlas causalmente unas con otras ayudaría a la memoria de trabajo. También facilitaría el evitar errores (al aprender de las experiencias pasadas) y frenar expectativas poco consistentes (al proyectar los aprendizajes hacia el futuro).

En la percepción ‘en el tiempo’ es probable que las corrientes de dopamina no están tan dirigidas (liberación tónica), lo que lleve al cambio frecuente de foco y, consecuentemente, a la mayor facilidad para conectar ideas diversas. Las neuroconductas limitantes estarían en relación con los puntos fuertes de la percepción cerebral de tiempo ‘a través’

Es probable también que la velocidad de proceso cerebral ‘en el tiempo’ sea más alta. La toma de decisiones espontánea, en base a la intuición del momento, puede que esté relacionada con este tipo de proceso. Aunque algunas veces pueda ser percibida como impulsividad, es un neurocomportamiento muy eficaz si los resultados son satisfactorios para la persona.

Es posible mejorar los resultados. Unir eficacias de ambas percepciones cerebrales del tiempo y minimizar las limitaciones. Dos estrategias para hacerlo.

Creo que  las dimensiones más importantes de la inteligencia prefrontal están relacionadas con estás dos percepciones del tiempo y el cerebro. ‘A través del tiempo’ la capacidad de aprender las relaciones causa-efecto y de mantener diferentes experiencias al mismo nivel en la memoria de trabajo otra. ‘En el tiempo’ la velocidad de proceso cerebral. Uniendo las eficacias de ambas y minimizando las limitaciones tendremos la mayor capacidad prefrontal

Sea cual sea nuestro tipo de percepción del tiempo en el cerebro en PNL, si tomamos consciencia de que vale la pena mejorar nuestros resultados.

Pues, diseñar un nueva conducta y, con la repetición de la misma, crear y consolidar nuevas conexiones cerebrales (neuroconductas) de las que se deriven mejores resultados.

¿Cómo hacerlo, concretamente?

De entrada, tener en cuenta que, cuando desde un tipo de percepción cerebral del tiempo en PNL queremos mejorar resultados (disminuir las limitaciones), la inspiración está en el otro tipo!

De modo breve. Para mejorar  ‘en el tiempo’ trabajar la capacidad de concentración (eficacia de ‘a través’)  conectando las experiencias en el tiempo. En nuestros proyectos,  por ejemplo, poniendo ante uno mismo dibujos para apreciar la conexión pasado, presente y futuro. De dónde venimos, donde estamos y hacia dónde vamos.

Para mejorar ‘a través’ del tiempo aprender a romper los bucles de preocupación (enfoque negativo hacia el futuro) o de rumiación (enfoque negativo al pasado). Enseñar al cerebro a saltar de una cosa a otra ¡en positivo! Jugar con imágenes que despierten el sistema de recompensa y saltar de una a otra.

Culpa y suicidio. Proceso y fundamentos cerebrales (La Contra, La Vanguardia 2)

No falló mi intuición al pensar que La contra de La Vanguardia podía ser una fuente de inspiración para  NeuroQuotient® e ir explicando los fundamentos cerebrales de la conducta. La entrevista de hoy, 16/01/17 a David Vann me lleva a comentar el binomio culpa y suicidio.

http://www.lavanguardia.com/lacontra/20170116/413398554743/tengo-en-mi-familia-cinco-suicidas-y-un-asesino.html

En este caso, además, veremos un proceso de aprendizaje para no caer en el proceso limitador: culpa y suicidio. Con final en el suicidio, la más extrema limitación humana.

Reconozco que el título del artículo “Tengo en mi familia cinco suicidas y un asesino” es impactante. Sin embargo, lo que me arrastra a este escrito es como, David Vann, explica el proceso del suicidio de su padre y, luego, su propio aprendizaje.

El proceso del padre de David Vann.

Respecto a su padre, cuenta: ‘’Se juzgaba a sí mismo muy, muy severamente…. perfeccionista, se veía si mismo como un monstruo que actúa mal. … Se sintió culpabledesanimado, desesperanzado, … No se aceptó. … se pegó un tiro.

Las personas con tendencia al perfeccionismo, cuando algunas cosas no evolucionan como esperaban, es probable que manifiesten una alta sensibilidad a la crítica. A partir de ahí hay dos opciones extremas (y todas las intermedias): quienes culpan a los demás y quienes se culpan a sí mismas.

El proceso de auto-culparse lleva consigo un bucle de pensamiento negativo, de ‘rumiación’, del que cada vez es más difícil salir. Del ‘lo he hecho mal’, al ‘no valgo para nada’. Sin capacidad de cambiar el foco de atención. Cada vez la autoestima va disminuyendo.

Paso a paso es menor la capacidad de sentir atracción por algo, y menor la energía. La persona está en un proceso de depresión, de inhibición.

Y cuando el desánimo y inhibición son muy grandes, sin ganas de vivir ….

Las bases cerebrales de culpa y suicidio

Veamos, primero, que sucede con los animales cuando se encuentran con un peligro que les supera:

Cuando un animal no puede afrontar una situación ni atacando, ni huyendo, aún le queda una tercera opción automática: quedarse quieto, bloquearse.

Muy probablemente, los mismos sustratos cerebrales implicados en el bloqueo de los animales son los que se activan en los humanos en los procesos de inhibición total y de depresión.

Por cierto, el neurotransmisor primordial en la inhibición es la maravillosa (¿o no tanto?) serotonina, que juega un papel contrario al de la dopamina. Esta última es clave para la motivación de acercamiento, las ganas. Pero dejemos la serotonina, y sus contradicciones, para otro post.

Además, en la rumiación, los blucles de pensamiento negativo están soportados por el llamado ‘default network’, más activo cuando hay tendencia a la depresión. En el otro extremo  está el ‘task network’, activo cuando realizamos una tarea.

Y el humano que no puede salir del bucle de pensamiento negativo, que no tiene ni ganas ni energía para ir hacia adelante, puede decidir acabar de inhibirse totalmente y … pegarse un tiro.

El aprendizaje de David Vann

David Vann acierta con el punto de partida: evitar el perfeccionismo.

Aceptar que podemos equivocarnos. Evitar auto-culparse y saber perdonarnos a nosotros mismos.

‘Hoy sé que todos fallamos, ¡todos! ¿Qué he aprendido?

¡A no juzgarme tan duramente! A perdonarme’

Toda una estrategia para salirse del proceso de la culpa y suicidio.

Pendiente …

Para otro momento queda preguntarse cómo influye la genética en los procesos cerebrales. ¡Cinco suicidas en la familia, son muchos!

Y el papel de la religión, tal como Vann apunta.