Serotonina y depresión ¿Es siempre bueno potenciar la serotonina?

No confundamos el nerviosismo asociado al estrés, con los nervios motores de las extremidades de los animales

La serotonina está de moda, nadie lo duda. Todo el mundo habla de las maravillas del neurotransmisor serotonina. Si no tenemos un buen nivel de serotonina, estamos perdidos. Fatal. Además, asociamos falta de serotonina y depresión.

¿Es todo correcto? ¿No nos estaremos pasando?

¿Cómo lo vemos desde NeuroQuotient?

Permitidme empezar con un chiste. Pepe Rubianes, en uno de sus monólogos, contaba:

  • ‘Dicen que los nervios engordan’.
  • ‘Pues, no te preocupes, tiene fácil solución. Le quitas los nervios a los bistecs y podrás comer toda la carne que quieras, sin engordar’.

El chiste, sólo es para avanzar que muchas veces al escuchar una palabra le ponemos contenido, sin que tenga mucho que ver con la realidad.

Continuemos con la broma, pero sólo a medias.

Ahora ya no hace falta que quites los nervios al bistec. La serotonina es la panacea. Serotonina, serenidad, tranquilidad y todos felices.  Se acabaron los nervios, se acabó el estrés.

Además, mejor comer mucha carne. La carne aporta el aminoácido triptófano, que ya todos sabemos que es el precursor de la serotonina. Por esto, a la serotonina, se la llama 5HT (5-hidroxitriptamina).

La serotonina nos aporta tranquilidad y serenidad, pero no tiene nada que ver con su nombre

Más a favor, aún.  De la serotonina se deriva la hormona melatonina que es inductora del sueño.  Entonces, todo perfecto, con triptófano y serotonina, a dormir tranquilos y felices.

Y es que el nombre de serotonina nos sugiere serenidad, y en muchos casos la aporta. Pero, ¡cuidado!, su nombre se deriva de ‘serum’, porque fue en el suero de la sangre donde se aisló por primera vez.

Un nombre potente.  Parece diseñado en un muy buen departamento de marketing. Una palabra fácil de recordar, que en sí misma contiene su (posible) definición.

Una palabra bien aprovechada por las empresas farmacéuticas.

Pero en el tema de serotonina y depresión, las cosas no están tan claras.

Para la depresión se prescriben ISRS (inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina). El más famoso es Prozac (fluoxetina).!

Ah!¿Qué, que son los ISRS?

Brevemente: En las sinapsis neuronales hay estructuras moleculares recaptadoras que absorben el neurotransmisor residual. Al inhibir su efectividad tendremos, en este caso, más serotonina libre.

Está claro, pues. Si para la depresión se pretende aumentar la serotonina, mejor que tengamos un buen nivel de la misma.

Hasta aquí todo perfecto. Pero ahora viene lo más sorprendente. La llamada paradoja de la serotonina.

Al relacionarse con la depresión, es obvio que se haya estudiado mucho este neurotransmisor respecto a la genética de las personas. Con gran especificidad se ha profundizado en  los recaptadores de serotonina.

Los estudios son concluyentes. Las personas con mayor tendencia a la depresión tienen un perfil genético con unos recaptadores de serotonina característicos (llamados de alelo S, short). Pero, hay una sorpresa:

Los recaptadores de las personas con mayor tendencia a la depresión dejan más serotonina libre que los de las personas con menor tendencia (con recaptadores de alelo L, long).

He aquí la paradoja. ¡Mayor tendencia a la depresión implica recaptadores que dejan más serotonina libre. Es decir, más alta serotonina y depresión más probable.

Bien. No pasa nada. Si la serotonina es buena, mejor que sobre que no que falte.

Pero, también, está muy bien estudiado que la serotonina es uno de los principales, sino el más importante, neurotransmisor inhibidor de la conducta.

Tendrá sentido, pues, que lo aumentemos para inhibir la agresividad, la impulsividad, o el estrés. Y, efectivamente, los ISRS resultan efectivos para tratar la ansiedad.

