Dembélé y Asensio. Neurociencia en la Liga de futbol.

Dembélé y Asensio son dos jóvenes jugadores de la Liga de futbol en España, muy presentes estos días (mediados de noviembre del 2018) en los medios de comunicación especializados.

Puede que te preguntes porque escribo sobre la Liga de fútbol en un blog sobre neurociencia aplicada. Déjame, entonces, recordar que con NeuroQuotient® buscamos ayudar a comprender cómo funciona el cerebro y aprovechar este conocimiento para impulsar la satisfacción de las personas.  De vez en cuando, para ilustrarlo, utilizamos casos del día a día como ejemplo.

Para quien no siga el futbol, Marcos Asensio (1996) y Ousmane Dembélé (1997) tienen en común que son jóvenes deportistas profesionales de la Liga de futbol. Juegan, respectivamente, en dos de los más importantes clubs del mundo, Real Madrid y Futbol Club Barcelona.

Estos días Dembélé y Asensio -ambos con un gran potencial – están presentes en los medios de comunicación por razones distintas. Diferentes, pero que en el fondo son la misma: Los medios de comunicación crearon grandes expectativas sobre su rendimiento y parece que no las están cumpliendo.

A Asensio lo habían convertido en ‘la gran esperanza blanca’ y, después de la marcha de Cristiano Ronaldo, se le reprocha que no se haya cargado el equipo a sus espaldas. Esperaban que aportara muchos goles y liderazgo en el campo.

Respecto a Dembélé se habla mucho de su falta de disciplina. Después de pagar más de 100 millones de euros por su traspaso la temporada anterior, el entrenador cuenta con él menos de lo esperado. Dicen que le cuesta seguir las normas (llegar a la hora a los entrenamientos, hacer lo que se le pide en el terreno de juego, etc.).

¿Qué es importante para que los futbolistas puedan aportar su talento?

Me gustaría analizar ambos casos desde la perspectiva de lo que puede estar pasando en el cerebro de estos jugadores de la liga de futbol, para, luego, hacer una especie de proyección de futuro en función de cómo se aborde cada uno de los casos.

Para ello es necesario que primero veamos los que considero que son los recursos mentales y emocionales más relevantes para un buen rendimiento en el futbol.

Mi punto de vista es que uno de los principales activos del futbolista de éxito es la intuición.

La intuición no es algo mágico. La intuición tiene su fundamento en el aprendizaje y el entrenamiento. Permite poner en acción estos aprendizajes de modo espontáneo, sin necesidad de pensar. Está sustentada en conexiones neuronales, según el principio de Hebb.

‘La clave está en la intuición de los jugadores y en que el entrenador deje que la liberen, fluyendo y disfrutando del juego; sin que tengan que pensar y seguir demasiadas instrucciones’

Si Lionel Messi -el más grande jugador de la Liga de futbol- tuviera que pensar cada vez a quien va a pasar la pelota, o cómo regatear a un contrario, aparecería otro más rápido para quitarle el balón.

Por esto también creo que el mejor entrenador es el que define una estrategia general, entrena lo más importante dentro esta estrategia, y sitúa a los jugadores dándoles la máxima libertad para que puedan liberar su intuición.  De este modo, pueden fluir (disfrutar, pasarlo bien) dentro del marco estratégico/táctico de cada partido.

Cuando un entrenador da demasiadas instrucciones, cuando hace pensar demasiado a sus jugadores está desaprovechando su intuición. Está, además, limitando su posibilidad de fluir y de disfrutar, jugando. (Para el concepto de fluir, flow, puedes ir a otro post de este blog).

Pero el objetivo de la competición en la Liga de futbol, que mueve a mucha gente y dinero, es casi siempre ganar al contrario (a veces no perder). De este modo tiende a olvidarse el aspecto más lúdico, de diversión, del juego. Y esto no es trivial.

¿Qué sucede en el cerebro de Marco Asensio?

Y de vez en cuando aparecen en la Liga de futbol jóvenes cómo Dembélé y Asensio que aportan frescura y diversión.

Hasta hace menos de un año Dembélé y Asensio se divertían jugando. Fluían. Y, mientras se divertían, aportaban más a sus equipos. Además, con los buenos resultados, mejoraba su autoestima y autoconfianza, y su rendimiento iba aumentando.

