TDAH (trastorno de déficit de atención) en niños superdotados como superarlo (serie TDA-1)

Un artículo sobre el TDA, trastorno de déficit de atención, en niños superdotados nos sirve para abordar sus bases neurológicas y posibles formas de superarlo de modo funcional.

Hace mucho tiempo que estoy interesado en los fundamentos neurológicos del TDAH (trastorno de déficit de atención). Más en los casos en que está relacionado con un alto coeficiente de inteligencia IQ (personas superdotadas). Y, más aún, cuando no se da hiperactividad física (TDA sin H).

De todos modos, aunque más centrado en estos puntos de interés, lo tratado en este post vale para el TDA, en general. Sobre todo, en lo referente a las estructuras cerebrales que influyen en el TDA, y en como la neuro herramienta nos ayuda entenderlas y a pensar modos de afrontamiento.

Indirectamente, ya tocamos el tema TDA (ADD, Attention deficit disorder, en inglés) al hablar de la línea del tiempo en el cerebro.

Ahora, acabo de encontrar un post de 2011 de Thomas E. Brown, totalmente pertinente. Los misterios del TDA y el alto coeficiente de inteligencia (The mysteries of ADD and high IQ)

El artículo es de 2011, pero no por ello deja de ser muy interesante como punto de partida para la reflexión y conectar el TDA con sus bases cerebrales.

El autor habla de un estudio realizado con 117 niños superdotados y adolescentes con un alto coeficiente de inteligencia, y diagnosticados con TDA (tanto con hiperactividad como sin hiperactividad).

¿Cuáles son los síntomas más frecuentes en el TDA?

Antes de resumir el artículo voy a recordar, por si acaso, algunos de los síntomas que se dan con el TDA en la escuela: dificultad para focalizarse en el trabajo; para hacer el trabajo adecuadamente; para mantener en la mente lo que han escuchado o leído, para organizarse y completar lo que se les asigna. Procrastinar, también es habitual.

Estos síntomas se atribuyen a una cierta vulnerabilidad en las funciones ejecutivas. Las de la corteza prefrontal (CPF).

¿Qué sucede en los niños superdotados con TDA? ¿Cómo evolucionan en la adolescencia y más adelante?

Brown habla de 5 puntos con los que se encuentran padres y profesores y que se confirman en su estudio y con los que estoy completamente de acuerdo:

  1. En la mayoría de casos no hay hiperactividad. Es decir, se trata de TDA (no de TDAH).
  2. Los ADD pueden tener un alto IQ (índice de inteligencia). De hecho, es la premisa del estudio. Es decir, no les faltan habilidades mentales, pero tienen dificultades para ponerlas en marcha para hacer el trabajo de modo efectivo.
  3. Muchos niños superdotados son estudiantes de éxito en la escuela primaria y fallan de modo recurrente en secundaria y bachillerato. Algunos no empiezan a tener problemas hasta la universidad.

El que lleguen más lejos depende, muchas veces, del soporte de los padres en cuanto a ayudarlos a priorizar, planificar y hacer seguimiento para completar el trabajo.

  1. Todos los participantes en el estudio tienen alguna actividad en la que no presentan ninguna dificultad para ejercitar muy bien sus funciones ejecutivas prefrontales.

Por esto, la mayoría responden: “Si algo me interesa realmente, puedo focalizarme. Pero, si no lo encuentro verdaderamente interesante, no puedo enfocar. Incluso si es importante y necesito hacerlo”.

  1. ¿Puede superarse en la edad adulta? En el 80% de los casos la problemática de base persiste. Pero, algunos lo superan. Unos porque, simplemente, tienen un retraso de 2-3 años en el desarrollo cortical y al crecer desaparece el problema. Otros lo superan con la medicación.

De cualquier modo, en bastantes casos, aun permaneciendo las dificultades, tienen una buena incorporación al mundo laboral. Esto es porque se especializan en trabajos que les resultan interesantes, y los desempeñan con éxito.

¿Cómo la neurociencia nos ayuda a entender mejor lo que sucede con el TDA?

No olvidemos, pero el objetivo del escrito es conectar las conclusiones de Brown con los fundamentos cerebrales, aprovechando los conocimientos de neurociencia que se adquieren con la certificación en la neuro herramienta.

En general, estoy de acuerdo con el planteamiento de Brown. Mi mayor discrepancia está en que simplifica demasiado los  fundamentos cerebrales. Centra toda la problemática en la dificultad de ciertas funciones prefrontales. Veamos porqué.

En el punto 5, Brown habla de medicación. Concretamente con potenciadores de la dopamina.