¿Pero, serotonina y depresión, cuando la depresión es la inhibición por excelencia? En un estado depresivo no hay ni ganas (motivación) ni energía para hacer nada. Es la falta total de auto-liderazgo.

¿Inhibir aún más la inhibición? Tiene poco sentido, excepto, quizás, que estén asociadas tendencias suicidas.

Desde NeuroQuotient apuntamos a otro camino para evitar el riesgo de depresión

Sin embargo, el poco sentido que quedaba se acaba de perder cuando los estudios nos dicen que la serotonina tiene efectos contrarios a la dopamina.

Recordar que la dopamina es el neurotransmisor impulsor de la motivación de acercamiento. De las ganas. Sin dopamina, no hay motivación, no hay ganas de hacer nada. Es el neurotransmisor central del sistema de recompensa.

Bien hasta aquí, nuestra versión de como nada es tan sencillo ni bonito como nos lo venden.

En un próximo artículo abordaremos algunas ideas sobre cómo afrontar el riesgo de depresión a partir de aumentar la dopamina. Sin fármacos.

Para acabar con una sonrisa (una buena manera de incrementar la dopamina). Vemos que todo el mundo saca partido de que la serotonina este de moda. https://www.youtube.com/watch?v=XLMcDGzy0_g

Aunque en este caso, tal vez se trate de Ayahuasca.

Calidez en las relaciones humanas. Confianza con oxitocina. (La Contra La Vanguardia 1)

La entrevista de hoy, 10/01/17, Boris Matijas (Ima Sanchís) en La Contra de La Vanguardia,
http://www.lavanguardia.com/lacontra/20170110/413221916008/creo-que-la-calidez-es-una-necesidad-biologica.html, me ha sugerido la posibilidad de utilizar algunas de estas entrevistas, siempre muy interesantes, para conectar lo que se comenta en ellas con NeuroQuotient.

Hoy, lo que ha despertado mi interés ha sido el título ‘Creo que la calidez es una necesidad biológica’. Pero hay otro punto en la entrevista que creo muy pertinente y comentaré al final.

Confianza con oxitocina y calidez en las relaciones humanas

Empecemos por el principio.

Estoy totalmente de acuerdo con las palabras de Boris Matijas reflejadas en el título: ‘Creo que la calidez es una necesidad biológica’.

Veámoslo desde el punto de vista de la neurociencia.

Se ha hecho muy famoso un trabajo de Michael Kosfeld titulado ‘La oxitocina aumenta la confianza en humanos’

http://www.nature.com/nature/journal/v435/n7042/full/nature03701.html

En él se comprobó que inhalando oxitocina las personas están más dispuestas a colaborar y a confiar en los demás.  La explicación es que la confianza con oxitocina aumenta debido a que disminuye la incertidumbre en las relaciones sociales. Nos sentimos menos amenazados, más tranquilos; disminuye el miedo.

Esto sucede con la confianza con oxitocina inhalada. ¿Pero qué sucede con la oxitocina endógena (y voy a la expresión de Boris Matijas sobre la necesidad de biológica de calidez)?

La calidez humana, el sentir el aprecio de los demás, es una fuente interna de oxitocina y, en consecuencia, de tranquilidad. ¡Por esto es una necesidad biológica!

Más en las mujeres cuyo organismo -preparado para la maternidad- está más predispuesto a generar esta neurohormona.

Control, incertidumbre y miedo

Otra cita de la entrevista que quería comentar, es

‘Insistir en el control es inútil en un mundo de tanta aleatoriedad’.

Queremos controlar la incertidumbre -casi siempre aleatoria- para sentirnos más tranquilos, menos amenazados, con menos miedo ante las dificultades. Y a veces conseguimos lo contrario: poner en marcha el sistema del miedo con el pensamiento, queriendo hacer frente a leones donde nunca los habrá. Por esto Matijas no quiere insistir en el control.

Respecto a este último punto es interesante volver a posts anteriores referentes a la prudencia y el estrés.

Sin embargo, notar que el propósito -afrontar la incertidumbre- es muy similar al de la confianza con oxitocina. Sólo que allí buscamos la tranquilidad haciendo frente a las dificultades en equipo, colaborando con los demás.