Pero, últimamente, parece que su aportación es inferior a las expectativas que, externamente, se habían generado. Y ellos han contestado a las críticas de modo diferente. Lo han hecho de acuerdo a cómo podemos imaginar que funcionan sus respectivos cerebros. Asensio con preocupación; Dembélé despreocupadamente.

Asensio ha dicho, ‘yo no tengo que tirar del carro en el Madrid, hay jugadores más experimentados que deben hacerlo’.

Dembélé, no se ha expresado con palabras. Una noticia suya es un vídeo donde aparece cantando y bailando con Griezmann durante la concentración de la selección francesa.

‘Con la preocupación el pensamiento de Asensio está demasiado activo, quiere jugar desde de la racionalidad y paraliza su intuición’

Con su preocupación, Asensio, junto a la responsabilidad que se le ha querido imponer desde fuera, es muy probable que piense demasiado durante los partidos (y fuera de ellos).  Él quiere aportar más, haciendo las cosas mejor. Pero así, no solo se desaprovecha su intuición, también pone en marcha el miedo y el estrés, con el riesgo de bloquearse. No ‘juega’, pasándolo bien. No fluye, no disfruta.

De algún modo con su respuesta está diciendo: ¡Dejad de ponerme presión! ¡Ya me estoy poniendo yo demasiado!

Y sí las cosas no le salen mejor. Entonces, con su auto exigencia  y sensibilidad a la crítica, empezará a auto culparse, y su autoestima y su auto confianza irán disminuyendo.

En la Fig 1 aventuramos cual podría ser el resultado de su repuesta al cuestionario NeuroQuotient®. Lo comentado anteriormente lo veríamos en la limitación I1 (Fig 1). Las limitaciones son neuro conductas que no aportan satisfacción, sino todo lo contrario. La buena noticia es que se pueden revertir con el desarrollo. La limitación I1, se corresponde con el estrés que nos autogeneramos con el perfeccionismo, con querer hacerlo todo bien y querer tenerlo todo controlado. Pensando, planificando y preparándonos queremos calmar el miedo, y logramos todo lo contrario. Es la otra cara de la eficacia I1.

Fig 1. Posible perfil NeuroQuotient de Marco Asensio en Noviembre 2018. Alta eficacia I1 (responsabilidad) y limitación I1 (preocupación con estrés, derivada de la responsabilidad).
¿Y con Ousmane Dembélé que pasa?

Creo que en el su cerebro sucede casi todo lo contrario que en el de Asensio.

Pienso que Dembélé es todavía más intuitivo y muy espontáneo. Su cerebro está mucho más enfocado al presente. A pasarlo bien en el presente. No tiene tendencia a preocupase. Aunque, es probable que le resulte difícil frenar los impulsos y perseguir recompensas a corto plazo.

‘Con su poca preocupación Dembélé vive más en el presente, pero le cuesta más adquirir hábitos y aprender de los errores’

En este caso creo que su limitación está en la dimensión A1 (Fig 2). Tiene que ver con dificultades de concentración, con facilidad para ilusionarse con ideas poco consistentes. Con dificultad para apreciar las consecuencias de sus actos y de aprender de los errores. Y esto es así porque su cerebro funciona de modo diferente, sobre todo muy rápido. No es porque no le dé la gana.

la liga de futbol
Fig 2. Posible perfil NeuroQuotient de Ousmane Dembélé en Noviembre 2018. Alta eficacia A1 (espontaneidad, optimismo, disfrute del presente) y limitación A1 (dificultad de concentración y de inhibir impulsos hacia la recompensa inmediata)

Visto desde fuera, la responsabilidad que a Asensio le sobra, y le limita, en Dembélé más bien escasea, y le limita.

De cualquier modo, si sus resultados no mejoran también disminuirá su autoestima y seguridad. Y todavía más su aportación.

Y cómo se le está tratando para reconducirlo. De la manera menos efectiva en estos casos: Castigándole sin jugar. Me parece que no es la intención de su entrenador, pero le están poniendo presión para que así lo haga.

Digo que castigar es la peor solución porque así lo más probable es que tenga lugar la tercera ley de Newton (a toda acción se opone una reacción igual y de sentido contrario). Se rebelará.

¿Qué hacer en cada caso? 