Efectivamente. La dopamina es el neurotransmisor central del sistema de recompensa cerebral. El sistema de recompensa favorece conductas al recompensarlas con placer. Aunque -recordar- la dopamina no produce placer.

Realmente hay tres importantes vías de dopamina en el cerebro.

Una de ellas es la mesocortical. Va desde el área tegmental ventral (ATV) en el mesencéfalo hasta la corteza prefrontal. Es la que favorece el foco y la atención. Si no hay suficiente dopamina mesocortical aparecen dificultades en algunas funciones prefrontales. Lo que nos viene a decir Brown. vulnerabilidad prefrontal.

Pero las otras dos vías, también son muy importantes y las consecuencias de la falta de dopamina en el TDA (trastorno de déficit de atención) también se vislumbran, aunque indirectamente, en el post de Brown.

Por un lado, la llamada vía mesolímbica. Va del mesencéfalo (la misma ATV) a una zona límbica del cerebro (el núcleo accumbens). Esta es la que está involucrada en la motivación. En las ganas. En el punto 4, dice Brown que cuando algo les motiva de verdad lo hacen, sin presentar problemas de concentración.

En el TDA no sólo hay vulnerabilidad en la zona prefrontal (vía mesocortical), sino también en la parte límbica del cerebro implicada en la motivación de acercamiento (vía mesolímbica).

Mi punto de vista es que la falta de motivación radica, también, en el déficit general del sistema dopaminérgico. También hay poca dopamina mesolímbica. Al aumentar el interés crecen la motivación y la concentración al mismo tiempo. Por esto, al potenciar la dopamina con la medicación, aumenta la motivación y la concentración simultáneamente. Tiene sentido, además, el buscar modos de influir sobre la dopamina endógena.

La tercera vía de dopamina es la que va de la substancia negra -en el mesencéfalo- al estriado dorsal y está relacionada con los hábitos. Por esto, presentan también dificultad en la creación de hábitos. Problema que subyace, sobre todo, en la poca capacidad para organizarse.

El reforzar la medicación en la infancia y pre-adolescencia con un acompañamiento destinado a la creación de hábitos es de una gran ayuda para alcanzar un TDA funcional más adelante.

La superación del TDA, en general, pasa por que estas personas generen los recursos que les permitan aprovechar su gran potencial. NeuroQuotient nos ayuda a entenderlo.

En un 80% de casos el TDA es difícil de superar en la edad adulta, pero no lo es tanto el llegar a un TDA funcional. Incluso con gran éxito. ¿Dónde radica la clave?

NeuroQuotient nos la explica.

Antes recordar que la neuro herramienta no debe utilizarse para diagnóstico de trastornos psicológicos. Sin embargo, es un indicador de alguno de ellos cuando algunas de las limitaciones (barras grises) son grandes; están en el último cuadro.

Veamos el caso de dos personas con un alto índice IQ. Una con TDA funcional y otro no. En la imagen siguiente comparamos los gráficos.

TDA funcional o no.
Mayor nivel de auto-liderazgo en el TDA funcional. Se aprecia en una mayor eficacia A2 (resultados tangibles, seguridad) y menor limitaciòn I2 (mayor autoestima, menor riesgo de depresión).

En ambos vemos que la limitación A1, la que apunta a TDA, es muy alta.

La diferencia entre el TDA funcional (derecha) y no funcional (izquierda) está en la mayor autoconfianza que se adquiere con el logro de resultados tangibles (barra verde más alta). Y en la consiguiente autoestima más alta (barra I2 gris más pequeña).

En conjunto el índice NQ que mide el nivel de auto-liderazgo (lo altas que son las eficacias y lo bajas que son las limitaciones) es claramente superior con el TDA funcional. 71,9 versus 51,0.

¿Cómo enfocar el desarrollo? La neuro herramienta nos lo explica.

¿Cuál es el camino, pues? La clave está en centrarse en algún tema de interés (motivador) que, al mismo tiempo, aporte resultados tangibles valiosos. El logro de resultados aumenta la confianza y la automotivación. Se rompe el ciclo de la frustración, muy frecuente, resultado de moverse por impulsos (motivaciones puntuales y con dificultad para frenar la búsqueda de la recompensa inmediata) y con la mente dispersa.

El trabajar con método, lógicamente, también ayuda a evitar la dispersión y al logro de resultados. Por esto, es importante el acompañamiento para generar estos hábitos lo antes posible.

Lo niños superdotados no tienen necesidad de método para superar los retos en la escuela. Lo suplen con su inteligencia. Sin embargo, al crecer, cuando las dificultades se hacen mayores, se encuentran con que no han generado los recursos (hábitos de organización) de los que nos valemos el resto de los mortales.