De momento, es importante protegerlos a ambos de los medios de comunicación que giran alrededor de la Liga de futbol. Luego, cuando vuelvan a disfrutar jugando, estos mismos medios volverán a hablar maravillas de ellos, porque nos maravillarán a todos.

Y para cada uno hacer un ‘acompañamiento’ a medida, para que desarrollen su gran potencial y gestionen (y disminuyan) sus limitaciones. !Y vuelvan a fluir!ª

A nivel individual parece más fácil el caso de Asensio. Tanto él como sus compañeros (muy importante), entenderán que hay que rebajar la presión externa para que él rebaje la interna. Esto pasa por jugar menos minutos de responsabilidad.

En el caso de Dembélé yo haría lo contrario. Que juegue más. Ahí radica la mayor dificultad, esto puede ser difícil de entender por sus compañeros. Todos quieren jugar, y se acostumbra a castigar al que no se porta bien. Por otro lado, acompañarlo para que persista en crear buenos hábitos de alimentación y organización, etc. !No castigarle! El jugar puede ser cómo reconocimiento a su mejora fuera del campo, no en el entreno. Su cerebro no está diseñado para obedecer órdenes.

¿Cómo evolucionarán?

Lo que sucederá en el futuro lo iremos viendo. Dependerá mucho de lo que hagan ‘sus entornos’ y de cómo cada uno lo asimile.

Para finalizar, este post, en lo que se refiere al funcionamiento cerebral estas dos personas, está basado en suposiciones a partir de lo que dicen los medios de comunicación. Me encantaría poder tener su respuesta de NeuroQuotient®. No creo fuera muy diferente de las Fig 1 y 2 anteriores. Al cabo de un año, si el acompañamiento fuese adecuado, la respuesta cambiaría. Sus procesos cerebrales, neuro conductas, serían distintas en intensidad. Aumentarían las eficacias (barras de color) y disminuirán las limitaciones (barras grises).

Y claro, NeuroQuotient® puede emplearse en los casos de la Liga de futbol, en la Premier Ligue, en la Serie A del Calcio, etc. Con un simple cuestionario se tienen interesantes resultados para orientar el coaching y el desarrollo de las personas.

 

Psicología y neurociencia. El principio de Hebb

Relacionando psicología y neurociencia.

Para hablar de psicología y neurociencia, con la intención de explicar la conducta a partir de sus fundamentos cerebrales, tenemos que remontarnos a Donald O. Hebb.

En este post de NeuroQuotient vamos a tratar sobre el ‘principio’ más citado en psicobiología, o neurociencia de la conducta, la regla de Hebb o del aprendizaje hebbiano (Hebb learning rule). Lo haremos a través de una analogía.

Antes de empezar, queremos recordar que, neuroquotient, partiendo de las bases cerebrales de la conducta, se concreta en una herramienta que convierte la relación entre psicología y neurociencia en accesible. De este modo, podemos aplicar la neurociencia de modo práctico y eficiente al desarrollo de personas.

Pero, practicidad, eficiencia y accesibilidad, no quiere decir superficialidad. Por esta razón, antes de entrar en la analogía hemos querido ir a los orígenes. A Donald Olding Hebb. Del mismo modo que al tratar del modelo que hay detrás de la herramienta DISC visitamos el planteamiento original de William Moulton Marston.

Donald O. Hebb y su aportación

Donald Olding Hebb (1904-1985) fue un psicólogo canadiense pionero de la neuropsicología (del estudio de la relación entre psicología y neurociencia).

Su aportación más importante está condensada en el libro, The Organization of Behaviour: A Neuropsychological Theory, John Willey and Sons (1949).

El libro ‘La Organización del Comportamiento’ aporta una teoría sobre la conducta basada  en la fisiología del sistema nervioso.  Hace un importante intento para encontrar lo común entre las concepciones neurológicas y psicológicas.

Dice Hebb, textualmente: “Un objetivo de este libro es presentar una teoría de la conducta para la consideración de los psicólogos. Pero otro objetivo es perseguir una base común con los anatomistas, fisiólogos y neurólogos (ahora los podríamos agrupar como neurocientíficos). Así mostramos como la teoría psicológica se relaciona con sus problemas (de los neurocientíficos)  y, al mismo tiempo, facilitamos que ellos contribuyan a esta teoría”

Añade que “el problema de entender la conducta es el de comprender la acción total del sistema nervioso, y viceversa”.

En su propósito de tender puentes entre psicología y neurociencia (incipiente entonces), en 1944 entró en contacto con Rafael Lorente de Nó (un investigador español, discípulo de Santiago Ramón y Cajal, afincado en USA). Hebb fundamentó parte de su teoría en los trabajos sobre los ‘bucles sensoriales de Lorente de Nó’.

El principio o regla de Hebb 

Dice Hebb, que “cuando el axón de una célula A está suficientemente cerca para excitar una célula B y toma parte en su activación de un modo repetitivo y persistente, tiene lugar algún tipo de proceso de crecimiento o de cambio metabólico en una o ambas células, de modo que aumenta la eficiencia de la célula A en la activación de la B”.

‘Las neuronas que se activan juntas refuerzan su conexión’

Se acostumbra a resumir en inglés cómo “neurons that fire together wire together”. Es decir, la activación simultánea de neuronas cercanas conduce a un aumento de la fuerza de conexión sináptica entre ellas.

Es importante resaltar que las neuronas deben estar previamente conectadas, suficientemente cerca una de la otra, para que la sinapsis pueda ser reforzada.

A principios de los años 70 se descubrió la LTP (long term potentiation) o PSP (potenciación a largo plazo) que confirmó la teoría de Hebb. Se demostró que tienen lugar cambios morfológicos, desdoblamientos en la dendritas receptoras del hipocampo (centro de la memoria) que refuerzan la conexión sináptica.

En fin, el principio de Heb es fundamental para la relación entre psicología y neurociencia, ya que proporciona un marco general para relacionar la conducta con las redes neuronales.

La analogía. !Por fin!

70 años después de la teoría Hebb la relación entre psicología y neurociencia está fuera de discusión. Está claro que, la conducta se origina en el cerebro y que está fundamentada en redes o patrones neuronales.

Veamos ahora cómo podemos explicar el principio de Hebb a través de una analogía.

Los surcos en una colina que se hacen más profundos a medida que baja más agua por ellos, nos ayudan a visualizar el principio de Hebb y su relación con la conducta.

Imagínate una pequeña colina artificial de tierra (Fig 1).

En ella hay unos pequeños surcos (Fig 1. izquierda) que equivaldrían a las sinapsis inactivas pre-existentes.

Cuando llueve con repetición y persistencia, algunos de estos surcos se van haciendo más profundos y el agua desciende principalmente por ellos (Fig 1. derecha). De  modo análogo, algunas conexiones sinápticas pre-existentes al activarse, con su uso, se van haciendo más fuertes. El ensamblaje de varias neuronas conectadas fuertemente se convierten en la base de un aprendizaje o un hábito.

psicología y neurociencia
Fig1. Algunos de los pequeños surcos de la izquierda, con la lluvia, con el uso, se convierten en grandes surcos por dónde baja el agua.

En el contexto NeuroQuotient, a los hábitos, aprendizajes o mejor, patrones de comportamiento, los llamamos neurocomportamientos o neuroconductas: conexiones cerebrales que dan lugar a una conducta compleja (hacer, pensar y sentir) que se repite con mayor probabilidad y facilidad.

Cuando nos conducimos (pensamos, hacemos, sentimos) de un modo determinado las conexiones neuronales subyacentes se activan y se van reforzando. De este modo, cada vez es mayor la frecuencia e intensidad de la correspondiente conducta.

Así pues, el comportamiento está fundamentado en conexiones neuronales potentes, por esta razón resulta difícil cambiarlo.  Volviendo a la analogía, cuando más profundos son los surcos es mucho más probable que el agua descienda por ellos.

Si las neuroconductas no nos aportan satisfacción, si nos limitan, vale la pena modificarlas

Está muy bien el disponer de patrones cerebrales que guíen nuestra conducta compleja, nuestro modo de hacer pensar y sentir. Si no existieran tendríamos que empezar de cero cada día.

¿Pero, está bien siempre? Pues, depende de los resultados (satisfacción) que se derive de nuestra conducta. De donde vaya a parar el agua que desciende por los surcos.

Recordar que la herramienta neuroquotient nos ayuda a tomar conciencia de cuando vale la pena insistir en el surco o de si vale la pena cambiar. Eficacias (neuroconductas con resultados satisfactorios) y limitaciones (patrones que no nos aportan satisfacción).

Y si cuando las neuroconductas nos limitan, entonces vale la pena cambiarlas.

¿Es posible hacerlo? ¿Y si es posible, cómo?

Pero, ésto será objeto del uno de los próximos posts.

Culpa y suicidio. Proceso y fundamentos cerebrales (La Contra, La Vanguardia 2)

No falló mi intuición al pensar que La contra de La Vanguardia podía ser una fuente de inspiración para  NeuroQuotient® e ir explicando los fundamentos cerebrales de la conducta. La entrevista de hoy, 16/01/17 a David Vann me lleva a comentar el binomio culpa y suicidio.

http://www.lavanguardia.com/lacontra/20170116/413398554743/tengo-en-mi-familia-cinco-suicidas-y-un-asesino.html

En este caso, además, veremos un proceso de aprendizaje para no caer en el proceso limitador: culpa y suicidio. Con final en el suicidio, la más extrema limitación humana.

Reconozco que el título del artículo “Tengo en mi familia cinco suicidas y un asesino” es impactante. Sin embargo, lo que me arrastra a este escrito es como, David Vann, explica el proceso del suicidio de su padre y, luego, su propio aprendizaje.

El proceso del padre de David Vann.

Respecto a su padre, cuenta: ‘’Se juzgaba a sí mismo muy, muy severamente…. perfeccionista, se veía si mismo como un monstruo que actúa mal. … Se sintió culpabledesanimado, desesperanzado, … No se aceptó. … se pegó un tiro.

Las personas con tendencia al perfeccionismo, cuando algunas cosas no evolucionan como esperaban, es probable que manifiesten una alta sensibilidad a la crítica. A partir de ahí hay dos opciones extremas (y todas las intermedias): quienes culpan a los demás y quienes se culpan a sí mismas.

El proceso de auto-culparse lleva consigo un bucle de pensamiento negativo, de ‘rumiación’, del que cada vez es más difícil salir. Del ‘lo he hecho mal’, al ‘no valgo para nada’. Sin capacidad de cambiar el foco de atención. Cada vez la autoestima va disminuyendo.

Paso a paso es menor la capacidad de sentir atracción por algo, y menor la energía. La persona está en un proceso de depresión, de inhibición.

Y cuando el desánimo y inhibición son muy grandes, sin ganas de vivir ….

Las bases cerebrales de culpa y suicidio

Veamos, primero, que sucede con los animales cuando se encuentran con un peligro que les supera:

Cuando un animal no puede afrontar una situación ni atacando, ni huyendo, aún le queda una tercera opción automática: quedarse quieto, bloquearse.

Muy probablemente, los mismos sustratos cerebrales implicados en el bloqueo de los animales son los que se activan en los humanos en los procesos de inhibición total y de depresión.

Por cierto, el neurotransmisor primordial en la inhibición es la maravillosa (¿o no tanto?) serotonina, que juega un papel contrario al de la dopamina. Esta última es clave para la motivación de acercamiento, las ganas. Pero dejemos la serotonina, y sus contradicciones, para otro post.

Además, en la rumiación, los blucles de pensamiento negativo están soportados por el llamado ‘default network’, más activo cuando hay tendencia a la depresión. En el otro extremo  está el ‘task network’, activo cuando realizamos una tarea.

Y el humano que no puede salir del bucle de pensamiento negativo, que no tiene ni ganas ni energía para ir hacia adelante, puede decidir acabar de inhibirse totalmente y … pegarse un tiro.

El aprendizaje de David Vann

David Vann acierta con el punto de partida: evitar el perfeccionismo.

Aceptar que podemos equivocarnos. Evitar auto-culparse y saber perdonarnos a nosotros mismos.

‘Hoy sé que todos fallamos, ¡todos! ¿Qué he aprendido?

¡A no juzgarme tan duramente! A perdonarme’

Toda una estrategia para salirse del proceso de la culpa y suicidio.

Pendiente …

Para otro momento queda preguntarse cómo influye la genética en los procesos cerebrales. ¡Cinco suicidas en la familia, son muchos!

Y el papel de la religión, tal como Vann apunta.